EL ABUSO DE LA INTELIGENCIA

¿Pero qué era el humanismo? El amor de los hombres, nada más, y por eso mismo el humanismo no era otra cosa que una política, una actitud de sublevación contra todo lo que mancha y deshonra la idea del hombre.

Thomas Mann

Recupero mi querido y últimamente abandonado blog, para anotar algunas reflexiones, aprovechando una mínima disponibilidad de tiempo, con la esperanza de poder continuar durante 2013 añadiendo contenidos.

Asistimos en los últimos tiempos a un boom de la inteligencia, pero lejano quizás al objetivo deseado a nivel social. Voy a centrarme en dos aspectos muy concretos, que generan diferentes tipos de efectos.

En primer lugar, se percibe que la inteligencia se ha convertido en un sustantivo al que añadir posteriormente cualquier materia, con la pretensión de dotar a ese área de mayor énfasis, importancia, o publicidad. Hace poco tiempo, dentro del general desconocimiento sobre lo que es la inteligencia tal y como la entendemos en este blog, la idea inicial de cualquier profano en la materia se dirigía hacia la Inteligencia Emocional, difundida por Goleman pero trabajada por multitud de autores previamente. 

Actualmente encontramos expresiones como “Inteligencia comercial”, existiendo incluso publicaciones con dicho título, para referirnos a lo que siempre hemos entendido como marketing. Se basa en la necesidad del ser humano de crear nuevos términos y palabrejas, reelaborando y tratando de reinventar continuamente, en el mejor de los casos con alguna nueva pincelada, enfoque o visión. 

Otro caso llamativo es encontrar como título “Inteligencia política”. Al principio pensé que se trataba de una broma. Siempre se recurre al chascarrillo sobre la incompatibilidad existente en el término Inteligencia militar, comentario que evidentemente no comparto. Pero en cambio sí me parece un enorme contrasentido unir la política y la inteligencia. Y no es por sacar a pasear mi alma indignada. Política e inteligencia tienen objetivos diferentes. La política no se basa en la inteligencia, al menos en gran medida. Está totalmente orientada por la ideología, la oportunidad, y la valoración social que las medidas a adoptar tendrán y cómo afectarán al voto. Totalmente contrario a la inteligencia, donde debe primar el espíritu crítico, el esfuerzo por limitar sesgos, y la independencia. Pero el libro referenciado no aborda ese concepto de política. Se trata de un magnífico libro sin duda, de prestigioso profesor del IE, sobre Dirección Estratégica.. Y con muy pocas conexiones a lo que podemos entender como Ciclo de Inteligencia o metodología de análisis de inteligencia (limitarnos a un DAFO es a estas alturas casi irrisorio, aunque se trate de una herramienta más que interesante y vigente).

Otro término con el cual he peleado últimamente es el de Inteligencia Financiera, especialmente con ocasión de estudios sobre la forma en que la Inteligencia y la Prospectiva pueden ayudar frente a los delitos económicos, como el blanqueo de capitales (próxima entrada en este blog). Pues bien, la referencia más generalizada en Internet es a unos consejos y libros de autoayuda creados por Kiyosaki sobre cómo manejar la economía personal y familiar, y hacerse rico.

No se trata de una crítica, puesto que cada cual es libre para denominar su creación o recreación de la manera que considere. Pero sí me centro más en los efectos, que de forma esquemática resumo en:

– Más dificultades para explicar lo que es Inteligencia o análisis de inteligencia.

– Proliferación de formación con el concepto Inteligencia. Formación que en ocasiones es lo mismo de siempre con otra denominación, o quizás, en el mejor de los casos, una mezcla de contenidos procedentes del ámbito militar, empresarial, etc.

El segundo aspecto, tocado de manera tangencial en entradas anteriores, y de forma obsesiva en mis intervenciones, conferencias, etc. es  la adjudicación del adjetivo inteligente a bienes materiales. Hablamos de ciudades inteligentes, de teléfonos inteligentes, de ropa inteligente,…¿y las personas? 

Sin duda este segundo aspecto me parece más grave e importante que el anterior. Forma parte todo ello de un proceso  de deshumanización de la persona, y de humanización de las cosas. A nivel económico es fácilmente comprobable leyendo la prensa diaria. Las personas son números en cola del paro, son número de suicidios, son número de víctimas de violencia de género. En cambio son los mercados los que están tensos, los que sufren. Hemos dotado de una cualidad humana a las cosas, y ello ha llegado a impregnar nuestro lenguaje. Y ojo, la palabra, el lenguaje utilizado, está configurando de manera absoluta nuestro pensamiento.

Las personas hemos delegado la inteligencia, y el resultado es evidente: Si tú no piensas, no te preocupes, alguien lo va a hacer por ti. De esta manera vivimos una vida falsa, dirigida y manejada desde el exterior, que nos lleva a comprar lo que quieren que compremos, a pensar lo políticamente correcto, a sentir lo que es adecuado, y a ver de manera distorsionada. Hemos delegado visión y pensamiento en los creadores, portadores y vividores de ideologías. Y nos planteamos debates falsos, objetivos absurdos, necesidades innecesarias, apoyados en nuestra propia falsedad intelectual.

