GUARDIA CIVIL, CALLE MELANCOLÍA

Esta es mi despedida, mi adiós particular. Con unas capacidades limitadísimas para ello, siempre me ha gustado escribir. Escribir hace que las experiencias, de carácter no explícito, queden reflejadas y grabadas. Que pervivan. Que no mueran en el interior de cada uno. Y cuando se llega a una edad, permite recordar. También compartir experiencias, especialmente aquellas que merecen la pena. Créanme, ésta lo ha hecho. Y ya en adelante, si me lo permiten, les tuteo. Vivir la Guardia Civil ha sido un privilegio. Presento aquí unas peque-memorias musicadas. Son únicamente una mínima parte de lo vivido.

Porque cada vida, cada momento, cada experiencia, tiene su banda sonora. Desde el corazón. 

Dylan The Times They Are A-Changin’ 

Es difícil despedirse. Especialmente de aquello que ha llenado prácticamente la totalidad de tu vida. El centro absoluto de tu esfuerzo cognitivo. Donde has puesto ilusiones, el limitado talento, la máxima dedicación y todas las ganas del mundo. Y más cuando duras despedidas, de diverso cariz, se superponen en el mismo espacio temporal. 

Es difícil despedirse de tantas personas que me han dado tanto, me han enseñado tanto, me han cuidado tanto y me han querido…tanto. Sabemos que en los momentos de despedida lanzamos miles de promesas de mantener el contacto, y que luego no siempre es así. Las vidas se bifurcan pero, sobre todo, su devenir caprichoso nos lleva por caminos que dejan poco margen de tiempo. Y la serendipia, a la que debemos aspirar constantemente, hace que continuamente nuevos caminos, y nuevos personajes, se asomen a este nuestro cuento, nuestra historia, nuestra vida. Capítulos en muchos casos muy inconexos, que no se si al final permitirán identificar un hilo conductor en nuestro transitar. De momento no lo he encontrado, y cada vez, sin duda, me queda menos tiempo, mientras que las ganas de hacer cosas no dejan de crecer. Pero en cada camino siempre algo he aprendido. Y lo he disfrutado.

Amando el caos, porque el orden es utópico y además aburrido.

También es complicado dejar el Centro de Análisis y Prospectiva, cuyo futuro queda en el aire. Y que en su configuración actual se puede afirmar que ya ha muerto. El CAP debe tener libertad e independencia, basada en la confianza y en la consideración y respeto al trabajo, con independencia de la naturaleza funcionarial de quien lo mande. Sin ello, no hay nada.

Ahora, temporalmente, vivo en el número 7 de  la calle Melancolía, pero en breve me mudo al barrio de la Alegría. 

Calle Melancolía (Sabina) 

Nombraré a algunas personas. Seguro que no están todos los que debían. Es posible que tenga una de las agendas más amplias de esta Institución, y me doy a dejar a muchas personas que estimo. Poco importa tener una agenda amplia. Lo verdaderamente fantástico es que ha sido una agenda llena de proyectos, de trabajo, con una gran pluralidad de instituciones y de profesionales, con académicos y con estudiantes, con generales y con guardias, con militares y con civiles.

Una agenda de hacer, no una agenda de coleccionar nombres. 

Esta historia tiene su inicio antes del verano de 1999, con una llamada del Ministerio de Administraciones Públicas ofreciéndome un posible destino en la Guardia Civil. Hasta ese momento mi trayectoria funcionarial me había “enclaustrado” en la Intervención Delegada del Ministerio de Economía, auditando cuentas públicas. Una labor necesaria pero insatisfactoria para un tipo inquieto, y además con tareas muy poco exigentes de esfuerzos mentales (prácticamente bastaba con sumar, restar, multiplicar y dividir, como conocimiento necesario). El caso es que al subdirector de AAPP que me entrevistó algo le debió gustar, puesto que en mi presencia llamó al General Morales Villanueva, en ese momento al mando de la Jefatura de Personal, para decirle que tenía a la “persona” que buscaba. De ahí a la Calle Guzmán el Bueno en unos minutos. Cualquiera que no tenga vínculo con la Guardia Civil y el ámbito militar, como era mi caso, pero haya realizado el servicio militar, entenderá la dificultad para tomar un café y, sobre todo, hacer pasar una magdalena que el General me ofreció.  En ese momento me dijo una frase, que siempre he recordado, y también he sentido:

“La Guardia Civil no es un trabajo, es una forma de vida”. Yo ahora añadiría que también es una forma de ser.  

El General Morales Villanueva depositó en mí toda la confianza, me puso al mando de la Sección 5ª de Recursos Humanos (las secciones son mandadas por Tenientes Coroneles), y me encargó la gestión del personal civil, la negociación sindical y la prevención de riesgos laborales. Cuando todavía nos vemos en algún evento, le sigo agradeciendo la oportunidad que me dio, el regalo de sentirme miembro de la organización que más confianza genera a los españoles, según se desprende de diversas encuestas del CIS.  

Gestionar recursos humanos en la Guardia Civil, aunque civiles, no es lo mismo que en otras instituciones. Las cuestiones de seguridad son clave. A título de ejemplo, cada año se hacían cerca de 150 contratos temporales de traductores, de entre 5 y 6 meses de duración, para la campaña Paso del Estrecho y apoyo a zonas turísticas. La normativa laboral cuenta con enormes limitaciones para poder garantizar la seguridad. Esa fue una pelea continua con el Ministerio del Interior. Guardia Civil no puede, por ejemplo, tener una persona en un aeropuerto sobre quien se tengan evidencias delictivas. Ni se puede esperar a iniciar y tramitar un expediente disciplinario. La gestión y desenlace positivo de una situación de este tipo, en el aeropuerto de Barajas, en el año 2000, fue para mis jefes (el General Blanes, en esos momentos Subdirector de Personal) merecedor de mi primera medalla al mérito de la Guardia Civil.

