GUARDIA CIVIL, CALLE MELANCOLÍA

Esta es mi despedida, mi adiós particular. Con unas capacidades limitadísimas para ello, siempre me ha gustado escribir. Escribir hace que las experiencias, de carácter no explícito, queden reflejadas y grabadas. Que pervivan. Que no mueran en el interior de cada uno. Y cuando se llega a una edad, permite recordar. También compartir experiencias, especialmente aquellas que merecen la pena. Créanme, ésta lo ha hecho. Y ya en adelante, si me lo permiten, les tuteo. Vivir la Guardia Civil ha sido un privilegio. Presento aquí unas peque-memorias musicadas. Son únicamente una mínima parte de lo vivido.

Porque cada vida, cada momento, cada experiencia, tiene su banda sonora. Desde el corazón. 

Dylan The Times They Are A-Changin’ 

Es difícil despedirse. Especialmente de aquello que ha llenado prácticamente la totalidad de tu vida. El centro absoluto de tu esfuerzo cognitivo. Donde has puesto ilusiones, el limitado talento, la máxima dedicación y todas las ganas del mundo. Y más cuando duras despedidas, de diverso cariz, se superponen en el mismo espacio temporal. 

Es difícil despedirse de tantas personas que me han dado tanto, me han enseñado tanto, me han cuidado tanto y me han querido…tanto. Sabemos que en los momentos de despedida lanzamos miles de promesas de mantener el contacto, y que luego no siempre es así. Las vidas se bifurcan pero, sobre todo, su devenir caprichoso nos lleva por caminos que dejan poco margen de tiempo. Y la serendipia, a la que debemos aspirar constantemente, hace que continuamente nuevos caminos, y nuevos personajes, se asomen a este nuestro cuento, nuestra historia, nuestra vida. Capítulos en muchos casos muy inconexos, que no se si al final permitirán identificar un hilo conductor en nuestro transitar. De momento no lo he encontrado, y cada vez, sin duda, me queda menos tiempo, mientras que las ganas de hacer cosas no dejan de crecer. Pero en cada camino siempre algo he aprendido. Y lo he disfrutado.

Amando el caos, porque el orden es utópico y además aburrido.

También es complicado dejar el Centro de Análisis y Prospectiva, cuyo futuro queda en el aire. Y que en su configuración actual se puede afirmar que ya ha muerto. El CAP debe tener libertad e independencia, basada en la confianza y en la consideración y respeto al trabajo, con independencia de la naturaleza funcionarial de quien lo mande. Sin ello, no hay nada.

Ahora, temporalmente, vivo en el número 7 de  la calle Melancolía, pero en breve me mudo al barrio de la Alegría. 

Calle Melancolía (Sabina) 

Nombraré a algunas personas. Seguro que no están todos los que debían. Es posible que tenga una de las agendas más amplias de esta Institución, y me doy a dejar a muchas personas que estimo. Poco importa tener una agenda amplia. Lo verdaderamente fantástico es que ha sido una agenda llena de proyectos, de trabajo, con una gran pluralidad de instituciones y de profesionales, con académicos y con estudiantes, con generales y con guardias, con militares y con civiles.

Una agenda de hacer, no una agenda de coleccionar nombres. 

Esta historia tiene su inicio antes del verano de 1999, con una llamada del Ministerio de Administraciones Públicas ofreciéndome un posible destino en la Guardia Civil. Hasta ese momento mi trayectoria funcionarial me había “enclaustrado” en la Intervención Delegada del Ministerio de Economía, auditando cuentas públicas. Una labor necesaria pero insatisfactoria para un tipo inquieto, y además con tareas muy poco exigentes de esfuerzos mentales (prácticamente bastaba con sumar, restar, multiplicar y dividir, como conocimiento necesario). El caso es que al subdirector de AAPP que me entrevistó algo le debió gustar, puesto que en mi presencia llamó al General Morales Villanueva, en ese momento al mando de la Jefatura de Personal, para decirle que tenía a la “persona” que buscaba. De ahí a la Calle Guzmán el Bueno en unos minutos. Cualquiera que no tenga vínculo con la Guardia Civil y el ámbito militar, como era mi caso, pero haya realizado el servicio militar, entenderá la dificultad para tomar un café y, sobre todo, hacer pasar una magdalena que el General me ofreció.  En ese momento me dijo una frase, que siempre he recordado, y también he sentido:

“La Guardia Civil no es un trabajo, es una forma de vida”. Yo ahora añadiría que también es una forma de ser.  

El General Morales Villanueva depositó en mí toda la confianza, me puso al mando de la Sección 5ª de Recursos Humanos (las secciones son mandadas por Tenientes Coroneles), y me encargó la gestión del personal civil, la negociación sindical y la prevención de riesgos laborales. Cuando todavía nos vemos en algún evento, le sigo agradeciendo la oportunidad que me dio, el regalo de sentirme miembro de la organización que más confianza genera a los españoles, según se desprende de diversas encuestas del CIS.  

Gestionar recursos humanos en la Guardia Civil, aunque civiles, no es lo mismo que en otras instituciones. Las cuestiones de seguridad son clave. A título de ejemplo, cada año se hacían cerca de 150 contratos temporales de traductores, de entre 5 y 6 meses de duración, para la campaña Paso del Estrecho y apoyo a zonas turísticas. La normativa laboral cuenta con enormes limitaciones para poder garantizar la seguridad. Esa fue una pelea continua con el Ministerio del Interior. Guardia Civil no puede, por ejemplo, tener una persona en un aeropuerto sobre quien se tengan evidencias delictivas. Ni se puede esperar a iniciar y tramitar un expediente disciplinario. La gestión y desenlace positivo de una situación de este tipo, en el aeropuerto de Barajas, en el año 2000, fue para mis jefes (el General Blanes, en esos momentos Subdirector de Personal) merecedor de mi primera medalla al mérito de la Guardia Civil.

El 11S de 2001, desde mi despacho, asistía atónito a los ataques contra las Torres Gemelas.  

Impulsado por quien ese momento era Jefe de Gabinete (Ignacio Cosidó, posteriormente Director General de la Policía) del Director General de la Guardia Civil (Santiago Valdivielso), se diseñó un plan para la incorporación de funcionarios civiles en tareas administrativas. El proyecto tenía sentido, los guardias civiles no se forman para tareas administrativas o auxiliares. Su formación es dura, prolongada en el tiempo y especializada en materia de seguridad. Contar con miembros del Cuerpo para tareas administrativas es caro. El viento de la economía española soplaba a favor, y en unos años incrementamos una Relación de Puestos de Trabajo que tenía unos 150 puestos a más de 600. Para ello, con el apoyo de toda mi Sección, y especialmente el Alférez Andrés y luego José Aguado, se diseñó un plan de acogida e integración del personal civil, una cuestión compleja en una institución que siempre ha estado muy metida en su caparazón. Paqui, mi super funcionaria ex-matrona, que a día de hoy se sigue permitiendo llamarme “trasto”, fue un elemento fundamental en todos esos años, llevando la gestión del personal funcionario. Trabajadora y comprometida, y caracterizada por su infinito encanto en la atención al personal. Dicho Plan mereció el Premio a las Buenas Prácticas de Gestión Interna de Administraciones Públicas. Un Plan que nos llevó por todas las Comandancias de España y que incrementó enormemente mi conocimiento sobre la casa. Especialmente esas paradas en pequeños puestos de cualquier pueblo de España, y esas conversaciones con el comandante de puesto o el guardia de puertas. Guardias siempre humanos, con sus anhelos e ilusiones, también con sus quejas, en muchas ocasiones más que justificadas. Por ahí llegó, a petición del General Ara, a quien tanto debo, la Cruz de Plata de la Guardia Civil.

