SOBRE LA PRIMAVERA ÁRABE

Pues resulta que la “Primavera” ha llegado a…¡VALENCIA!

¿A qué punto de estupidez hemos llegado? No voy a entrar en el fondo, no me interesa (o no procede). Soy el primero en defender la enseñanza pública, e incluso iría más allá, una enseñanza pública igual para todos, con independencia de ingresos, residencia, etc. Una enseñanza competencia del Estado, sin posibles delegaciones.

Motivos para protestar hay muchos.  Considero, y lo manifiesto habitualmente, que el pensamiento crítico, explicado y argumentado, es la única vía para el avance de nuestras sociedades. Y en esa línea he criticado el adormecimiento de la sociedad en los últimos años, en un prolongado orgasmo del ficticio estado del bienestar creado, del que evidentemente los ciudadanos no tienen culpa. Motivos para protestar existen desde hace años,  pero ¿es equiparable España a Siria, a Libia, a Egipto? La comparación me parece…irresponsable, grosera e indigna.

Confieso también que el llamado fenómeno de la Primavera Árabe me pareció fascinante en sus inicios, incluso el espíritu inicial de algunos de sus fenómenos paralelos (evidentemente sólo en algunos aspectos), el despertar del ciudadano dormido de una manera responsable y pacífica…Ahora estoy tremendamente cansado del tema. Tremendamente cansado de su explotación, manipulación, etc.

De hecho uno de mis primeros análisis publicados fue dedicado a los factores de la Primavera Árabe, publicado por el IEEE y escrito…en primavera (aunque se publicó en julio). Su lectura sigue siendo más o menos posible, con rasgos de vigencia y actualidad casi un año después. Mezcla de ilusión (es legítima la capacidad de ilusionarse del ser humano, la creencia en una posible mejora), pero asumiendo cautelas sobre el futuro. Sin duda hoy algunas cuestiones son más evidentes que en ese momento.

¡A lo que voy! Ni hay primavera, ni es árabe, y mucho menos se produce en Valencia.

En este sentido destaca el artículo publicado por Sanmartín Esplunges, Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Valencia y ex director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, en El Mundo el pasado 10 de enero. Dicho artículo trata de explicar que el adjetivo árabe no es adecuado y que resulta más ajustado denominar al proceso como “Primavera del Islamismo”. Admitido. Leemos el artículo y eliminamos el adjetivo “árabe”.

¿Y lo de primavera? Manda huevos. La culpa la tiene, sin duda, el Corte Inglés. Comenzó con hacer de los “8 días de oro” 16 días de ofertas. La “Semana Fantástica” pasó a cubrir tres semanas del mundo real (por cierto ¿el mundo real existe?, ¿mundo Matrix, cada vez más?). Y nos decían que “ya es primavera en el Corte Inglés” cuando faltaba un huevo de tiempo para su fecha. Ahí está el origen, y no en Túnez (al fin y al cabo se quema gente a lo bonzo todos los días, desde los monjes antorcha del Tibet, hasta en España, ayer mismo por ejemplo). Posteriormente llegó la bella Anne Igartiburu con su “Corazón de primavera”. Pero coño, es que Anne pasa a “Corazón de verano” cuando llega su fecha. Bien Anne, conocer las estaciones empieza a ser una prioridad. Calefacción por supuesto, pero un temita dedicado a las estaciones, joder, que son cuatro (lo de los meses lo podemos dejar para otros cursos).

En definitiva, fuera de mi puntillosa ironía, veo que en otros ámbitos se está utilizando la expresión “Arab Awakening” (Despertar Árabe). Quedémonos con una expresión  mixta “El despertar del islamismo”. Supera el sustantivo “primavera” y el adjetivo “árabe” y no cabe Valencia ni otros lugares.

Para finalizar, y en una reflexión de última hora: ¿Estaré equivocado? A lo mejor si es primavera todo el tiempo. ¿Hace cuánto que no llueve? Soleado día tras día. Sólo unos pocos días de frío. El invierno no ha existido. ¡Lo mismo la he liado y sí que es primavera!

Pues que cada cual  disfrute de su primavera, es lo que se lleva, estar pendientes día a día de nuestras dos primas:

– La Prima  Vera.

– La Prima de Riesgo.

NOTA: Copio los significados que la RAE da sobre “primavera”:

1. f. Estación del año, que astronómicamente principia en el equinoccio del mismo nombre y termina en el solsticio de verano.

 2. f. Época templada del año, que en el hemisferio boreal corresponde a los meses de marzo, abril y mayo, y en el austral a los de septiembre, octubre y noviembre.

3. f. Planta herbácea perenne, de la familia de las Primuláceas, con hojas anchas, largas, arrugadas, ásperas al tacto y tendidas sobre la tierra. De entre ellas se elevan varios tallos desnudos que llevan flores amarillas en forma de quitasol.

4. f. Cada uno de los años de edad de las personas jóvenes. U. m. en pl.

5. f. Tejido de seda sembrado y matizado de flores de varios colores.

6. f. Cosa vistosamente varia y de hermoso colorido.

7. f. Tiempo en que algo está en su mayor vigor y hermosura.

8. adj. Dicho de una persona: Simple, cándida o fácil de engañar. U. t. c. s.

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2 respuestas a SOBRE LA PRIMAVERA ÁRABE

  1. Deberías presentarte… a algo. No sé, decide tú.
    Hay personas muy capaces y que valen un montón, como tú, claro que sí!
    La sabiduría está claro la maneja el pueblo, no los que nos gobiernan, ahora unos, después otros o quizás otra vez unos, siempre los mismos y lo mismo…

  2. JM Blanco dijo:

    Vale,…me presento a “pringao”. Un gran grupo de gente en la Administración Pública, mayor de lo que se piensa, que trabaja a destajo (lo que ya de por sí es un lujo), que se preocupa por su país de una manera no exenta de juicio crítico, que no tiene reconocimiento social puesto que incluso se aplaude su bajada de sueldo, que sólo se cita por tener un empleo fijo (para el cual he tenido que sacrificar muchas horas de tiempo en que otras personas se dedicaban a fiesta y aficiones), que sigue estudiando todos los días, y que no para de lanzar ideas y proyectos para intentar mejorar (no las retribuciones que será imposible en bastantes años volver a un indigno nivel anterior).
    Pero aún así, que se alegra de ser un “pringao”, de trabajar en una gran “empresa”, de intentar, de proponer, de compartir, de fallar, de equivocarme, de ilusionarse, de servir al ciudadano , de vivir apasionadamente tratando únicamente de ser… humano.
    Tú si que vales!!!

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