El 11S de 2001, desde mi despacho, asistía atónito a los ataques contra las Torres Gemelas.  

Impulsado por quien ese momento era Jefe de Gabinete (Ignacio Cosidó, posteriormente Director General de la Policía) del Director General de la Guardia Civil (Santiago Valdivielso), se diseñó un plan para la incorporación de funcionarios civiles en tareas administrativas. El proyecto tenía sentido, los guardias civiles no se forman para tareas administrativas o auxiliares. Su formación es dura, prolongada en el tiempo y especializada en materia de seguridad. Contar con miembros del Cuerpo para tareas administrativas es caro. El viento de la economía española soplaba a favor, y en unos años incrementamos una Relación de Puestos de Trabajo que tenía unos 150 puestos a más de 600. Para ello, con el apoyo de toda mi Sección, y especialmente el Alférez Andrés y luego José Aguado, se diseñó un plan de acogida e integración del personal civil, una cuestión compleja en una institución que siempre ha estado muy metida en su caparazón. Paqui, mi super funcionaria ex-matrona, que a día de hoy se sigue permitiendo llamarme “trasto”, fue un elemento fundamental en todos esos años, llevando la gestión del personal funcionario. Trabajadora y comprometida, y caracterizada por su infinito encanto en la atención al personal. Dicho Plan mereció el Premio a las Buenas Prácticas de Gestión Interna de Administraciones Públicas. Un Plan que nos llevó por todas las Comandancias de España y que incrementó enormemente mi conocimiento sobre la casa. Especialmente esas paradas en pequeños puestos de cualquier pueblo de España, y esas conversaciones con el comandante de puesto o el guardia de puertas. Guardias siempre humanos, con sus anhelos e ilusiones, también con sus quejas, en muchas ocasiones más que justificadas. Por ahí llegó, a petición del General Ara, a quien tanto debo, la Cruz de Plata de la Guardia Civil.

Esa labor, preciosa, quedó inconclusa. A nivel cuantitativo puede que fuera un éxito, pero fallamos a la hora de crear una buena estructura de puestos de trabajo que permitiera la promoción y el desarrollo de una carrera en la Institución. Al final, gran cantidad de los funcionarios civiles acaban “enjaulados” en puestos de muy bajo nivel, con dificultades para la promoción y movilidad. En todo caso no es un problema de la Guardia Civil, con sistemas de gestión y promoción de su personal mucho mejores. Es a Función Pública a quien hay que mirar, e instar a una reforma que modernice la Administración de “cabo a rabo”. Modernizar no es abordar procesos de transformación digital hacia los ciudadanos. También es preciso mirar al interior, solventar la enorme brecha digital entre los funcionarios, enfrentar el gran envejecimiento de las plantillas, cuidar a las personas.

No hacer nada debería dejar de ser una opción.

Año 2003. Nuestra Jefatura de Información demandaba muchos más traductores. Unidades de Información llamaban cada semana en búsqueda de más apoyo para la traducción en árabe de documentos y grabaciones obtenidas. Recuerdo, con enorme cariño, al capitán Claudio, de Logroño, y las largas conversaciones con él, sobre la amenaza que representaba algún círculo de origen pakistaní, pero también sobre la vida en general. Desde Personal de Guardia Civil solicitábamos traductores de forma continua, pero las peticiones únicamente eran atendidas por el Ministerio cuando financiábamos puestos de traductores nuevos con vacantes a amortizar de personal de limpieza (cuyas tareas pasaban a subcontratarse). Guardia Civil disponía de 6 puestos de traductores en plantilla en ese momento. Y llegó el 11M, el gran impacto de nuestras vidas. En los meses posteriores la plantilla se incrementó hasta cerca de 80 traductores. El trabajo fue arduo, prácticamente en contacto continuo con la Jefatura de Información, para seleccionar candidatos adecuados desde dos puntos de vista: capacidades para el idioma (pero teniendo en cuenta que el personal traductor debía tener Bachillerato, o su convalidación en España, y papeles en regla), y confianza. La contratación anual de unos 150 traductores por año nos hacía disponer de una base de la que tirar, certificando con las unidades en las que habían desempeñado funciones temporales (la mayoría en zonas turísticas) su idoneidad. A estas dificultades se añadía que muchos puestos estaban configurados para idioma árabe, pero lo que se precisaba en muchas ocasiones era conocimientos de dialectos, o idiomas como el urdu o el pastún. 

De nuevo hay que insistir los contrasentidos de la normativa, que obligaba a acudir al INEM a pedir candidatos que posteriormente eran baremados de forma objetiva. Se logró que el Ministerio autorizara contrataciones directas, como interinos, por motivos de seguridad. Pero los puestos posteriormente tenían que salir a concurso público, basado en méritos. Como anécdota cabe destacar que el BOE llegó a anunciar una vacante para traductor de euskera en Intxaurrondo, con el requisito de dominar la lengua y tener Bachillerato. No creo que algún afín a ETA alguno se atreviera a acercarse por allí, pero el caso es que no parece el procedimiento más adecuado. 

Todas estas tareas hubieran sido imposibles sin Paqui, Pilar, María, Rosa, Maribel, Javier, Maite, Ángela, Mercedes, Cristobal, Elena…¡cuántos recuerdos preciosos! 

La (in)seguridad y las personas. Recursos Humanos como una función muy próxima a cuestiones de seguridad.