Esa labor, preciosa, quedó inconclusa. A nivel cuantitativo puede que fuera un éxito, pero fallamos a la hora de crear una buena estructura de puestos de trabajo que permitiera la promoción y el desarrollo de una carrera en la Institución. Al final, gran cantidad de los funcionarios civiles acaban “enjaulados” en puestos de muy bajo nivel, con dificultades para la promoción y movilidad. En todo caso no es un problema de la Guardia Civil, con sistemas de gestión y promoción de su personal mucho mejores. Es a Función Pública a quien hay que mirar, e instar a una reforma que modernice la Administración de “cabo a rabo”. Modernizar no es abordar procesos de transformación digital hacia los ciudadanos. También es preciso mirar al interior, solventar la enorme brecha digital entre los funcionarios, enfrentar el gran envejecimiento de las plantillas, cuidar a las personas.

No hacer nada debería dejar de ser una opción.

Año 2003. Nuestra Jefatura de Información demandaba muchos más traductores. Unidades de Información llamaban cada semana en búsqueda de más apoyo para la traducción en árabe de documentos y grabaciones obtenidas. Recuerdo, con enorme cariño, al capitán Claudio, de Logroño, y las largas conversaciones con él, sobre la amenaza que representaba algún círculo de origen pakistaní, pero también sobre la vida en general. Desde Personal de Guardia Civil solicitábamos traductores de forma continua, pero las peticiones únicamente eran atendidas por el Ministerio cuando financiábamos puestos de traductores nuevos con vacantes a amortizar de personal de limpieza (cuyas tareas pasaban a subcontratarse). Guardia Civil disponía de 6 puestos de traductores en plantilla en ese momento. Y llegó el 11M, el gran impacto de nuestras vidas. En los meses posteriores la plantilla se incrementó hasta cerca de 80 traductores. El trabajo fue arduo, prácticamente en contacto continuo con la Jefatura de Información, para seleccionar candidatos adecuados desde dos puntos de vista: capacidades para el idioma (pero teniendo en cuenta que el personal traductor debía tener Bachillerato, o su convalidación en España, y papeles en regla), y confianza. La contratación anual de unos 150 traductores por año nos hacía disponer de una base de la que tirar, certificando con las unidades en las que habían desempeñado funciones temporales (la mayoría en zonas turísticas) su idoneidad. A estas dificultades se añadía que muchos puestos estaban configurados para idioma árabe, pero lo que se precisaba en muchas ocasiones era conocimientos de dialectos, o idiomas como el urdu o el pastún. 

De nuevo hay que insistir los contrasentidos de la normativa, que obligaba a acudir al INEM a pedir candidatos que posteriormente eran baremados de forma objetiva. Se logró que el Ministerio autorizara contrataciones directas, como interinos, por motivos de seguridad. Pero los puestos posteriormente tenían que salir a concurso público, basado en méritos. Como anécdota cabe destacar que el BOE llegó a anunciar una vacante para traductor de euskera en Intxaurrondo, con el requisito de dominar la lengua y tener Bachillerato. No creo que algún afín a ETA alguno se atreviera a acercarse por allí, pero el caso es que no parece el procedimiento más adecuado. 

Todas estas tareas hubieran sido imposibles sin Paqui, Pilar, María, Rosa, Maribel, Javier, Maite, Ángela, Mercedes, Cristobal, Elena…¡cuántos recuerdos preciosos! 

La (in)seguridad y las personas. Recursos Humanos como una función muy próxima a cuestiones de seguridad.

Un tema, el de la seguridad, que comenzaba a afectar la forma en que veía el mundo. A ello contribuyeron muchas experiencias: la propuesta de traslado de una limpiadora de otra institución a nuestro cuartel en Vera de Bidasoa, sobre quien detectamos lazos familiares que hacían imposible ese destino; la espera de otra laboral, que en un concurso de traslados logró una plaza en GC de Algeciras, procedente de Defensa, que no llegó a incorporarse dado que estaba en prisión, tras ser detenida en un vehículo cargado de hachís; las amenazas y seguimientos de algún traductor de árabe (en cuya tarjeta de visita, tras la calle y número del domicilio, aparecía Al Andalus en lugar de España), que me llevaron a plantear solicitar un arma; o las serias sospechas de la infiltración de bandas de crimen organizado que intentaban que candidatos a traductores en GC o CNP fueran ofrecidos a través del INEM.  Por supuesto, guardo el decálogo SYAP, puesto que el año 2000 todavía estaba presente la amenaza de ETA, y aún siendo civil trataba de mirar los bajos del coche cada mañana. La semana siguiente a mi nombramiento definitivo como Director de Programas en la Guardia Civil, puesto que inicialmente llegué en comisión de servicios, y que se publicó en el BOE, recibí unas extrañas llamadas sobre un posible incidente con un vehículo, en el que el interlocutor lo que pretendía era conocer mi domicilio y vehículo. Años después, tras estudiar análisis de inteligencia, supe poner nombre a eso: elicitación, ingeniería inversa, human hacking.  

Una de las cuestiones que me hacen sentir más orgullo de mi paso por la Guardia Civil fue la elaboración del Real Decreto de Prevención de Riesgos Laborales de la Guardia Civil. Nada más incorporarme, en el año 2000, ya me habían nombrado miembro de un grupo de trabajo para este fin. La Comisión Europea amenazaba con sanciones señalando, con buen criterio, que un guardia civil no puede estar al margen de unas condiciones de seguridad en el desempeño de su trabajo, aunque sean especiales. En ese grupo de trabajo, en el que pude ejercer mínima influencia, se decidió que la Guardia Civil no precisaba de una normativa marco. ¡Manda huevos! Una Institución que ofrece seguridad a los ciudadanos, ajena a condiciones de seguridad en la forma en que presta ese servicio. Menos mal que Ignacio Cosidó, una mente privilegiada en lo que coincidí con él esos años, determinó que sí era necesario. La Comisión Europea ciertamente se puso muy seria con las respuestas negativas de Guardia Civil. Encargó Cosidó a una asesora, María Castellanos, desarrollar un Real Decreto, que bajo su coordinación redacté con el Tcol. Bermejo, destinado en Gabinete. Seguramente no era el mejor del mundo, pero era un inicio, y con mínimas diferencias respecto a la normativa civil. Una vez aprobado hubo que dar los primeros pasos para crear el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales. Para ello creamos puestos civiles de Técnicos de Prevención. Y ya bajo el mando del General Solís, Subdirector de Personal, la dedicación a esta materia fue continua. Posteriormente, el trabajo fue desarrollado junto al General López López, con quien hace poco me reencontré en Valencia, y con quien fue un lujo trabajar. Ello llevó a iniciar un segundo tour por toda España para evaluar los puestos de trabajo del personal civil en la Institución, circunstnacia que era aprovechada por muchos guardias para indicarnos las condiciones pésimas en las que trabajaban y vivían, y que casi atentaban contra la dignidad de la persona.  Se que ser guardia civil es voluntario. En muchas ocasiones se dice que ya se sabe lo que es y que quien no quiera que no entre. Sí, es cierto. Pero si la Guardia Civil es una Institución tan bien valorada, si es un ejemplo al servicio de cualquier Gobierno, es neutral y mínimamente politizada, esa valoración se debería plasmar en unas condiciones de trabajo. Así que, por supuesto, “equiparación salarial ya”. Pero también la del resto de funcionarios con sus homólogos en comunidades autónomas. 

