FURIA contra el terrorismo

No es el momento para apasionamientos, para venganzas, ni para plantear luchar contra el extremismo a través de otros extremismos. Por ese motivo el título del post llama a engaño. Evidentemente la furia, el odio, o cualquier tipo de emoción no puede orientar las acciones de los estados democráticos.

FURIA son las iniciales de las cinco condiciones básicas, a mi juicio, en este momento: Firmeza, Unidad, Resiliencia, Inteligencia y Acción.

FIRMEZA. Nada debe hacernos renunciar a nuestros valores o principios (aunque es cierto que debemos reflexionar también sobre cuáles son, y en su caso, ser firmes en su aplicación para nosotros y para el resto de los mortales). Nunca hay que plegarse al chantaje terrorista. Se debe ser firme y contundente, pero con las herramientas de las que un Estado de Derecho dispone, y con el más absoluto respeto a los derechos humanos. Y si no se dispone de las herramientas adecuadas, se crean.

UNIDAD. Los efectos de una acción terrorista van mucho más allá de los del propio acto, de los asesinatos y de los daños causados. Genera terror, que es el gran objetivo, en este caso a través de la percepción sobre la presencia del enemigo muy cerca, seguramente entre nosotros, y sobre la facilidad para causar daño. Pero adicionalmente hay otros efectos muy perniciosos para las sociedades occidentales, como la polarización política y social (y tenemos claros ejemplos de ello), o la potenciación de ideologías extremistas y en muchos casos racistas y xenófobas. Los enemigos están claros, quienes matan y asesinan están ahí. Nada tiene que ver con religiones, con inmigrantes o con musulmanes…Contra ellos es contra quienes hay que actuar, a quienes hay que enjuiciar.

RESILIENCIA. La capacidad para superar la adversidad no es únicamente una necesidad de funcionamiento de nuestros sistemas, sino también una prueba de la victoria sobre el terrorismo. Porque como sucede en muchas películas, los malos (los hijos de puta, diría) hacen daño, pero al final mueren o acaban en prisión…Por otra parte, la seguridad absoluta es imposible de garantizar, y por tanto tenemos que saber que nuestras sociedades seguirán siendo golpeadas por la sinrazón y la barbarie terrorista. Pero que ningún golpe nos hará tambalear, ni pondrá en riesgo la supervivencia de nuestra forma de vida.

INTELIGENCIA. Decía Jean Piaget que “inteligencia es lo que usas cuando no sabes que hacer”. Posiblemente ésta sea la situación. ¿Qué se puede hacer ante una amenaza tan amplia, tan difusa, tan resiliente, con tantos actores (desde desequilibrados hasta células estructuradas y tremendamente profesionales, pasando por ejércitos del terror), con tantos puntos vulnerables y con tanta facilidad para causar daño (como hoy se señalaba es más difícil hacer un buen chiste satírico, y los de Charlie Hebdo para mí no lo eran,  que matar a una persona). Cansado ya de intentar definir lo que es inteligencia, me quedo en esta ocasión con los que para mí son componentes esenciales, el pensamiento crítico y la creatividad. Ambos necesitan un entorno para su desarrollo, pausa, serenidad, reflexión, juego de los dos hemisferios cerebrales, mezcla de intuición y de lógica, o pensamiento A y B de Khaneman. Desde el punto de vista de la creatividad es preciso desarrollar nuevas formas y vías para contrarrestar la amenazas, además de la contribución a la anticipación de riesgos y diseño de escenarios futuros. Desde el punto de la vista del pensamiento crítico es necesario reflexionar sobre las medidas a a aplicar, además de un juicio crítico sobre las que no funcionan.

ACCIÓN. Es Aristóteles quien dijo que la inteligencia no sólo consiste en el conocimiento, sino en la destreza de aplicar los conocimientos a la práctica. Evidentemente se necesitan acciones, pero acciones que previamente estimen sus efectos futuros, y se enmarquen en un sistema de evaluación de su eficacia. Ya hemos comprobado algunas que tienen nula utilidad: invadir un país, mantener guerras eternas, intervenir militarmente y no estabilizar, torturar, detener y mantener presos sin juicio más de una década, espiar a todos los ciudadanos…Es más, sirven para alimentar la narrativa terrorista. Parte de las acciones pasan por involucrar a la sociedad civil, a los ciudadanos, a las comunidades, a las minorías. Se precisan acciones y políticas integrales, desde la educación, la sanidad, la seguridad y defensa, la cultura. Y se necesita el compromiso de los medios de comunicación, de todos los partidos políticos, y de toda la ciudadanía. Y de las víctimas del terrorismo, que nunca deben ser abandonadas.

La experiencia muestra que esto es muy difícil de lograr en un país como España, polarizado ideológicamente y con nula capacidad para el pensamiento crítico (empezando por esa libertad de expresión que hoy todo el mundo señala que hay que defender y que se limita o cuestiona continuamente cuando alguien muestra opiniones contrarias a las propias), pero cuando se ha hecho se ha vencido…Esperemos que cuando nos vuelva a tocar sepamos estar a la altura de las circunstancias. Al menos, como respeto a las víctimas.

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Una respuesta a FURIA contra el terrorismo

  1. Ana María tirado dijo:

    Me gusta este acrónimo, lo comparto
    Fuerza y honor!

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