Un tema, el de la seguridad, que comenzaba a afectar la forma en que veía el mundo. A ello contribuyeron muchas experiencias: la propuesta de traslado de una limpiadora de otra institución a nuestro cuartel en Vera de Bidasoa, sobre quien detectamos lazos familiares que hacían imposible ese destino; la espera de otra laboral, que en un concurso de traslados logró una plaza en GC de Algeciras, procedente de Defensa, que no llegó a incorporarse dado que estaba en prisión, tras ser detenida en un vehículo cargado de hachís; las amenazas y seguimientos de algún traductor de árabe (en cuya tarjeta de visita, tras la calle y número del domicilio, aparecía Al Andalus en lugar de España), que me llevaron a plantear solicitar un arma; o las serias sospechas de la infiltración de bandas de crimen organizado que intentaban que candidatos a traductores en GC o CNP fueran ofrecidos a través del INEM.  Por supuesto, guardo el decálogo SYAP, puesto que el año 2000 todavía estaba presente la amenaza de ETA, y aún siendo civil trataba de mirar los bajos del coche cada mañana. La semana siguiente a mi nombramiento definitivo como Director de Programas en la Guardia Civil, puesto que inicialmente llegué en comisión de servicios, y que se publicó en el BOE, recibí unas extrañas llamadas sobre un posible incidente con un vehículo, en el que el interlocutor lo que pretendía era conocer mi domicilio y vehículo. Años después, tras estudiar análisis de inteligencia, supe poner nombre a eso: elicitación, ingeniería inversa, human hacking.  

Una de las cuestiones que me hacen sentir más orgullo de mi paso por la Guardia Civil fue la elaboración del Real Decreto de Prevención de Riesgos Laborales de la Guardia Civil. Nada más incorporarme, en el año 2000, ya me habían nombrado miembro de un grupo de trabajo para este fin. La Comisión Europea amenazaba con sanciones señalando, con buen criterio, que un guardia civil no puede estar al margen de unas condiciones de seguridad en el desempeño de su trabajo, aunque sean especiales. En ese grupo de trabajo, en el que pude ejercer mínima influencia, se decidió que la Guardia Civil no precisaba de una normativa marco. ¡Manda huevos! Una Institución que ofrece seguridad a los ciudadanos, ajena a condiciones de seguridad en la forma en que presta ese servicio. Menos mal que Ignacio Cosidó, una mente privilegiada en lo que coincidí con él esos años, determinó que sí era necesario. La Comisión Europea ciertamente se puso muy seria con las respuestas negativas de Guardia Civil. Encargó Cosidó a una asesora, María Castellanos, desarrollar un Real Decreto, que bajo su coordinación redacté con el Tcol. Bermejo, destinado en Gabinete. Seguramente no era el mejor del mundo, pero era un inicio, y con mínimas diferencias respecto a la normativa civil. Una vez aprobado hubo que dar los primeros pasos para crear el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales. Para ello creamos puestos civiles de Técnicos de Prevención. Y ya bajo el mando del General Solís, Subdirector de Personal, la dedicación a esta materia fue continua. Posteriormente, el trabajo fue desarrollado junto al General López López, con quien hace poco me reencontré en Valencia, y con quien fue un lujo trabajar. Ello llevó a iniciar un segundo tour por toda España para evaluar los puestos de trabajo del personal civil en la Institución, circunstnacia que era aprovechada por muchos guardias para indicarnos las condiciones pésimas en las que trabajaban y vivían, y que casi atentaban contra la dignidad de la persona.  Se que ser guardia civil es voluntario. En muchas ocasiones se dice que ya se sabe lo que es y que quien no quiera que no entre. Sí, es cierto. Pero si la Guardia Civil es una Institución tan bien valorada, si es un ejemplo al servicio de cualquier Gobierno, es neutral y mínimamente politizada, esa valoración se debería plasmar en unas condiciones de trabajo. Así que, por supuesto, “equiparación salarial ya”. Pero también la del resto de funcionarios con sus homólogos en comunidades autónomas. 

En las menciones a personas que me han influido no puedo olvidar al Coronel Becerra Durán, un jefazo en todos los sentidos, que al ascender a General pasó a Informática. Capacidades intelectuales extraordinarias combinadas con una increíble serenidad. Algunos detalles: si le decía que no podía ir a tomar café porque estaba muy liado, me obligaba a dejar todo. Si me acercaba a su despacho con un problema aparentemente muy grave, me indicaba que, si la gravedad lo permitía, esperase al día siguiente o al lunes, que seguramente lo íbamos a ver con otros ojos y encontrar más fácilmente la solución. Seguramente ha sido mi “gran jefe” aquí, y he tenido muchos y muy buenos. Un ejemplo, importante para quien ese momento era joven y en un mundo, el actual, en el que faltan referentes y sobran mentecatos. Pero de la misma forma, con cariño y admiración, recuerdo al General Yuste, que sucedió al General Blanes en la Subdirección. El azar hizo que posteriormente trabajara con los hijos de ambos, David y Rafa. Todo un placer. Y, por supuesto, al General Bodero y al General Emilio Ferreiro. Y a las personas que pasaron por el Servicio de RR.HH., como Antonio Serrano, Paco Cuenca, Jesús Fandiño y tantos otros.

Finalmente, en esos años dedicados a la gestión de personal, una tarea exigente fue la negociación sindical de los funcionarios civiles. Un laboratorio de experimentación y aprendizaje, con un componente teatral evidente, y magníficas relaciones con CC.OO., UGT, CSI-CSIF o CGT. Allí aprendí, en las diferentes comisiones existentes, a hablar en público, a perder el miedo y la vergüenza y a desarrollar algunas capacidades de comunicación, que luego tanto he utilizado. Hasta en alguna ocasión, a título de anécdota, llegué a votar como representante de Guardia Civil a favor de una propuesta con CC.OO., en contra de CNP, Ministerio y Tráfico. Incluso hace unos días Gabriel, de UGT, me mostraba su apoyo en un tema personal. Fue un placer trabajar con Mª Val y con J. Antonio Toledano, Subdirectores del Ministerio, teniendo en cuenta que algunas de las competencias sobre el personal civil radicaban en el Ministerio, y no en la Subdirección de Personal de la Guardia Civil. 