En las menciones a personas que me han influido no puedo olvidar al Coronel Becerra Durán, un jefazo en todos los sentidos, que al ascender a General pasó a Informática. Capacidades intelectuales extraordinarias combinadas con una increíble serenidad. Algunos detalles: si le decía que no podía ir a tomar café porque estaba muy liado, me obligaba a dejar todo. Si me acercaba a su despacho con un problema aparentemente muy grave, me indicaba que, si la gravedad lo permitía, esperase al día siguiente o al lunes, que seguramente lo íbamos a ver con otros ojos y encontrar más fácilmente la solución. Seguramente ha sido mi “gran jefe” aquí, y he tenido muchos y muy buenos. Un ejemplo, importante para quien ese momento era joven y en un mundo, el actual, en el que faltan referentes y sobran mentecatos. Pero de la misma forma, con cariño y admiración, recuerdo al General Yuste, que sucedió al General Blanes en la Subdirección. El azar hizo que posteriormente trabajara con los hijos de ambos, David y Rafa. Todo un placer. Y, por supuesto, al General Bodero y al General Emilio Ferreiro. Y a las personas que pasaron por el Servicio de RR.HH., como Antonio Serrano, Paco Cuenca, Jesús Fandiño y tantos otros.

Finalmente, en esos años dedicados a la gestión de personal, una tarea exigente fue la negociación sindical de los funcionarios civiles. Un laboratorio de experimentación y aprendizaje, con un componente teatral evidente, y magníficas relaciones con CC.OO., UGT, CSI-CSIF o CGT. Allí aprendí, en las diferentes comisiones existentes, a hablar en público, a perder el miedo y la vergüenza y a desarrollar algunas capacidades de comunicación, que luego tanto he utilizado. Hasta en alguna ocasión, a título de anécdota, llegué a votar como representante de Guardia Civil a favor de una propuesta con CC.OO., en contra de CNP, Ministerio y Tráfico. Incluso hace unos días Gabriel, de UGT, me mostraba su apoyo en un tema personal. Fue un placer trabajar con Mª Val y con J. Antonio Toledano, Subdirectores del Ministerio, teniendo en cuenta que algunas de las competencias sobre el personal civil radicaban en el Ministerio, y no en la Subdirección de Personal de la Guardia Civil. 

Y llegamos al año 2008. De nuevo mis jefe, el ya Teniente General Solís, me consideró merecedor de la medalla del Mérito Civil, aunque creo que en esa situación influyó también el General Ara, que en varias ocasiones me había propuesto incorporarme al Gabinete del Director General. El General Ara valoraba la orientación a la calidad, la creatividad, y las nuevas formas de management que a mí tanto me gustaban. Tom Peters, Peter Senge, Drucker…siempre han sido referencias y han formado parte de muchos de mis informes y apoyos a discursos de los directores.  

De hecho, se había impulsado una sección sobre calidad en la Revista de la Guardia Civil. Uno de mis primeros artículos en ella, sobre la creatividad en las organizaciones, llevó a que la Jefatura de Información me llamara para desarrollar un taller en sus dependencias. Una gran experiencia, que amplió mi contacto con muchas personas de dicha unidad, pilar en la lucha contra ETA y el yihadismo, donde además encontraba personas como yo: melenudas, con barba, vestidos de forma alternativa y que escuchaban música muy distante de la que toca nuestra banda. 

Finalmente, en 2008, acepté pasar al Gabinete Técnico, y concretamente al Centro de Análisis y Prospectiva. El Centro había quedado desmantelado por la marcha de gran parte del personal del mismo al GESI (Gabinete de Estudios de Seguridad Interior de la Secretaría de Estado). Llegué incluso a proponer la eliminación del CAP. Poco a poco, con la orientación del Coronel García Sampedro, y el apoyo del General Ara (serio y riguroso, pero que aceptaba las propuestas de tareas siempre y cuando fueran muy bien preparadas y argumentadas), fuimos detectando “huecos” competenciales a llenar. Cultura de seguridad, boletines informativos, especialización en metodologías de análisis (empezando por el Master de Análisis de Inteligencia de la Carlos III y URJC y la influencia, también por admiración, de Diego Navarro Bonilla), participación en proyectos de investigación de la Unión Europea (tipo H2020), multitud de conferencias y publicaciones. Muchas felicitaciones, incluso algunas internacionales (por el Boletín de UE que elabora Begoña) o de nuestro Mando de Operaciones (por los análisis de los atentados de París de noviembre de 2015). Por la red andan videos de intervenciones en “El debate de la 1”, “La Noche de 24horas”, entrevistas con Isabel Gemio, y presencia en multitud de medios, que siempre nos han tratado bien.  En mi caso, cariño especial hacia la gente de TVE, donde tengo buenos amigos.

En este tiempo he coordinado varios libros, destacando los siguientes debido en el primer caso a su importancia y en el segundo a su dimensión internacional:

Siempre tratando de aportar una visión de futuro, con las dimensiones sociales y tecnológicas en el foco, y con un enfoque humanista de la seguridad. Con las personas en el centro de sistema, en un mundo en el que quienes sufren tensiones y miedos son los mercados, la inteligencia la tienen las máquinas, y las personas, a lo sumo…quedan como números (fallecidos en atentados, desempleados, desplazados, asesinados, etc…). La seguridad es libertad, es falso el debate sobre una presunta dicotomía. La seguridad sólo trata de facilitar las condiciones, y eliminar los ataques a los derechos y libertades, individuales o colectivos. 

Rockin´in a free world (Neil Young)

Mucha gente en Gabinete a la que admiro. David, mi super Lola (jope, te quería llevar el maletín cuando seas General, pero esté donde esté ahí quiero estar, así que me avisas), José Luis, Jose Lopez Malo (a ver si me acerco a Brasil), los hermanos Martín Velasco (Laure y Luis), Silvia, Dolores, Pepe, Gustavo, Santiago…Y todos los que pasaron antes.  Y también antes mi querido Javier, desde hace años con el ministro de Interior. Confío en ti para el futuro de esta casa. Y nuestra jefaza de comunicación, Lourdes (el civil power en la casa, junto a algún otro funcionario, como el disruptivo y holístico Enrique Ávila), y Juan en protocolo. Y mis coroneles actuales (Cereceda, Andrés, San Miguel) y todos los que antes pasaron por allí.

Al General Ara debo también mi última medalla, la cruz de Isabel la Católica. Mucha gente me pregunta si estas condecoraciones aparejan algún tipo de gratificación económica. No en estos casos. Lo que para mí no quita la alegría y la ilusión de ser reconocido por tu organización. Un orgullo individual, pero limitado en comparación con el que genera a familia, padres e hijos. Todo ello sin perjuicio de admitir que existe mucha gente en el Cuerpo mucho más merecedores de reconocimiento que un servidor.

El camino no ha sido fácil. Nada se puede hacer sin esfuerzo. Se puede ser creativo, intuitivo, con capacidad para generar ideas, para improvisar, para ver el mundo desde otros puntos de vista, pero finalmente se precisa dedicación. Lectura continua, aprendizaje continuo. Libros, libros y más libros. Y miles de documentos de fuentes abiertas, de la academia, de think tanks. Facilidades por ser funcionario civil, a la hora de comunicar y expresar, pero también dificultades en ocasiones puntuales en las que como civil había que demostrar un plus. En general puedo afirmar que he contado con la confianza precisa para esta función, y que habitualmente ha sido reconocida por nuestros oficiales superiores de Información (Valentín, Pape, Carlos, Jorge…) o de la Unidad Técnica de Policía Judicial (Luis Peláez, Pepe Romero, Mellado, Adriana…).

Esa inicial labor en el CAP produjo la llamada del Instituto de Ciencias Forenses, de la Universidad Autónoma de Madrid, para codirigir, junto al profesor y amigo Luis de la Corte, el área de estudios estratégicos y de inteligencia y desarrollar un título de Experto. En otra parte del blog está escrito cómo fue ese proceso. Realmente, la colaboración con el ICFS llenó uno de mis sueños. Y ahí espero seguir, siempre y cuando sea compatible con mis nuevas ocupaciones. Muy en deuda con Manuel de Juan y con Luis de la Corte. Y de nuevo, total confianza para contar con un profesorado eminentemente profesional (entre ellos varios de los mejores de Guardia Civil, como José Luis González, Pape, Julián, Paris, Jesús Rueda…) y también joven (Yaiza, Félix, Jéssica, Hrist, Eva…y desde este año Carmen y Carlos).  De nuevo un trabajo coral, de equipo, siempre con el apoyo de Mertixell, de Sara y de Sandra (a quien especialmente hoy mando un beso enorme).