E igualmente grave, nuestro sistema educativo incentiva y propicia estos efectos. No se potencia la creatividad, el pensamiento divergente, la argumentación…A la hora de formar a un analista, ya en edad adulta, hay que tratar temas y cuestiones que ya deberían “venir de serie”.

Indispensable por tanto un recorte de nuestra ceguera cognitiva, una vuelta al humanismo, a fijar el centro del sistema en las personas y no en la economía o en las cosas, una revolución social de los individuos, las personas, los ciudadanos. Un despertar de una pesadilla en la que también somos en parte culpables, puesto que en su momento aceptamos el trueque: “tú no pienses, yo te doy bienestar”. Ese contrato hoy está enterrado, motivo por el cual, como en cualquier crisis, puede ser un buen momento. 

Porque…¿queremos individuos inteligentes?, ¿queremos una sociedad inteligente? Quizás éstas sean las primeras cuestiones a responder.

En esta línea, la publicación “Inteligencia y Seguridad”, en su número 12, incorpora una contribución personal sobre “El factor humano en Inteligencia”. Un artículo muy humilde, alejado del estilo académico, quizás incluso discutible (yo lo hago) su publicación en dicho magnífico y prestigioso foro, que profundiza en este tipo de cuestiones, y que en cierto modo recoge contribuciones ya expuestas en este blog, bajo un principio básico:

SIN ANALISTAS NO HAY INTELIGENCIA, LA PERSONA ES EL ÚNICO ELEMENTO ESENCIAL EN EL CICLO DE INTELIGENCIA

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4 respuestas a EL ABUSO DE LA INTELIGENCIA

  1. Jj dijo:

    Me resultaría muy difícil poder haber expresado todo lo que has dicho y tan bien, en este texto que comparto totalmente. Enhorabuena

  2. masterwiloby dijo:

    Un matiz quizá algo quisquilloso: el abuso se establece sobre el uso del término inteligencia, no sobre la inteligencia propiamente dicha, la cual es ciertamente escasa tanto en su acepción de “conocimiento útil para tomar decisiones eficaces basadas en hechos”, como en su más antiguo significado de “capacidad para enfrentarse con éxito a los problemas”. La explotación hasta el aburrimiento de los términos no es originalidad actual ni puede atribuirse en exclusiva a la “inteligencia”; pensemos por ejemplo en el chascarrillo “nuevas tecnologías”, todavía vigente, o en el ya olvidado “autopistas de la información”, que me anduvo jodiendo durante toda la carrera en los años noventa. La administración policial es máster en la gestión formal de términos, sin que en realidad se atienda mucho a su significado real (es decir, contextualizado); pero eso es otra historia.

  3. Mario Meneses dijo:

    Efectivamente estamos en un revolución tecnológica que nos ha llevado a transformar el pensamiento humano, para crear un sinfín de artículos, accesorios, maquinas, automóviles, teléfonos celulares, televisores etc… que generan una idea de ser lo mejor para tener un gran confort, justificándolo con el adjetivo calificativo INTELIGENTE.
    Para mi el Abuso de esta inteligencia en la tecnología, me resulta complicada, por lo mismo quiero dar un ejemplo con una calculadora, resulta que las nuevas generaciones se les complican hacer multiplicaciones, por tener a la mano un celular con calculadora, por lo mismo creo que las personas que saben sacar porcentajes y hacer multiplicaciones mentales son personas inteligentes!!!

    ESTOY DE ACUERDO CON ESTOS COMENTARIOS!!!
    nuestro sistema educativo incentiva y propicia estos efectos. No se potencia la creatividad, el pensamiento divergente, la argumentación…

    Saludos.

  4. José María SE PUEDE DECIR MAS ALTO, PERO NO MÁS CLARO. La cuestión está en el hecho de que la Inteligencia, desde tu perspectiva -que comparto plenamente- no es una disciplina reglada. Apenas hay dos o tres cursos o master de los que podamos señalar una calidad suficiente. Como en otras disciplinas se corre el riesgo de, al final, crear una estructura curricular y/o académica que no sirva a los fines concretos de las necesidades de Inteligencia, en el ámbito que fuere, ni a los deseos o aspiraciones de quienes quieran meterse de lleno en esta materia.
    Basta reflexionar, por ejemplo, lo que se ha hecho con el Grado Universitario de Criminología. Después de tantos años de lucha por la homologación de estudios dispersos con el resto del espectro académico, nos encontramos con la realidad de que el rol del criminólogo incluso desaparece de ámbitos en los que estaba ubicado. Muchos estudiantes creen que saldrán de esa carrera siendo ‘criminalistas’ cuando apenas se estudia unos créditos. Lógico, puesto que la Criminología no se ocupa de la investigación del delito como hecho concreto, sino del fenómeno del delito o del crimen. Así, la formación en Criminalística resulta que sigue reducida a los centros de formación policiales y a algunos centros universitarios que la ofrecen con un cierto nivel de calidad, como en la Universidad Miguel Hernández de Elche y el centro CRIMINA, por poner un ejemplo.
    Inteligencia, Análisis de Inteligencia, Inteligencia prospectiva etc, conforman una suerte de conceptos que son relativamente claros solo para quienes nos desenvolvemos en ciertas materias, pero permanece ausente incluso en ambientes empresariales que NECESITAN de esa INTELIGENCIA.

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