Y llegamos al año 2008. De nuevo mis jefe, el ya Teniente General Solís, me consideró merecedor de la medalla del Mérito Civil, aunque creo que en esa situación influyó también el General Ara, que en varias ocasiones me había propuesto incorporarme al Gabinete del Director General. El General Ara valoraba la orientación a la calidad, la creatividad, y las nuevas formas de management que a mí tanto me gustaban. Tom Peters, Peter Senge, Drucker…siempre han sido referencias y han formado parte de muchos de mis informes y apoyos a discursos de los directores.  

De hecho, se había impulsado una sección sobre calidad en la Revista de la Guardia Civil. Uno de mis primeros artículos en ella, sobre la creatividad en las organizaciones, llevó a que la Jefatura de Información me llamara para desarrollar un taller en sus dependencias. Una gran experiencia, que amplió mi contacto con muchas personas de dicha unidad, pilar en la lucha contra ETA y el yihadismo, donde además encontraba personas como yo: melenudas, con barba, vestidos de forma alternativa y que escuchaban música muy distante de la que toca nuestra banda. 

Finalmente, en 2008, acepté pasar al Gabinete Técnico, y concretamente al Centro de Análisis y Prospectiva. El Centro había quedado desmantelado por la marcha de gran parte del personal del mismo al GESI (Gabinete de Estudios de Seguridad Interior de la Secretaría de Estado). Llegué incluso a proponer la eliminación del CAP. Poco a poco, con la orientación del Coronel García Sampedro, y el apoyo del General Ara (serio y riguroso, pero que aceptaba las propuestas de tareas siempre y cuando fueran muy bien preparadas y argumentadas), fuimos detectando “huecos” competenciales a llenar. Cultura de seguridad, boletines informativos, especialización en metodologías de análisis (empezando por el Master de Análisis de Inteligencia de la Carlos III y URJC y la influencia, también por admiración, de Diego Navarro Bonilla), participación en proyectos de investigación de la Unión Europea (tipo H2020), multitud de conferencias y publicaciones. Muchas felicitaciones, incluso algunas internacionales (por el Boletín de UE que elabora Begoña) o de nuestro Mando de Operaciones (por los análisis de los atentados de París de noviembre de 2015). Por la red andan videos de intervenciones en “El debate de la 1”, “La Noche de 24horas”, entrevistas con Isabel Gemio, y presencia en multitud de medios, que siempre nos han tratado bien.  En mi caso, cariño especial hacia la gente de TVE, donde tengo buenos amigos.

En este tiempo he coordinado varios libros, destacando los siguientes debido en el primer caso a su importancia y en el segundo a su dimensión internacional:

Siempre tratando de aportar una visión de futuro, con las dimensiones sociales y tecnológicas en el foco, y con un enfoque humanista de la seguridad. Con las personas en el centro de sistema, en un mundo en el que quienes sufren tensiones y miedos son los mercados, la inteligencia la tienen las máquinas, y las personas, a lo sumo…quedan como números (fallecidos en atentados, desempleados, desplazados, asesinados, etc…). La seguridad es libertad, es falso el debate sobre una presunta dicotomía. La seguridad sólo trata de facilitar las condiciones, y eliminar los ataques a los derechos y libertades, individuales o colectivos. 

Rockin´in a free world (Neil Young)

Mucha gente en Gabinete a la que admiro. David, mi super Lola (jope, te quería llevar el maletín cuando seas General, pero esté donde esté ahí quiero estar, así que me avisas), José Luis, Jose Lopez Malo (a ver si me acerco a Brasil), los hermanos Martín Velasco (Laure y Luis), Silvia, Dolores, Pepe, Gustavo, Santiago…Y todos los que pasaron antes.  Y también antes mi querido Javier, desde hace años con el ministro de Interior. Confío en ti para el futuro de esta casa. Y nuestra jefaza de comunicación, Lourdes (el civil power en la casa, junto a algún otro funcionario, como el disruptivo y holístico Enrique Ávila), y Juan en protocolo. Y mis coroneles actuales (Cereceda, Andrés, San Miguel) y todos los que antes pasaron por allí.

Al General Ara debo también mi última medalla, la cruz de Isabel la Católica. Mucha gente me pregunta si estas condecoraciones aparejan algún tipo de gratificación económica. No en estos casos. Lo que para mí no quita la alegría y la ilusión de ser reconocido por tu organización. Un orgullo individual, pero limitado en comparación con el que genera a familia, padres e hijos. Todo ello sin perjuicio de admitir que existe mucha gente en el Cuerpo mucho más merecedores de reconocimiento que un servidor.

El camino no ha sido fácil. Nada se puede hacer sin esfuerzo. Se puede ser creativo, intuitivo, con capacidad para generar ideas, para improvisar, para ver el mundo desde otros puntos de vista, pero finalmente se precisa dedicación. Lectura continua, aprendizaje continuo. Libros, libros y más libros. Y miles de documentos de fuentes abiertas, de la academia, de think tanks. Facilidades por ser funcionario civil, a la hora de comunicar y expresar, pero también dificultades en ocasiones puntuales en las que como civil había que demostrar un plus. En general puedo afirmar que he contado con la confianza precisa para esta función, y que habitualmente ha sido reconocida por nuestros oficiales superiores de Información (Valentín, Pape, Carlos, Jorge…) o de la Unidad Técnica de Policía Judicial (Luis Peláez, Pepe Romero, Mellado, Adriana…).

Esa inicial labor en el CAP produjo la llamada del Instituto de Ciencias Forenses, de la Universidad Autónoma de Madrid, para codirigir, junto al profesor y amigo Luis de la Corte, el área de estudios estratégicos y de inteligencia y desarrollar un título de Experto. En otra parte del blog está escrito cómo fue ese proceso. Realmente, la colaboración con el ICFS llenó uno de mis sueños. Y ahí espero seguir, siempre y cuando sea compatible con mis nuevas ocupaciones. Muy en deuda con Manuel de Juan y con Luis de la Corte. Y de nuevo, total confianza para contar con un profesorado eminentemente profesional (entre ellos varios de los mejores de Guardia Civil, como José Luis González, Pape, Julián, Paris, Jesús Rueda…) y también joven (Yaiza, Félix, Jéssica, Hrist, Eva…y desde este año Carmen y Carlos).  De nuevo un trabajo coral, de equipo, siempre con el apoyo de Mertixell, de Sara y de Sandra (a quien especialmente hoy mando un beso enorme).