El General Ara rescató uno de mis viejos artículos, en la Revista Guardia Civil, sobre una propuesta para implementar la Responsabilidad Social Corporativa. El Teniente Coronel Santiago desarrolló un magnífico trabajo para su implementación. Debemos ser de los pocos cuerpos policiales que disponen de un plan de RSC. Me siento especialmente orgulloso de la dimensión social del trabajo desarrollado, aunque en ocasiones haya llevado a ser “etiquetado” por ello. Puedo decir, para tranquilidad de todos, que no me mueve ninguna ideología, ni siento ningún tipo de afinidad política. En mi pensamiento sólo caben problemas, especialmente de las personas, y afán de soluciones.

Y es evidente, y públicamente lo he señalado, que me considero 15mayista. Sinceramente, el 15M fue un “revolcón” necesario para este país, al margen de ideología. Al menos inicialmente. Una ilusión colectiva, que además ha generado muchos efectos. Algún informe del CAP ha circulado en ese sentido.  El 13 de mayo de 2011, un viernes, remitía una breve nota por correo electrónico (en una lista de difusión de casi 500 personas), en la que, en un mapa conceptual apuntaba que la convocatoria del 15M tenía características muy diferentes a cualquier otra movilización social que hubiera tenido lugar hasta ese momento. El lunes día 16 recibía una llamada del Ministerio del Interior para preguntarme cómo sabía que esa protesta no iba a ser tradicional. La respuesta es clara:  analizar, buscar la información en el lugar en que se produce y tratar de unir cabos para establecer un escenario posible. El hilo de lo que estaba pasando lo tomé meses antes a través del seguimiento de acciones contra la Ley Sinde y la movilización de grupos como #nolesvotes. Poco a poco se generó un proceso de adhesión de multitud de líneas de acción social, absolutamente diversas, cada una con reivindicaciones inicialmente propias, como Juventud sin Futuro, Democracia Real Ya, la Plataforma de Afectados por las Hipotecas…El artículo “Indignados” de Hessel, que pasó prácticamente inadvertido en Francia, resultó mediático en España tras su publicación en El País.

También viví en Gabinete la denominada Primavera Árabe, y que a los pocos meses de su inicio me llevó a publicar mi primer análisis externo, como no podía ser de otra forma para el IEEE. El IEEE también me pidió un artículo sobre el cambio en la seguridad y la inteligencia producidos tras los primeros 10 años de los atentados del 11S.

En el Centro de Análisis y Prospectiva hicimos lo que pudimos. Escasos recursos. Tres funcionarios y una periodista (personal laboral). Nos nutrimos de alumnos en prácticas de estudios de grado y postgrado. Una opción que también me llena de satisfacción. Nos ha permitido estar cerca de la gente joven, de la que en unos años llevará el peso de este país. Una juventud que en muchas ocasiones es injustamente vilipendiada. Y se utilizan de nuevo “etiquetas”. Es habitual hablar a día de hoy de millenials, pero es complejo y metodológicamente criticable buscar identidad única. Son millenials los chic@s que pasan por nuestro CAP. Pero también lo son los que nos presentan en Gran Hermano, programas de gritos, o de islas por las que andar en pelotas. Mientras que a los primeros les mueve el conocimiento, el desarrollo, y la búsqueda de un trabajo en el que sientan útiles sus capacidades, a los segundos les mueve la imbecilidad de sociedad que han creado una gran parte de sus mayores. Unas generaciones intermedias absolutamente fracasadas, que han puesto en peligro el estado del bienestar, en cultura de yuppies y pelotazos. Y de corruptelas. El propio 15M puso de manifiesto una enorme brecha generacional. Los jóvenes, formados y talentosos, no encuentran referentes en personas de mediana edad, salvo deportistas (y hasta que se descubre que no contribuyen con sus impuestos en este país).

En cambio, sobran referentes para los “ninis”, se cultiva con pasión el arte de la vacuidad, la estulticia,  en una sociedad en la que la imagen es el único mensaje.  

Pero al margen, ¿qué es la edad?, ¿es una cuestión del DNI?, ¿cómo se mide? Como millenial favorita, Imma Aguilar Nàcher( ¡qué grande!), nos decía este verano en Logroño, muchos millenials extemporáneos seguimos damos batalla. Imma, Myriam, Mª Luz Congosto, tenemos pendiente comida con otra persona que ha sido muy importante en mi vida, Eva Moya.  

Jóvenes eternamente (Pol)

Hay que poner en valor a los jóvenes. Una de las lecciones aprendidas de estos años es que tenemos que conectar a los mayores con los jóvenes. Combinar experiencia con empuje, atrevimiento con serenidad, creatividad con realismo. Menciono de nuevo a otra persona que me ha marcado, el Coronel Cristobal Gil, a quien ya dediqué esta entrada.

En medio de dos periodos diferentes del General Ara como Jefe del Gabinete Técnico, tuve el privilegio de conocer al mítico General D. Félix Hernando, jefe de la UCO. No me cabe duda que, si pudiera pagar por unas memorias, lo haría por las suyas. D. Félix no era persona de papeles, sino de acción, pero supo generar un magnífico ambiente en el Gabinete, que a veces incentivaba con salidas a hacer prácticas de tiro (incluyendo a los civiles) y a comer (paella en casa de los padres de los Martín Velasco o en el asador Cristobal, donde chorizos de entrante, judiones de la Granja de primer plato, y cordero y cochinillo de segundo – las dos cosas – garantizaban en mi caso un empacho de varios días). Él me enseñó, por ejemplo, la importancia de lo que llamamos “situational awareness” (la alerta ante una posible amenaza en cualquier entorno). Recuerdo con enorme cariño esos pinchos de los viernes, acabando la semana con risas y carcajadas, y yo, un poco payasete cuando siento confianza, lanzado. Eso sí, todo el trabajo perfectamente ejecutado en tiempo y forma. Gran aprendizaje y enorme cariño a mi General.  

También por esa época Luis de la Corte me puso en contacto con Lorenzo Silva, que me invitó a participar en dos ediciones de Getafe Negro. Guardia civil honorario, una persona honoraria por sí misma. Nadie como él ha difundido la cultura, la profesionalidad y la imagen de la Guardia Civil. Me honra su amistad.  Un tipo valiente, con las ideas muy claras, y que huye de las equidistancias. Un tipo que se moja. COmo verán es una cualidad que aprecio, la valentía, un bien escaso en estos tiempos. Siempre dispuesto a acompañarnos en cualquier evento. Así sucedió, por ejemplo, en el primer curso de verano de la Guardia Civil. Había recibido  el encargo de organizar un buen curso de verano por parte de mis jefes. Tras analizar casi 40 cursos de verano en materia de seguridad concluí, en un informe, que el lugar del mismo debía aunar 3 características: que tuviéramos convenio con una universidad de la provincia, que existiera una unidad de la Guardia Civil que se pudiera visitar, y que tuviera incentivos turísticos, culturales o gastronómicos. La fórmula arrojó un resultado: Logroño. Y analizando el fenómeno yihadista pasamos 3 días inolvidables, con grandes profesionales explicando cómo trabajaban, con 200 asistentes, una visita espectacular a la UAR (y el GAR), y catas de vino. Gracias a la Universidad de la Rioja, ha sido un placer trabajar con vosotros. Desde Mariola, el director de la Fundación (Francisco del Pozo) y todo su equipo, y acabando por el gran David. El Coronel Iglesias y el Teniente Coronel Gayoso han sido dos grandísimos aliados, en un curso que este año tuvo su tercera edición, de nuevo excepcionalmente positiva (según la evaluación de los asistentes), dedicada a ciberseguridad. Apunten, mes de julio. Cita imprescindible. Y sin desvelar nada, en 2018 abordará un tema absolutamente vigente…adivinen. Jesús, al igual que a Pape, os espero como generales del futuro de nuestra casa. 

