LEADING FROM BEHIND

I always remember the regent’s axiom: a leader, he said, is like a shepherd. He stays behind the flock, letting the most nimble go out ahead, whereupon the others follow, not realizing that all along they are being directed from behind. (Nelson Mandela).

Mucho tiempo se lleva comentando el profundo cambio que la política exterior de Estados Unidos ha ido refelejando durante el mandato del presidente Obama. Para algunos se ha tratado de pasividad, otros han visto una dimisión en su liderazgo internacional, algunos analistas han señalado que era un cambio de actitud tendente a lavar la imagen exterior, al menos frente al mundo islámico, dañada por las guerras de Afganistán y de Irak, y otros señalan que se trata de una estrategia claramente definida.

¿Es una doctrina, es un estilo de liderazgo? Da lo mismo, aunque quizás a lo que más se acerque es a un estilo de dirección. Lo que Estados Unidos pretende es dirigir, pero sin ocupar el primer banco. Para liderar un ejército no hace falta ir al frente de las tropas hacia el campo de batalla. Distribuye las competencias, y por lo tanto las responsabilidades. Involucra a los demás actores internacionales, limitando de esta manera su acción individual, y por tanto logra mayor consenso.

Estilo o doctrina, se basaría en los siguientes principios:

  • Limitar las acciones unilaterales de EEUU. Buscar el mayor consenso.
  • Comprometer a los actores locales para la solución de problemas o conflictos.
  • En caso de ser insuficientes los medios locales, recurrir a las capacidades regionales. En todo este proceso ofrecer apoyo y asesoramiento. Por ello, en los últimos tiempos, asistimos a una mayor participación de organismos como la Unión Africana, la Liga Árabe, los países del Golfo, países europeos en el conflicto de Libia (a las puertas de la UE).
  • Redefinición del papel de la OTAN en la gestión de conflictos.
  • Únicamente intervenir de manera directa en última instancia, en casos extraordinarios.

Un ejemplo, para el debate, ha sido la gestión del conflicto en Libia. EEUU convenció a las Naciones Unidas para un intervención, que parece que ha resultado exitosa. Los partidarios de esta estrategia glosarán sus ventajas, los detractores hablarán de casualidad o de otros motivos.

Otros casos pueden ser la mínima intervención en el proceso de cambio llevado a cabo en Egipto, lo que no supone que no “esté detrás” del mismo (es interesante realizar una lectura pausada del discurso de Obama en El Cairo en junio de 2009), especialmente teniendo en cuenta las relaciones con el antiguo ejército de Mubarak. O la situación de Bahrein, sede de una base americana, donde Arabia Saudí y países del Golfo han ayudado al Gobierno a sofocar las revueltas.

El debate está servido, pendientes de Yemen, Siria, Bahrein,…

Referencias:

New Yorker

Washington Post

 

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