El General Ara rescató uno de mis viejos artículos, en la Revista Guardia Civil, sobre una propuesta para implementar la Responsabilidad Social Corporativa. El Teniente Coronel Santiago desarrolló un magnífico trabajo para su implementación. Debemos ser de los pocos cuerpos policiales que disponen de un plan de RSC. Me siento especialmente orgulloso de la dimensión social del trabajo desarrollado, aunque en ocasiones haya llevado a ser “etiquetado” por ello. Puedo decir, para tranquilidad de todos, que no me mueve ninguna ideología, ni siento ningún tipo de afinidad política. En mi pensamiento sólo caben problemas, especialmente de las personas, y afán de soluciones.

Y es evidente, y públicamente lo he señalado, que me considero 15mayista. Sinceramente, el 15M fue un “revolcón” necesario para este país, al margen de ideología. Al menos inicialmente. Una ilusión colectiva, que además ha generado muchos efectos. Algún informe del CAP ha circulado en ese sentido.  El 13 de mayo de 2011, un viernes, remitía una breve nota por correo electrónico (en una lista de difusión de casi 500 personas), en la que, en un mapa conceptual apuntaba que la convocatoria del 15M tenía características muy diferentes a cualquier otra movilización social que hubiera tenido lugar hasta ese momento. El lunes día 16 recibía una llamada del Ministerio del Interior para preguntarme cómo sabía que esa protesta no iba a ser tradicional. La respuesta es clara:  analizar, buscar la información en el lugar en que se produce y tratar de unir cabos para establecer un escenario posible. El hilo de lo que estaba pasando lo tomé meses antes a través del seguimiento de acciones contra la Ley Sinde y la movilización de grupos como #nolesvotes. Poco a poco se generó un proceso de adhesión de multitud de líneas de acción social, absolutamente diversas, cada una con reivindicaciones inicialmente propias, como Juventud sin Futuro, Democracia Real Ya, la Plataforma de Afectados por las Hipotecas…El artículo “Indignados” de Hessel, que pasó prácticamente inadvertido en Francia, resultó mediático en España tras su publicación en El País.

También viví en Gabinete la denominada Primavera Árabe, y que a los pocos meses de su inicio me llevó a publicar mi primer análisis externo, como no podía ser de otra forma para el IEEE. El IEEE también me pidió un artículo sobre el cambio en la seguridad y la inteligencia producidos tras los primeros 10 años de los atentados del 11S.

En el Centro de Análisis y Prospectiva hicimos lo que pudimos. Escasos recursos. Tres funcionarios y una periodista (personal laboral). Nos nutrimos de alumnos en prácticas de estudios de grado y postgrado. Una opción que también me llena de satisfacción. Nos ha permitido estar cerca de la gente joven, de la que en unos años llevará el peso de este país. Una juventud que en muchas ocasiones es injustamente vilipendiada. Y se utilizan de nuevo “etiquetas”. Es habitual hablar a día de hoy de millenials, pero es complejo y metodológicamente criticable buscar identidad única. Son millenials los chic@s que pasan por nuestro CAP. Pero también lo son los que nos presentan en Gran Hermano, programas de gritos, o de islas por las que andar en pelotas. Mientras que a los primeros les mueve el conocimiento, el desarrollo, y la búsqueda de un trabajo en el que sientan útiles sus capacidades, a los segundos les mueve la imbecilidad de sociedad que han creado una gran parte de sus mayores. Unas generaciones intermedias absolutamente fracasadas, que han puesto en peligro el estado del bienestar, en cultura de yuppies y pelotazos. Y de corruptelas. El propio 15M puso de manifiesto una enorme brecha generacional. Los jóvenes, formados y talentosos, no encuentran referentes en personas de mediana edad, salvo deportistas (y hasta que se descubre que no contribuyen con sus impuestos en este país).

En cambio, sobran referentes para los “ninis”, se cultiva con pasión el arte de la vacuidad, la estulticia,  en una sociedad en la que la imagen es el único mensaje.  

Pero al margen, ¿qué es la edad?, ¿es una cuestión del DNI?, ¿cómo se mide? Como millenial favorita, Imma Aguilar Nàcher( ¡qué grande!), nos decía este verano en Logroño, muchos millenials extemporáneos seguimos damos batalla. Imma, Myriam, Mª Luz Congosto, tenemos pendiente comida con otra persona que ha sido muy importante en mi vida, Eva Moya.  

Jóvenes eternamente (Pol)

Hay que poner en valor a los jóvenes. Una de las lecciones aprendidas de estos años es que tenemos que conectar a los mayores con los jóvenes. Combinar experiencia con empuje, atrevimiento con serenidad, creatividad con realismo. Menciono de nuevo a otra persona que me ha marcado, el Coronel Cristobal Gil, a quien ya dediqué esta entrada.

En medio de dos periodos diferentes del General Ara como Jefe del Gabinete Técnico, tuve el privilegio de conocer al mítico General D. Félix Hernando, jefe de la UCO. No me cabe duda que, si pudiera pagar por unas memorias, lo haría por las suyas. D. Félix no era persona de papeles, sino de acción, pero supo generar un magnífico ambiente en el Gabinete, que a veces incentivaba con salidas a hacer prácticas de tiro (incluyendo a los civiles) y a comer (paella en casa de los padres de los Martín Velasco o en el asador Cristobal, donde chorizos de entrante, judiones de la Granja de primer plato, y cordero y cochinillo de segundo – las dos cosas – garantizaban en mi caso un empacho de varios días). Él me enseñó, por ejemplo, la importancia de lo que llamamos “situational awareness” (la alerta ante una posible amenaza en cualquier entorno). Recuerdo con enorme cariño esos pinchos de los viernes, acabando la semana con risas y carcajadas, y yo, un poco payasete cuando siento confianza, lanzado. Eso sí, todo el trabajo perfectamente ejecutado en tiempo y forma. Gran aprendizaje y enorme cariño a mi General.  