Increíble ha sido la aportación de los alumnos de Comillas (grado de traducción, doble grado de traducción y relaciones internacionales, psicología, y doble grado de criminología y psicología), del CEU (master en relaciones internacionales), de la URJC (master de análisis de inteligencia y master de terrorismo), de la UNED (master de seguridad), de la UAM (master de derechos humanos y gobernanza). Con algunos de ellos hemos hecho una grandísima amistad, y todavía a día de hoy se acercan a nuestras comidas y celebraciones (¿verdad Claudia?). 

De la misma forma el CAP ha contado siempre con dos becas de la Asociación de Huérfanos de la Guardia Civil, para hijos del Cuerpo. Durante un año, ampliable a un segundo, apoyaban tareas de análisis e investigación en fuentes abiertas. Desde la primera en llegar, Alba, en un momento en que yo aún no sabía qué podíamos hacer en el CAP, hasta las últimas, Carol y Estefi (y en medio nuestro becario caimán, Jose; el buenazo de Kike; Alberto Rico, nuestro historiador de cabecera, que apuraba su beca en últimos días cuando yo llegué; Guacimara, Leticia, Loli, María, Bárbara). 

I´ll be there for you (BSO FRIENDS) 

Todo ello ha generado además efectos adicionales: por una parte, jóvenes pasan por la Institución, nos conocen y se convierten en difusores de cultura de seguridad, mientras desarrollan capacidades para el análisis; por otra parte, ha permitido tejer una amplísima red de gente joven, muy preparada, que no dudan en apoyar cualquier iniciativa, contribuir con ideas, responder a dudas y consultas que les trasladamos. No olvidemos que muchos de ellos ya trabajan como analistas en grandes empresas. El ejemplo más evidente ha sido el grupo de trabajo de prospectiva, formado por más de una veintena de personas, entre alumnos que pasaron por el Centro, académicos y jóvenes profesionales. Durante un año nos reuníamos un sábado al mes en Guardia Civil pare debatir sobre el futuro. Algunos de ellos, como Félix Brezo o Yaiza Rubio, de Eleven Paths, son bien conocidos por nuestras unidades. Mª VIctoria Campos, profesora de comunicación de la URJC siempre ha estado muy cerca, echando una mano en diferentes proyectos. Jéssica Cohen sobre quien, ya desde cierta distancia (te echaré mucho de menos), considero la mejor analista de fuentes abiertas de este país. Con muchísima diferencia. Un apoyo continuo al desarrollo de metodologías y trabajos de prospectiva. Su trabajo en su empresa…espectacular. Y siempre disponible para atender a cualquier persona de la Institución que en los últimos años ha pedido consejo. El último esta misma semana pasada, con el Capitán Saul, un magnífico profesional de la casa. Firmadas conjuntamente muchas publicaciones. Jéssica llegó a iniciar la preparación para opositar a CNP. Creo que ahora sus colores son otros, tras conocer a la Guardia Civil.

A mí me honra la amistad con personas tan buenas, en lo profesional y en lo humano. Os invito a seguirnos a Yaiza, Jéssica, Félix, Sergio Maydeu, Teresa y Fidel en nuestra web  False Friends

El Instituto Universitario de Investigación en Seguridad Interior (IUISI), formado por la UNED y la Guardia Civil, también ha centrado muchos esfuerzos estos años. Inicialmente pude ayudar el Coronel Moure, que tanto ha hecho en el ámbito del conocimiento en la Guardia Civil. Con las dos directoras que tuve, Consuelo Maqueda y Fanny Castro-Rial, de nuevo tirando más de voluntad que de medios, desarrollamos multitud de jornadas, cursos, talleres que son muy bien valorados por los asistentes. Eventos gratuitos y abiertos a cualquier persona interesada en las temáticas ofrecidas, que tienen en su centro la difusión de cultura de seguridad.  

Otra de mis “casas” ha sido ISDEFE. ¡Cuántas horas he pasado allí trabajando! Especialmente junto a Juan Carlos Iravedra y Raquel Pastor. Pero también con Rafa Zurita, con Mariano y con tantos otros. ISDEFE siempre nos ha abierto las puertas. En su salón de actos prácticamente hemos hecho de todo, desde jornadas hasta talleres. Junto a Jéssica, empapelamos sus paredes de post-it, pusimos a jugar a casi 70 personas, mientras que Félix y Yaiza planteaban posteriormente ciberretos on-line. Allí celebramos nuestro IV Workshop de Prospectiva, una experiencia única. Sin ponentes, sin conferenciantes, sólo los miembros del grupo de trabajo de prospectiva exponiendo su trabajo. Muchos de ellos nunca habían hablado en público. Muchos no llegaban a 25 años de edad. Disrupción, juego, distopías, wild cards, grandes tendencias del mundo. Magnífica presencia del sector privado y una muy positiva evaluación. Podemos decir, y estoy convencido de ello, que hicimos cosas, pero lo que es mejor: hicimos cosas diferetnes, de otra forma, con otro estilo.

Jugamos mucho, porque jugar es una cosa muy seria.

Entre las colaboraciones externas, hay que destacar al Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), que ya he citado previamente. Modelo y ejemplo a seguir. Ellos un portaaviones, y nuestro CAP una barquita. Magnífico el trabajo del General Ballesteros, de Ignacio García Sánchez, y de todos los analistas que por allí pasan, como Federico Aznar, el entrañable Coronel Emilio Sánchez de Rojas…El IEEE siempre me abrió la puerta a escribir y publicar artículos con ellos, que  pueden ser consultados on-line. 

El Real Instituto Elcano también se ha convertido en una parte de mi día a día. Mola, sobre todo cuando se trata del think tank más prestigioso de España. Compartir ratos con Félix Arteaga, con Fernando Reinares, con Carola García Calvo, es un lujo. En los últimos tiempos destacaré el trabajo que desarrolla Francisco Andrés, en gestión de proyectos, una mente privilegiada, que además cuenta con Diana Barrantes en su equipo. Se que seguiremos en contacto, colaborando en muchos temas.  

Otro magnífico aliado lo encontramos en el GESI de la Universidad de Granada, dirigido por Javier Jordán, donde celebramos mi último workshop de prospectiva, el quinto. Con Alberto, ya en la primera línea de analistas del país, y con gente joven como Guillermo, una especie de alter ego con muchos años menos, y su toque intelectual-canalla. 

Y por supuesto, muchísimas personas que han estado muy cerca. Directivos del ámbito de seguridad (especialmente cariño a Fernando Abosch, José Maria Pena, Julio Corrochano, Jesús Alfaro, Tximo Collado, Rafa Araujo…) , debido a nuestra colaboración con SEPROSE (bajo la magnífica dirección primero de César Álvarez y posteriormente de Andrés Sanz), personas que siempre han sido leales con nosotros y fuente de información (Chema Gil, Manu Gazapo, Sergio “Gades”, y tanta y tanta gente que por twitter continuamente nos ha dado tanto info como “food for mind”), policías de CC.AA (muchos amigos en Mossos y Ertzaintza), en policías locales (especialmente Madrid y Valencia, con amigos como José Manuel Rábade, Iván o Toni), la FEMP (con Ignacio primero, ahora con Joaquín). De nuevo me voy a dejar a mucha gente, lo siento.

