INFORMACIÓN, CONOCIMIENTO, INTELIGENCIA, Y PODER

Hoy únicamente voy a dedicar unos minutos a comentar una situación clásica, y que repetidamente en el tiempo se nos presenta a aquellos que trabajamos en temas relacionados con la Gestión del Conocimiento.

Me comentaba ayer mi amigo Antonio que si no temía perder PODER dado que gasto gran parte de mi jornada laboral difundiendo información, documentación, análisis, opinión incluso. Para él, disponer de información supone diferenciarse de los demás, genera capacidad de influencia, morbo y misterio al ir soltando poco a poco lo que cada uno sabe. En definitiva, que la información es poder, y que yo al compartir lo perdía. Su segundo comentario se refería a que si encima no me quedaba satisfecho con mi profesión, como para tener que seguir escribiendo, a distinto nivel evidentemente, en un blog o interactuando en Twitter, para ya no sólo dejar lo que puedo conocer en el ámbito laboral sino compartirlo con todo el mundo de manera abierta.

Está claro que mi amigo Antonio no conoce el cambio de paradigma producido. Él sigue anclado en el concepto de información. Según señala acertadamente Enrique Alcat, en su libro “Influye”, hoy en día no se trata de tener la información, sino de influir con esa información que se posee. La información no tiene valor por sí mismo, es nula si no se sabe utilizar. Y no olvidemos que al fin y al cabo la influencia pretende lograr unos objetivos, es un proceso en sí mismo egoísta como señala el citado autor.

Partiendo de información (unos hechos, noticias, datos), un analista (y los no analistas) generan conocimiento: información tratada, puesta en un contexto y orientada a un fin. De esta manera un post en mi blog es conocimiento, por los siguientes motivos:

  • Se basa en información disponible.
  • Se estructura (bueno, se intenta).
  • Se pone en un contexto, un momento dado, un lugar.
  • Persigue un fin. Estos fines pueden ser variados, puede ser para darse a conocer, puede ser para trasladar una imagen de la Institución a la que representas en ámbitos ajenos, puede ser para generar intercambios de información, puede ser para colaborar, o puede ser porque te da la gana (y pueden ser todos los motivos a la vez).
  • Se comparte o difunde.

¿Se parece al clásico ciclo de inteligencia?

Pero una vez que mi post es subido a la red se convierte en simple información para el resto de usuarios (puede perder el contexto y es ajena a la intencionalidad que la generó,  lo que no significa que no sea de utilidad). El autor no pierde ningún poder porque el mismo tema, en otro contexto y con unos objetivos diferentes, tendrá diferente tratamiento. Lo mismo sucede con la Inteligencia, en su acepción de producto final.

El PODER, la capacidad de INFLUENCIA, está en las capacidades para desarrollar CONOCIMIENTO o INTELIGENCIA. El secreto está en la masa…cerebral. Y se entrena acudiendo al gimnasio de la mente, algunas de las tablas de servicios indicadas por el entrenador son LEER, ESCRIBIR, PENSAR, REFLEXIONAR, IMAGINAR, SOÑAR,…

Para acabar, confieso que mi amigo Antonio no existe, pero podría poner muchos nombres en su lugar. ¿Conoces tú a alguno?

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