También por esa época Luis de la Corte me puso en contacto con Lorenzo Silva, que me invitó a participar en dos ediciones de Getafe Negro. Guardia civil honorario, una persona honoraria por sí misma. Nadie como él ha difundido la cultura, la profesionalidad y la imagen de la Guardia Civil. Me honra su amistad.  Un tipo valiente, con las ideas muy claras, y que huye de las equidistancias. Un tipo que se moja. COmo verán es una cualidad que aprecio, la valentía, un bien escaso en estos tiempos. Siempre dispuesto a acompañarnos en cualquier evento. Así sucedió, por ejemplo, en el primer curso de verano de la Guardia Civil. Había recibido  el encargo de organizar un buen curso de verano por parte de mis jefes. Tras analizar casi 40 cursos de verano en materia de seguridad concluí, en un informe, que el lugar del mismo debía aunar 3 características: que tuviéramos convenio con una universidad de la provincia, que existiera una unidad de la Guardia Civil que se pudiera visitar, y que tuviera incentivos turísticos, culturales o gastronómicos. La fórmula arrojó un resultado: Logroño. Y analizando el fenómeno yihadista pasamos 3 días inolvidables, con grandes profesionales explicando cómo trabajaban, con 200 asistentes, una visita espectacular a la UAR (y el GAR), y catas de vino. Gracias a la Universidad de la Rioja, ha sido un placer trabajar con vosotros. Desde Mariola, el director de la Fundación (Francisco del Pozo) y todo su equipo, y acabando por el gran David. El Coronel Iglesias y el Teniente Coronel Gayoso han sido dos grandísimos aliados, en un curso que este año tuvo su tercera edición, de nuevo excepcionalmente positiva (según la evaluación de los asistentes), dedicada a ciberseguridad. Apunten, mes de julio. Cita imprescindible. Y sin desvelar nada, en 2018 abordará un tema absolutamente vigente…adivinen. Jesús, al igual que a Pape, os espero como generales del futuro de nuestra casa. 

Increíble ha sido la aportación de los alumnos de Comillas (grado de traducción, doble grado de traducción y relaciones internacionales, psicología, y doble grado de criminología y psicología), del CEU (master en relaciones internacionales), de la URJC (master de análisis de inteligencia y master de terrorismo), de la UNED (master de seguridad), de la UAM (master de derechos humanos y gobernanza). Con algunos de ellos hemos hecho una grandísima amistad, y todavía a día de hoy se acercan a nuestras comidas y celebraciones (¿verdad Claudia?). 

De la misma forma el CAP ha contado siempre con dos becas de la Asociación de Huérfanos de la Guardia Civil, para hijos del Cuerpo. Durante un año, ampliable a un segundo, apoyaban tareas de análisis e investigación en fuentes abiertas. Desde la primera en llegar, Alba, en un momento en que yo aún no sabía qué podíamos hacer en el CAP, hasta las últimas, Carol y Estefi (y en medio nuestro becario caimán, Jose; el buenazo de Kike; Alberto Rico, nuestro historiador de cabecera, que apuraba su beca en últimos días cuando yo llegué; Guacimara, Leticia, Loli, María, Bárbara). 

I´ll be there for you (BSO FRIENDS) 

Todo ello ha generado además efectos adicionales: por una parte, jóvenes pasan por la Institución, nos conocen y se convierten en difusores de cultura de seguridad, mientras desarrollan capacidades para el análisis; por otra parte, ha permitido tejer una amplísima red de gente joven, muy preparada, que no dudan en apoyar cualquier iniciativa, contribuir con ideas, responder a dudas y consultas que les trasladamos. No olvidemos que muchos de ellos ya trabajan como analistas en grandes empresas. El ejemplo más evidente ha sido el grupo de trabajo de prospectiva, formado por más de una veintena de personas, entre alumnos que pasaron por el Centro, académicos y jóvenes profesionales. Durante un año nos reuníamos un sábado al mes en Guardia Civil pare debatir sobre el futuro. Algunos de ellos, como Félix Brezo o Yaiza Rubio, de Eleven Paths, son bien conocidos por nuestras unidades. Mª VIctoria Campos, profesora de comunicación de la URJC siempre ha estado muy cerca, echando una mano en diferentes proyectos. Jéssica Cohen sobre quien, ya desde cierta distancia (te echaré mucho de menos), considero la mejor analista de fuentes abiertas de este país. Con muchísima diferencia. Un apoyo continuo al desarrollo de metodologías y trabajos de prospectiva. Su trabajo en su empresa…espectacular. Y siempre disponible para atender a cualquier persona de la Institución que en los últimos años ha pedido consejo. El último esta misma semana pasada, con el Capitán Saul, un magnífico profesional de la casa. Firmadas conjuntamente muchas publicaciones. Jéssica llegó a iniciar la preparación para opositar a CNP. Creo que ahora sus colores son otros, tras conocer a la Guardia Civil.

A mí me honra la amistad con personas tan buenas, en lo profesional y en lo humano. Os invito a seguirnos a Yaiza, Jéssica, Félix, Sergio Maydeu, Teresa y Fidel en nuestra web  False Friends

El Instituto Universitario de Investigación en Seguridad Interior (IUISI), formado por la UNED y la Guardia Civil, también ha centrado muchos esfuerzos estos años. Inicialmente pude ayudar el Coronel Moure, que tanto ha hecho en el ámbito del conocimiento en la Guardia Civil. Con las dos directoras que tuve, Consuelo Maqueda y Fanny Castro-Rial, de nuevo tirando más de voluntad que de medios, desarrollamos multitud de jornadas, cursos, talleres que son muy bien valorados por los asistentes. Eventos gratuitos y abiertos a cualquier persona interesada en las temáticas ofrecidas, que tienen en su centro la difusión de cultura de seguridad.  