Aquí es justo hacer una mención especial a Willy. Te debo muchas cosas. Y sabes que sí te considero mi amigo, un gran amigo. !Muchas gracias!

Dicen que la pasión es el virus más contagioso. Espero haber dejado unos gramos.

He reído mucho en Guardia Civil. Hemos trabajado, con mis dos equipos, en ambos puestos de trabajo, con mucha intensidad, con mucha pasión. Dicen que la pasión es el virus más contagioso. Espero haber dejado unos gramos. También he llorado. Al final, y más cuando uno decide hacer del trabajo su centro, la factura personal es elevada. Me llevo mis cicatrices.

Pero quien no arriesga nunca es herido. Y la vida es arriesgar. Heridas del rock and roll. ¿No lo he dicho antes? Las organizaciones precisan rock. Actitud y aptitud.  

Heridas del rock and roll (Rulo y la Contrabanda)

También quiero recordar a la gente que he fallado. Mucha gente durante estos años. A gente que esperaba de mí otras cosas. A gente que me esperaba a mí. A gente que…esperaba. A quienes no he podido responder. Lo siento. 

Acabo con la persona que ha sido el pilar de mi mundo laboral en la Guardia Civil: Begoña. La persona que más años me ha acompañado, primero en Personal y años después, de nuevo, en el CAP. Nada de lo realizado en los últimos años hubiera sido posible sin su apoyo, su lealtad, su dedicación. Mi mejor amiga. Echaré de menos infinitamente su presencia. Pero quién sabe, el destino nos juntó una segunda ocasión, y dicen que “no hay dos sin tres”.  Bego ha sido el elemento de cohesión del CAP, generadora continua de “buen rollo”, gestora de dragones y tigresas, organizadora de la oficina. Sin ella y sin Ana, Mª Jesús, Roberto, Oscar (cuánto echamos de menos a nuestro comisionado en la Comandancia de Ávila, trabajador ejemplar), Pedro…nada sería igual.  

Nos vemos, en cualquier momento y lugar. Llevo la mochila llena, no sólo de libros como hago habitualmente. La llevo de los valores que aquí he visto, de lo que he aprendido, de  cariño y respeto, de amigos. Las cosas menos gratas las dejé en el bolsillo exterior y han ido cayéndose por el camino.  

Como decía mi General Morales, “la guardia civil es una forma de vida”. Muchas gracias por haberme dejado sentirlo y vivirlo. Eternamente agradecido. 

Acabo con algo de música y poesía. Porque la vida lo es, aunque a veces no lo veamos. Os dejo con el tema que utilizamos como banda sonora en nuestro IV Workshop de Prospectiva. Poesía del gran Carlos Salem a ritmo de rock canalla. A seguir girando.  

Girar. Hombre-Peonza (Historias prohibidas, con Carlos Salem)

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DISCURSO CLAUSURA JORNADAS YIHADISMO EN EL ICFS 7/10/2014

Copio a continuación el discurso con el que me tocó clausurar las Jornadas celebradas en el Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad (ICFS), de la Universidad Autónoma de Madrid, el 7 de octubre de 2014:

Agradecer al Instituto la organización, a Luis de la Corte la dirección, a todos los ponentes su generosidad para compartir y sintetizar su conocimiento, al CESEDEN por su apoyo, y a todo el equipo que ha trabajado para éste fin

CREEMOS

  • Que este fenómeno criminal va a perdurar
  • Que la seguridad absoluta no puede garantizarse
  • Que nunca, nunca, nunca debemos abandonar a las víctimas y sus familiares.
  • Que nunca, nunca, nunca debemos olvidar la entrega de policías, militares y guardias civiles.
  • Que precisamos de nuevas formas de pensar en materia de seguridad
  • Que es urgente mejorar el conocimiento de los ciudadanos sobre las amenazas a la seguridad. Sin alarmar, pero sin esconder.
  • Que podemos avanzar en los procesos de generación de conocimiento e inteligencia para la toma de decisiones y avanzar en metodologías y modelos para el análisis y la evaluación
  • Que es preciso, y un deber, evaluar los efectos de las medidas que se adoptan, y su proporcionalidad
  • Que es preciso actuar sobre causas y no sólo sobre efectos
  • Que debemos aprender del pasado, gestionar el presente y construir el futuro
  • Que es preciso disponer de una visión holística del fenómeno
  • Que no hay soluciones sencillas, ni sirven interpretaciones simplistas
  • Que es precisa una acción integral, dando su papel a todos los actores, incluidos los ciudadanos.

PERO SABEMOS

  • Que no nos van a doblegar
  • Que aunque nos golpeen nos levantaremos.
  • Que no limitarán nuestros derechos y libertades
  • Que la seguridad es únicamente un medio para garantizar los derechos y libertades. No podemos poner estos al servicio de la seguridad, pues sería invertir fin y medios y vulnerar el artículo 104 de la CE.
  • Y que debemos combatir contra ello desde el más absoluto respeto a la legalidad y a los derechos humanos. Eso es lo que nos hace diferentes. Y mejores.
  • Y que muchas personas trabajan para tratar de convertir incertidumbres en certezas, amenazas en oportunidades y miedo en libertad.

Quedan clausuradas estas primeras Jornadas del ICFS sobre Seguridad y Geoestrategia.

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FURIA contra el terrorismo

No es el momento para apasionamientos, para venganzas, ni para plantear luchar contra el extremismo a través de otros extremismos. Por ese motivo el título del post llama a engaño. Evidentemente la furia, el odio, o cualquier tipo de emoción no puede orientar las acciones de los estados democráticos.

FURIA son las iniciales de las cinco condiciones básicas, a mi juicio, en este momento: Firmeza, Unidad, Resiliencia, Inteligencia y Acción.

FIRMEZA. Nada debe hacernos renunciar a nuestros valores o principios (aunque es cierto que debemos reflexionar también sobre cuáles son, y en su caso, ser firmes en su aplicación para nosotros y para el resto de los mortales). Nunca hay que plegarse al chantaje terrorista. Se debe ser firme y contundente, pero con las herramientas de las que un Estado de Derecho dispone, y con el más absoluto respeto a los derechos humanos. Y si no se dispone de las herramientas adecuadas, se crean.

UNIDAD. Los efectos de una acción terrorista van mucho más allá de los del propio acto, de los asesinatos y de los daños causados. Genera terror, que es el gran objetivo, en este caso a través de la percepción sobre la presencia del enemigo muy cerca, seguramente entre nosotros, y sobre la facilidad para causar daño. Pero adicionalmente hay otros efectos muy perniciosos para las sociedades occidentales, como la polarización política y social (y tenemos claros ejemplos de ello), o la potenciación de ideologías extremistas y en muchos casos racistas y xenófobas. Los enemigos están claros, quienes matan y asesinan están ahí. Nada tiene que ver con religiones, con inmigrantes o con musulmanes…Contra ellos es contra quienes hay que actuar, a quienes hay que enjuiciar.

RESILIENCIA. La capacidad para superar la adversidad no es únicamente una necesidad de funcionamiento de nuestros sistemas, sino también una prueba de la victoria sobre el terrorismo. Porque como sucede en muchas películas, los malos (los hijos de puta, diría) hacen daño, pero al final mueren o acaban en prisión…Por otra parte, la seguridad absoluta es imposible de garantizar, y por tanto tenemos que saber que nuestras sociedades seguirán siendo golpeadas por la sinrazón y la barbarie terrorista. Pero que ningún golpe nos hará tambalear, ni pondrá en riesgo la supervivencia de nuestra forma de vida.

