GESTIÓN DEL CAMBIO Y ANALISTAS

Todo fluye, nada permanece

Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río

Heráclito

Hoy es un día marcado por la palabra “cambio”, unido a otra palabra digna de análisis “global”. Pero todos los días se produce un cambio global. Creo que es de interés recordar algunos conceptos sobre esta cuestión.

El cambio es 0tro de los miedos individuales y colectivos de nuestra actual sociedad, y que tiene su anclaje incluso en el refranero: Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, más vale pájaro en mano que ciento volando,… El cambio es incertidumbre. Es incertidumbre en el qué y en el cómo. Ahí está la importancia de la Inteligencia, para evaluar si merece la pena o no afrontar el riesgo. Pero como el mundo es tan incierto, ni siquiera la Inteligencia nos podrá garantizar al 100% el resultado. Podremos fallar (en otro post tocaremos el tema del error y la gestión del mismo), pero peor es no intentarlo. ¿Qué motivos son utilizados para rechazar el cambio?

  • Un cambio me obliga a cambiar a mí. Y no me apetece.
  • El cambio modifica los equilibrios de poder, y es natural que quien lo ostenta tema la pérdida por una parte, y utilice ese mismo poder para evitar que se produzca.
  • Quizás tenga que cambiar mi forma de trabajar, ¿y si no se hacerlo?
  • No estamos tan mal para ésto. Quizás se pueda solucionar (solución por dejación, que ojo, a veces funciona; o solución por parcheado).
  • Falta de análisis. Sobre todo en relación a las consecuencias del no cambio.
  • Ausencia de fijación de una misión, visión, objetivos y valores. Aunque cojamos otro camino, que no sepamos dónde lleva, debemos prefijar las expectativas, qué esperamos, cómo esperamos lograrlo (siguiendo con el símil del camino, me adentro en uno nuevo, espero llegar a un cascada espectacular, llevo agua y comida suficiente,etc.)

En la empresa el cambio es un principio básico, es la única vía no ya únicamente para el éxito, también para la subsistencia. Interesante es la lectura de Charles Handy “The age of Paradox”, y su estudio sobre la curva sigmoide. En el sector público y en la propia sociedad (entendida como un sistema político, social, económico, etc.) también es preciso ese cambio constante, que se produce, pero siempre de forma reactiva.

¿Qué motivos hay para cambiar? Enumero únicamente 4, hay muchos más.

  • Si siempre seguimos por el mismo camino llegaremos al mismo sitio. Quizás podamos elegir un camino que no sepamos dónde lleva exactamente, el final puede ser bueno o malo, pero cómo mola disfrutar de un paisaje nuevo.
  • Si partimos de la existencia de problemas (en la empresa, en macroeconomía, en la sociedad, etc.), la solución a los mismos en muchas ocasiones es imposible de lograr desde el mismo plano en que se crearon.
  • La sociedad cambia. Los ciudadanos evolucionan. Y lo que valía hace 30 años quizás no sea todo lo deseado actualmente. Las organizaciones deben estudiar adecuadamente el entorno (partidos politicos, sindicatos, asociaciones religiosas, Administración Pública, medios de comunicación). Los ciudadanos se comunican más y mejor, tienen mayor capacidad de actuar, y suprimen directamente a intermediarios si consideran que no sirven a sus intereses. Por ejemplo, acuden a informarse a Twitter para conocer en directo lo que está sucediendo, se manifiestan al margen de la habitual vía sindical, etc.
  • La vida actualmente es móvil. Todo debe ser móvil.

Los analistas deben ser pues detectores de nuevas tendencias (ver Antonio Gutierrez Rubí). El objetivo es lograr que el cambio sea proactivo, y no reactivo. Cuando es reactivo ya han quedado cadáveres en el camino (y en la empresa ya se puede haber perdido la oportunidad debido a la agilidad de un competidor). Un modelo clásico de cambio es el de Kurt Lewin, que encaja muy adecuadamente con el proceder en Inteligencia: incrementar fuerzas impulsoras, debilitar fuerzas restrictivas, utilizar ambas opciones (la clave está no tanto en gestionar esas fuerzas, como en identificarlas correctamente).

¿Cambias o te cambian?

Porque como decía Tolstoi: “Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”. También Gandhi señaló: “Si quieres cambiar el mundo cámbiate a tí mismo”. Ese puede ser el primer paso.

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