Otra de mis “casas” ha sido ISDEFE. ¡Cuántas horas he pasado allí trabajando! Especialmente junto a Juan Carlos Iravedra y Raquel Pastor. Pero también con Rafa Zurita, con Mariano y con tantos otros. ISDEFE siempre nos ha abierto las puertas. En su salón de actos prácticamente hemos hecho de todo, desde jornadas hasta talleres. Junto a Jéssica, empapelamos sus paredes de post-it, pusimos a jugar a casi 70 personas, mientras que Félix y Yaiza planteaban posteriormente ciberretos on-line. Allí celebramos nuestro IV Workshop de Prospectiva, una experiencia única. Sin ponentes, sin conferenciantes, sólo los miembros del grupo de trabajo de prospectiva exponiendo su trabajo. Muchos de ellos nunca habían hablado en público. Muchos no llegaban a 25 años de edad. Disrupción, juego, distopías, wild cards, grandes tendencias del mundo. Magnífica presencia del sector privado y una muy positiva evaluación. Podemos decir, y estoy convencido de ello, que hicimos cosas, pero lo que es mejor: hicimos cosas diferetnes, de otra forma, con otro estilo.

Jugamos mucho, porque jugar es una cosa muy seria.

Entre las colaboraciones externas, hay que destacar al Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), que ya he citado previamente. Modelo y ejemplo a seguir. Ellos un portaaviones, y nuestro CAP una barquita. Magnífico el trabajo del General Ballesteros, de Ignacio García Sánchez, y de todos los analistas que por allí pasan, como Federico Aznar, el entrañable Coronel Emilio Sánchez de Rojas…El IEEE siempre me abrió la puerta a escribir y publicar artículos con ellos, que  pueden ser consultados on-line. 

El Real Instituto Elcano también se ha convertido en una parte de mi día a día. Mola, sobre todo cuando se trata del think tank más prestigioso de España. Compartir ratos con Félix Arteaga, con Fernando Reinares, con Carola García Calvo, es un lujo. En los últimos tiempos destacaré el trabajo que desarrolla Francisco Andrés, en gestión de proyectos, una mente privilegiada, que además cuenta con Diana Barrantes en su equipo. Se que seguiremos en contacto, colaborando en muchos temas.  

Otro magnífico aliado lo encontramos en el GESI de la Universidad de Granada, dirigido por Javier Jordán, donde celebramos mi último workshop de prospectiva, el quinto. Con Alberto, ya en la primera línea de analistas del país, y con gente joven como Guillermo, una especie de alter ego con muchos años menos, y su toque intelectual-canalla. 

Y por supuesto, muchísimas personas que han estado muy cerca. Directivos del ámbito de seguridad (especialmente cariño a Fernando Abosch, José Maria Pena, Julio Corrochano, Jesús Alfaro, Tximo Collado, Rafa Araujo…) , debido a nuestra colaboración con SEPROSE (bajo la magnífica dirección primero de César Álvarez y posteriormente de Andrés Sanz), personas que siempre han sido leales con nosotros y fuente de información (Chema Gil, Manu Gazapo, Sergio “Gades”, y tanta y tanta gente que por twitter continuamente nos ha dado tanto info como “food for mind”), policías de CC.AA (muchos amigos en Mossos y Ertzaintza), en policías locales (especialmente Madrid y Valencia, con amigos como José Manuel Rábade, Iván o Toni), la FEMP (con Ignacio primero, ahora con Joaquín). De nuevo me voy a dejar a mucha gente, lo siento.

Aquí es justo hacer una mención especial a Willy. Te debo muchas cosas. Y sabes que sí te considero mi amigo, un gran amigo. !Muchas gracias!

Dicen que la pasión es el virus más contagioso. Espero haber dejado unos gramos.

He reído mucho en Guardia Civil. Hemos trabajado, con mis dos equipos, en ambos puestos de trabajo, con mucha intensidad, con mucha pasión. Dicen que la pasión es el virus más contagioso. Espero haber dejado unos gramos. También he llorado. Al final, y más cuando uno decide hacer del trabajo su centro, la factura personal es elevada. Me llevo mis cicatrices.

Pero quien no arriesga nunca es herido. Y la vida es arriesgar. Heridas del rock and roll. ¿No lo he dicho antes? Las organizaciones precisan rock. Actitud y aptitud.  

Heridas del rock and roll (Rulo y la Contrabanda)

También quiero recordar a la gente que he fallado. Mucha gente durante estos años. A gente que esperaba de mí otras cosas. A gente que me esperaba a mí. A gente que…esperaba. A quienes no he podido responder. Lo siento. 

Acabo con la persona que ha sido el pilar de mi mundo laboral en la Guardia Civil: Begoña. La persona que más años me ha acompañado, primero en Personal y años después, de nuevo, en el CAP. Nada de lo realizado en los últimos años hubiera sido posible sin su apoyo, su lealtad, su dedicación. Mi mejor amiga. Echaré de menos infinitamente su presencia. Pero quién sabe, el destino nos juntó una segunda ocasión, y dicen que “no hay dos sin tres”.  Bego ha sido el elemento de cohesión del CAP, generadora continua de “buen rollo”, gestora de dragones y tigresas, organizadora de la oficina. Sin ella y sin Ana, Mª Jesús, Roberto, Oscar (cuánto echamos de menos a nuestro comisionado en la Comandancia de Ávila, trabajador ejemplar), Pedro…nada sería igual.  

Nos vemos, en cualquier momento y lugar. Llevo la mochila llena, no sólo de libros como hago habitualmente. La llevo de los valores que aquí he visto, de lo que he aprendido, de  cariño y respeto, de amigos. Las cosas menos gratas las dejé en el bolsillo exterior y han ido cayéndose por el camino.  