INTELIGENCIA. Decía Jean Piaget que “inteligencia es lo que usas cuando no sabes que hacer”. Posiblemente ésta sea la situación. ¿Qué se puede hacer ante una amenaza tan amplia, tan difusa, tan resiliente, con tantos actores (desde desequilibrados hasta células estructuradas y tremendamente profesionales, pasando por ejércitos del terror), con tantos puntos vulnerables y con tanta facilidad para causar daño (como hoy se señalaba es más difícil hacer un buen chiste satírico, y los de Charlie Hebdo para mí no lo eran,  que matar a una persona). Cansado ya de intentar definir lo que es inteligencia, me quedo en esta ocasión con los que para mí son componentes esenciales, el pensamiento crítico y la creatividad. Ambos necesitan un entorno para su desarrollo, pausa, serenidad, reflexión, juego de los dos hemisferios cerebrales, mezcla de intuición y de lógica, o pensamiento A y B de Khaneman. Desde el punto de vista de la creatividad es preciso desarrollar nuevas formas y vías para contrarrestar la amenazas, además de la contribución a la anticipación de riesgos y diseño de escenarios futuros. Desde el punto de la vista del pensamiento crítico es necesario reflexionar sobre las medidas a a aplicar, además de un juicio crítico sobre las que no funcionan.

ACCIÓN. Es Aristóteles quien dijo que la inteligencia no sólo consiste en el conocimiento, sino en la destreza de aplicar los conocimientos a la práctica. Evidentemente se necesitan acciones, pero acciones que previamente estimen sus efectos futuros, y se enmarquen en un sistema de evaluación de su eficacia. Ya hemos comprobado algunas que tienen nula utilidad: invadir un país, mantener guerras eternas, intervenir militarmente y no estabilizar, torturar, detener y mantener presos sin juicio más de una década, espiar a todos los ciudadanos…Es más, sirven para alimentar la narrativa terrorista. Parte de las acciones pasan por involucrar a la sociedad civil, a los ciudadanos, a las comunidades, a las minorías. Se precisan acciones y políticas integrales, desde la educación, la sanidad, la seguridad y defensa, la cultura. Y se necesita el compromiso de los medios de comunicación, de todos los partidos políticos, y de toda la ciudadanía. Y de las víctimas del terrorismo, que nunca deben ser abandonadas.

La experiencia muestra que esto es muy difícil de lograr en un país como España, polarizado ideológicamente y con nula capacidad para el pensamiento crítico (empezando por esa libertad de expresión que hoy todo el mundo señala que hay que defender y que se limita o cuestiona continuamente cuando alguien muestra opiniones contrarias a las propias), pero cuando se ha hecho se ha vencido…Esperemos que cuando nos vuelva a tocar sepamos estar a la altura de las circunstancias. Al menos, como respeto a las víctimas.

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CÓMO SE HIZO: EXPERTO EN ANÁLISIS DE INTELIGENCIA DEL ICFS

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.
Einstein

Hoy abordo una pequeña historia personal, sobre los orígenes del título de Experto en Análisis de Inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad (ICFS) de la Universidad Autónoma de Madrid.

En el año 2011, como alumno de otro Master, conocí a Luis de la Corte, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en una sesión dedicada a los “sesgos cognitivos y el análisis de inteligencia”. No entraré en muchos detalles, llegué muy tarde a esa clase, una tarde de un viernes, y tras un mediodía de celebración (la supervivencia, tras una dura semana de trabajo, es un gran motivo para celebrar los viernes, como me dice una persona muy querida). De Luis había leído anteriormente tanto artículos como algunos de sus libros, destacando “La lógica del terrorismo” y “Crimen.org”, este último que firma junto a Andrea Giménez Salinas.

De ahí surge una primera lección, que intento transmitir siempre a mis alumnos: las clases comienzan en cuanto abandonamos el aula. El profesor orienta, asesora, apoya, pero hace falta un esfuerzo personal. No podemos nunca pensar que alguien va a saber algo sólo por asistir a unas clases. A partir de ahí el contacto con Luis se acentúa, a través de consultas sobre materias que él domina (especialmente terrorismo y crimen organizado).

A finales de 2011, no se con ocasión de qué, si fue tan poco intencionado como parecía, soy invitado a comer en la Universidad Autónoma, donde me presentan a Manuel de Juan, Director del ICFS, uno de esos locos que hace que el mundo avance. Y empieza a surgir alguna idea (por decirlo de alguna manera, puesto que en un rato con Manuel lo menos que puede pasar es que surjan unas cuantas decenas). El 1 de enero de 2012 (sí, no me he equivocado), recibo un mail a primerísima hora de la mañana, en el cual Manolo me propone diseñar una formación sobre inteligencia, y comenzar a pensar también en inteligencia económica. Me pone las siguientes condiciones, extremas, que serían nuestra visión (la visión es, simplemente, decidir cómo atender a la misión):

– Diseña el curso que a ti te gustaría tener como alumno.
– Elije a los profesores que consideres adecuados a las materias, sin cuotas de la UAM ni compromisos con nadie.
– Hay que enseñar a “hacer”, y eso sólo se puede hacer haciendo.

Las condiciones me molaron. ¡Mucho!. Una semana después ya teníamos un borrador muy cercano a lo que sería el programa final, iniciando todas las gestiones oficiales en la Universidad para la aprobación de un ciclo formado por tres cursos: habilidades para el análisis de inteligencia, gestión de la información, y metodologías de análisis.

¿Cómo se llego a esa estructura de cursos y temas tratados? En primer lugar partía de la experiencia como alumno de un Master. Otro principio fundamental que señalamos era que no pretendíamos competir con nadie, y que no íbamos a ofrecer un Master de Análisis de Inteligencia, puesto que ya existe uno con todas las garantías. A esta experiencia previa como alumno añadimos una profunda revisión bibliográfica, que me llevó a Sherman Kent , a Allen Dulles , y a la formación en inteligencia de la CIA. Se analizaron todos los estándares formativos existentes, especialmente norteamericanos, aprobados por asociaciones de profesionales de la inteligencia, y diversos programas formativos.

En base a ello dos fueron los pilares del programa:

– Mi propio trabajo de fin de master (algunos de cuyos contenidos se publicaron en la revista “Inteligencia y Seguridad” -ver índice-) en el que se ofrecía una visión holística de lo que consideramos que debe ser un analista (con dosis de creatividad, pero basado también en multitud de estudios). No olvidemos que esa era la misión que deberíamos considerar (personas como Manolo, visionarios, empiezan siempre las propuestas por la visión, que luego hay que racionalizar, recordando de nuevo los dos sistemas de pensamiento de Kahneman, pensamiento lento y rápido, intuición y razón): para formar un analista debemos conocer los para qué. ¿Qué hace un analista, o que debe hacer?

– Entre los estándares posibles, propondríamos unos mínimos formativos a imagen y semejanza de los establecidos en el Career Analyst Program (CAP) de la CIA, que contendría los siguientes módulos mínimos:

• Introducción a conceptos, tipos de inteligencia, ciclo de inteligencia, funciones de la inteligencia y aspectos históricos.
• Cuestiones éticas y legales referidas al desempeño profesional de la inteligencia.
• Habilidades para el análisis de inteligencia: creatividad, pensamiento crítico, lógica y argumentación, comunicación escrita y verbal, control de errores y sesgos cognitivos.
• Planificación de la actividad de inteligencia. Para qué y para quien. El consumidor de inteligencia.
• Obtención y gestión de la información. Gestión de fuentes.
• Metodologías de análisis.
• Elaboración de productos de análisis.

Esta formación, que en el caso del CAP se prolonga durante 22 semanas, combina la teoría con simulaciones y métodos interactivos de la enseñanza. Referencia obligada, a pesar de los años transcurridos, es el seguimiento de los principios para el análisis de inteligencia de Sherman Kent .

La mezcla de la misión lógica y de nuestra visión nos llevó a la programación final, en la que adicionalmente se eliminaron todos aquellos contenidos teóricos a los que el alumno pudiera acceder y atender a distancia.

