OCUPA EL CONGRESO Y SISTEMAS COMPLEJOS

Comentaba hace una semana, y posiblemente también dentro de unos días en otro importante foro, el siguiente texto de “Historia de dos ciudades” de Charles Dickens:

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. Era la edad de la sabiduría, era la edad de la imbecilidad. Era la época de las creencias, era la época de la incredulidad. Era la temporada de la luz. Era la temporada de la oscuridad.

Era la primavera de la esperanza. Era el invierno de la desesperación. Lo teníamos todo ante nosotros. No teníamos nada ante nosotros. Íbamos todos directamente al Cielo. Íbamos todos directamente al otro lado.

Encuentro pocas maneras de definir mejor la situación en la que nos encontramos, en una fuerte tensión entre los sistemas que hemos diseñado y las necesidades, peticiones o deseos de los ciudadanos. En una crisis que, como ya se ha señalado en este blog, tiene más de sistema que de economía, más de ética y de valores que de datos macroeconómicos o microeconómicos.

La realidad se nos muestra, por tanto, desordenada, y fuertemente polarizada entre las tendencias y manifestaciones más reformistas y las orientadas al mantenimiento o conservación del sistema tal cual. Posiciones extremas que dan lugar a una amplia gama de situaciones intermedias, que posiblemente sean las más acertadas (aunque sea por ese principio de que “la virtud está en el medio”, de la Ética a Nicómaco de Aristóteles).

En un interesante artículo, Antoni Gutiérrez- Rubí señala el estado de situación respecto a la llamada de Ocupación del Congreso del 25 de septiembre. En seguida me ha recordado un magnífico segundo capítulo, al igual que toda la obra, del libro de Daniel Innerarity “La democracia del conocimiento”, dedicado a “El orden y el desorden: una poética de la excepción”.

Partimos sin duda de una cuestión que debe estar clara: NO EXISTE ORDEN SIN DESORDEN, al igual que no hablaríamos de luz sin oscuridad. Y ello lleva a estudios más profundos, según señala Innerarity, relativos a la manifestación de ese desorden a través del conflicto entre lo prohibido y lo obligatorio, el cumplimiento de reglas o su vulneración. Ojo, estamos hablando de filosofía. Sin duda, quien incumple una norma, legalmente establecida, debe asumir sus consecuencias.

Entre los autores que han abordado la materia , y citados por Innerarity, destacaríamos a Kant, que señala la inexactitud de las reglas que orientan la actividad humana, y sobre todo a Wittgenstein, al señalar que los procesos de justificación de acciones a través de reglas lleva por tanto a destacar otras reglas de segundo orden que al final nos llevan a posiciones en que no cabe invocar reglas anteriores.

Y es que la sociedad cambia, por una multitud de factores que no se pueden reducir a una matriz (más bien serían un análisis a través de cubos, multivariables). Las reglas que en un momento han sido buenas no son aplicables en otros momentos. Cuestiones que parecían verdaderas han dejado de serlas, mientras que nuevas verdades no están incorporadas en nuestros sistemas. Igual que debemos ratificar la confianza en gobernantes cada cierto tiempo, también sería preciso ratificar cada cierto tiempo esas reglas básicas o fundacionales que nos hemos dado, o que nos han dado generaciones anteriores pero no hemos manifestado nuestro acuerdo las generaciones actuales (véase por ejemplo la Constitución española, como señala Antoni en su artículo, no votada por menores de 52 años, o con algunos principios como la “igualdad de todos los españoles” o la “participación ciudadano” que generan grandes dudas sobre su verdadera aplicación).

Desde estos planteamientos se pueden dar nuevos saltos argumentales hacia la necesidad de involucrar a la creatividad, a los procesos de cambio, y a no temer tener que volver a empezar. Ese proceso nunca sería comenzar con un papel en blanco, puesto que se cuenta con la experiencia, las lecciones aprendidas, el análisis de muchos errores pero también de muchos aciertos de los últimos años. Señala Derrida que la vulneración de normas es condición de posibilidad de su aplicación. Cambiar el juego permite encontrar nuevas posibilidades.  Por eso se dice que la excepción confirma la regla, cuando en realidad la está vulnerando.