Como decía mi General Morales, “la guardia civil es una forma de vida”. Muchas gracias por haberme dejado sentirlo y vivirlo. Eternamente agradecido. 

Acabo con algo de música y poesía. Porque la vida lo es, aunque a veces no lo veamos. Os dejo con el tema que utilizamos como banda sonora en nuestro IV Workshop de Prospectiva. Poesía del gran Carlos Salem a ritmo de rock canalla. A seguir girando.  

Girar. Hombre-Peonza (Historias prohibidas, con Carlos Salem)

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9 respuestas a GUARDIA CIVIL, CALLE MELANCOLÍA

  1. Luis de la Corte Ibáñez dijo:

    Estas palabras de despedida pueden revelar, a quienes no estuvieran avisados ya, el fondo de una gran persona que ha jugado (y seguira jugando) el juego de la vida a fondo y con una ilusión tan admirable como escasa, sin miedo a equivocarse, acertando muchas veces. Tengo la suerte de haberme topado con esa persona y conocerla por dentro, aunque sea un poco. No creo que haga falta destacar además sus mil competencias profesionales, cada vez más conocidas, y de las que llevo años aprovechándome, con y sin su permiso. Prefiero destacar lo mejor, insisto, que es la persona que hay detrás de las palabras y los hechos.

    Muchas gracias, José María Blanco, por tu largo trabajo en la Guardia Civil (por España, , por tanto), por tu apoyo generoso a tantas personas preocupadas por darnos seguridad y producir el conocimiento necesario para ello, por tus aportaciones, las ya cristalizadas, las que he tenido la suerte de compartir contigo y las que vendrán. Y muchas gracias ante todo, por tu amistad.

    Como siempre, dejo pendientes la próxima discusión y la caña, penúltima, claro.

    Un abrazo largo

  2. Salvador Perez dijo:

    Un placer haberte conocido y haber aprendido de tu conocimiento.

  3. Chema Gil dijo:

    Aunque te diré algo personalmente solo tengo una palabra para tí amigo. GRACIAS porque muy pocas veces te tropiezas en la vida con seres humanos como tú. GRACIAS.

  4. Julio López dijo:

    Eres muy grande José María. Te deseo la mejor de las suertes en tu nuevo proyecto. Un abrazo grande.

  5. Juan Carlos Estarellas dijo:

    Apreciado José María,
    Nos conocimos durante el impulso en nuestro país de la Cultura de Inteligencia, allá por el año 2009-2010, de la mano de mi gran maestro y amigo, Diego Navarro, el mejor director, investigador e historiador de la Inteligencia en España. Diego hizo un trabajo brillante!!
    Desde entonces hemos tenido oportunidad de mantener cierto contacto e intercambiar algunas impresiones. Debo decir que eres una estupenda persona y brillante profesional, y éste último aspecto José María no estoy acostumbrado a decirlo tan alegremente, te lo aseguro.
    El único inconveniente para mi ha sido la distancia, circunstancias que me complican enormemente poder estar ahí donde, con vosotros, con vuestros proyectos e iniciativas. Sin embargo, las Nuevas Tecnologías me han permitido mantener el contacto.
    Lo que me preocupa es que Guardia Civil va a perder a un experto en inteligencia y en el análisis sobre amenazas realmente importante, con ideas, ilusión y ganas de trabajar… Y lo más importante José María, con personalidad y criterio inquebrantable a la hora de emitir y/o difundir sus ideas, opiniones y análisis -sin vicios de visión-. Valores y competencias en las que estamos realmente escasos, necesitados en estos últimos años, en áreas tan importantes como lo supone la investigación del fenómeno yihadí, tan vital e importante para nuestro país.
    Insisto José María, me tienes a tu entera disposición y por supuesto me tendrás a tu lado para lo que necesites: futuro trabajo, desarrollo de iniciativas, ideas o proyectos de futuro.
    Un fuerte abrazo.

    Juan Carlos Estarellas
    Email: jcestarellasl@yahoo.com
    Telf. 697247294

  6. Desde luego José María que es un placer tenerte siempre ahí y como referente, tu conocimiento y tu apoyo en tantos proyectos lanzados. No lo considero despedida pues seguimos en contacto y animarte a seguir en la lucha por el bien de España y los españoles, por aportar el punto creativo y agradecer tu esfuerzo, horas y sacrificios que has dedicado. Un fuerte abrazo a tí como perona y compañero. Feliz Navidad.

  7. Mario Toboso dijo:

    Eres un referente capaz de generar conocimiento sin pretender ser dogmático, sin convencionalismos, sin arrogancia… Acostumbrado a leer muchas cosas, tus reflexiones han sido como abrir una ventana para que entre el aire fresco. Espero coincidir contigo este año. Suerte en tu nuevo proyecto.

  8. Tximo dijo:

    Estimado José María,
    después de dieciocho años en la Guardia Civil, no sólo te has ganado el respeto sino que también te has merecido, aunque no sea yo el más indicado para afirmarlo, el derecho a sentirte Guardia Civil.
    Es muy cierto que no hay nadie imprescindible en ningún puesto, pero la impronta que le has dado al CAP, no sera fácilmente reemplazable. Y ojalá que el Cuerpo sea consciente de la necesidad de encontrarte un relevo cuanto antes. Nuestra institución brilla en el mundo con luz propia. Es, con sus debilidades, errores y carencias, la mejor organización que he conocido en España y fuera de nuestro país.
    Mucha suerte y muchos éxitos, que los tendrás seguro y no olvides jamás tus 18 años de vida y sentimiento en la Guardia Civil, porque ya eres uno más de verde y eso te va a marcar para los siguientes 18 años como mínimo.
    Un abrazo fuerte
    tximo

  9. Angel dijo:

    Dada tu gran trayectoria en pocas palabras.
    Nunca caminarás solo, siempre como poco en pareja, como las de la Benemérita Guardia Civil.
    ¡Mucha suerte!
    Un abrazo

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