Y es en este punto cuando Innerarity se sumerge en el estudio de la regulación de las excepciones, de lo irregular, de lo inusual, como pudiera ser en este ejemplo el caso de la llamada a Ocupar el Congreso, titular efectista que en principio no responde a ese literal. ¿Se ocupó Wall Street?. Para ello es importante también sumergirse en el estudio, y hasta en el entendimiento, de dichos fenómenos, algo que en todo caso es lejano a nuestra clase política, que se limita al establecimiento de normas que regulan las vulneraciones de normas, las llamadas “patterned evasions”.

Porque, ¿qué es seguir una regla? Actuar de la misma manera, repetitiva, cuando se dan unas mismas circunstancias. ¿Y si las circunstancias cambian?  Esta repetición de la acción ha sido estudiada por Kierkegaard, o el mismo Derrida.

En definitiva, lo que se debería buscar finalmente es cómo gestionar la excepción, cómo actuar ante el desorden, ante los movimientos que tensan y fuerzan los sistemas (pero basados en claros fracasos del mismo, que únicamente una absoluta ceguera cognitiva, patología más extendida de lo deseable, podría negar).

Esa solución está en la gestión de los sistemas complejos (Willke, Waldrop,…). Waldrop señala que son complejos aquellos sistemas que han adquirido la habilidad de poner el orden y el caos en un cierto equilibrio.  De esta forma el desorden sería incluso una manifestación del orden. A ello es a lo que alude Antoni Gutiérrez cuando señala “reconozcamos que es necesario y vital abrir varios y simultáneos procesos o la olla a presión no resistirá”.  Innerarity destaca las palabras de Willke: “Todo orden, si quiere acreditarse como orden complejo, ha de ser enriquecido con elementos de desorden, con la fortaleza de la anarquía, con los recursos del caos”.

Este es por tanto el valor de la excepción, pero debiendo advertir que se perdería si se convierte en regla. No se produce avance sin molestar, sin incordiar, sin ser un poco mosca coj…El pensamiento crítico y creativo, tan necesario, indispensable diría yo, molesta e incomoda a los sistemas establecidos. Les obliga, o debería, a repensar, a buscar soluciones, a tomar decisiones diferentes.

Que nadie dude, aunque lo hará más o menos un 50% de la población española, que el movimiento 15M ha obtenido logros más importantes de los aparentemente visibles, ha abierto el debate político, ha llevado la política a las calles, ha hecho debatir y pensar, además de otros “éxitos” que ya se han señalado en momentos anteriores en este blog. Alabanza no exenta de crítica a determinadas cuestiones entre las cuales deben destacarse los procesos de manipulación, y el intento de “pescar en río revuelto” de movimientos e ideologías que juegan con los sentimientos y emociones de los ciudadanos, para agruparlos bajo lemas y banderas, y mensajes victimistas, que pueden llevar por senderos complicados (populismos, nacionalismos y extremismos).

Inestabilidad, dinamismo, incertidumbre, son principios básicos de los sistemas complejos. La principal conclusión a tomar, por tanto, sería huir de interpretaciones simplistas (que vemos en la prensa todos los días, sobre todo en las portadas y editoriales), invertir formación y tiempo en intentar entender los fenómenos, saber escuchar los mensajes subyacentes (especialmente por parte de los gobernantes) y leer el presente (interpretación de las señales, de las alertas).

Y el día 25 de septiembre, pues sobre todo prudencia, en el sentido de ese deseable equilibrio entre orden y caso, también de origen aristotélico. Que cada cual actúe como considere, pero con responsabilidad. Y sobre todo…compren el libro de Daniel Innerarity, porque como dice en su subtítulo, de lo que se trata, aunque a muchos no satisfaga y también pueda incomodar, es de disponer de “una sociedad inteligente”.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s