A partir de ahí, el siguiente paso (a veces se realiza a la inversa) fue buscar a los profesores adecuados para cada sesión. Esa libertad ofrecida por el ICFS fue una de las claves, puesto que permitió configurar un equipo muy diverso, con mucha gente joven también, y con personas que saben enseñar. Ser un buen profesional no garantiza ser un buen profesor (ser profesor tampoco). De esta forma se montó un equipazo, profesores con diversidad de formación y ocupación, con dotes de comunicación y habilidades didácticas. Y se les exigió una forma de dar clases: las sesiones deberían incorporar simulaciones, estudio de casos, ejercicios prácticos, etc.

Con un buen equipo, Manolo lanzando ideas, Luis poniendo un poco de cordura, cuando le dejábamos, quedaba otra pieza clave. Un curso necesita una persona, al margen de la implicación (en este curso muy elevada) de los directores, que se encargue de todos los aspectos organizativos. Es fundamental para atender las peticiones de los alumnos, para gestionar aulas y medios, para coordinar a los profesores, e infinidad de cuestiones que van surgiendo a lo largo de un titulo. No se me pasa por la cabeza nadie mejor que Meritxell, que se dedica en cuerpo y alma, y también aporta un punto de orden a quienes nos movemos más cómodamente en el caos.

De esta forma, al comenzar abordando las habilidades para el análisis de inteligencia, los alumnos analizan desde la primera sesión (creatividad). A partir de la segunda (pensamiento crítico) ya realizan su primer informe de inteligencia, que van mejorando con las sesiones dedicadas a comunicación (verbal, escrita y en redes), lógica y argumentación, sesgos cognitivos y trabajo en equipo en inteligencia.

En el segundo curso se abordaba toda la gestión de fuentes (abiertas, humanas, y tecnológicas, así como fórmulas para su gestión), y en el tercero la metodología de análisis (incidiendo mucho, de forma muy práctica como es norma en todo el curso, en la evaluación de la información, a cuyos efectos se proponen incluso meta modelos que se diseñaron para dichas sesiones y no hemos todavía llegado a publicar), la prospectiva, y la elaboración de informes.

A partir de ahí, viendo el interés de muchos alumnos de disponer de una titulación de postgrado, se iniciaron gestiones, muy complejas, para convertir el Ciclo en un Título de Experto, lo que implicó la creación de tres nuevos módulos: la tecnología para el analista (minería de datos, cartografía de información, aplicaciones OSINT, gestores documentales, gestión de información en imagen y sonido, cripto, y seguridad para al analista), la inteligencia aplicada (terrorismo, crimen organizado, ciberdelincuencia y contrainteligencia), y la elaboración de un trabajo final.

Acabamos en breve la I edición del título. También se logró, con dificultades, facilitar el paso del ciclo al experto a los alumnos del año 2012. En septiembre comenzaremos la II edición del título, cuyo programa está disponible en:

http://www.uam.es/otros/forenses/esint/

No hay mayor satisfacción, al finalizar un curso, que leer mensajes como el que estos días, uno de los alumnos de esta edición, me remitía en un mail:

“Para mí ha sido una experiencia inolvidable. Me ha hecho pensar de forma distinta, a saber analizar detalles que jamás me hubiera planteado, a descubrir gente maravillosa y super inteligente. El curso ha sido muy interesante con las dinámicas de grupo, sobre todo cuando el tiempo estaba tasado. Me emocionan mucho estos retos. En cuanto al profesorado, genial…Por lo menos veo gente que se implica y no da las típicas charlas magistrales, a diferencia de otros cursos vividos. Habéis sido super prácticos”.

Finalizo con un enorme agradecimiento al ICFS. Me han dado libertad, autonomía, incluso la codirección, con Luis de la Corte, del área de Estudios Estratégicos y de Inteligencia, colmando así mi pasión por la actividad académica y docente, dos áreas en las que trato de aprender cada día, y cumpliendo un pequeño sueño de llegar a dar clase en la Universidad.

Como dijo Benjamin Franklin:

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.

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“HER”, mente, amor, y seguridad nacional

“El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas” 

Terry Pratchett

“Her”, película dirigida por Spike Jonze, y actualmente en cartelera, puede llamar la atención inicialmente por la distopía del enamoramiento de un humano de una voz. Es mucho más que eso, el enamoramiento es de un sistema operativo, dotado de inteligencia. Altamente recomendable para toda aquella persona preocupada por el futuro, la evolución tecnológica, y la propia naturaleza humana. Y por tanto, también, por los riesgos a los que nos enfrentamos y enfrentaremos, y que sin duda son mucho más importantes y peligrosos que los que nos presentan habitualmente, como el terrorismo o Al Qaeda.

Soledad, tecnología, amor, realidad virtual, romanticismo, inteligencia artificial, ternura, o big data son algunos de los elementos que se entremezclan para ofrecer al espectador un buen marco que incita a la reflexión. Todo ello de una manera sutil, irónica, lírica, y tremendamente inteligente. Reflexiones suscitadas, por otra parte, que obedecen a patrones clásicos: ¿quiénes somos y quiénes seremos?, ¿hacia dónde caminamos?.

Varios aspectos de lo expuesto llaman la atención:

– Las tecnologías presentadas ya existen. Aplicaciones como Siri, Google Now, Sanebox o “Unroll me” posibilitan, de una manera de momento básica, algunas de las funciones que aparecen en la película. Gestión avanzada de correo electrónico, sistemas de gestión mediante la voz, son sólo algunos de los desarrollos que en breve experimentarán un gran salto y posibilitarán un uso masivo. Aplicaciones de realidad virtual, para juegos (como en el caso de la película), pero también para formación, simulaciones, o sexo serán habituales en nuestros sistemas en un plazo no demasiado largo. También se trabaja en el análisis de emociones, a través de la expresión escrita o de la voz.

– La película retrata tendencias de la actual sociedad, destacando la soledad. Algunas de ellas las reflejé en mi reflexión sobre “El mundo en 2014”, publicada en el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Muy triste contemplara multitud de seres humanos hablando con sus teléfonos y sus sistemas operativos, sin parar a observar el entorno, o las caras de las personas con las que se cruzan. No estamos nada lejos de ello, basta contemplarnos en reuniones sociales y recordar nuestra adicción a los mails, o los mensajes. La comunicación digital se ha convertido en algo más cómodo que la de carácter físico, tratando incluso de sustituir las emociones a través del uso de un emoticón. En un recomendable libro, “Focus”, Daniel Goleman destaca la introducción en 2006 de la palabra pizzled, que combina los sentimientos de perplejidad y enfado de quienes ven cómo la persona con la que están hablando continuamente consultan el móvil o responden mensajes. Algo que estamos convirtiendo en la norma.

Llegamos, uniendo los dos aspectos destacados, a una clara conclusión, el llamado “solucionismo tecnológico” que argumenta Eugeny Morozov. Se busca solución a cualquier problema a través de la tecnología, incluso a veces a problemas inexistentes. O como señala Morozov en el citado artículo, para eliminar de nuestro mundo o visión todo aquello que nos pueda incomodar. En un momento dado, con unas Google Glass , podremos eliminar imágenes indeseables, y por ejemplo no ver pobreza, o desigualdad, o personas que no sean atractivas (ver mundos diferentes a los reales, adaptados a lo que nos gustaría, o a nuestra ideología, o a nuestros intereses, como ya hacen muchos políticos sin necesidad de gadgets). Las tecnologías actúan y actuarán por tanto como  píldoras para almas dolientes.

Precisamente, hace unos días,  se publicaba en El Mundo una excelente, y de obligada lectura, entrevista con Ray Kurzwell, prestigioso visionario, y actualmente en nómina de Google, y padre del sistema de reconocimiento de voz que dio origen a Siri. La entrevista gira en torno a algunas de las ideas que expone en su último libro “Cómo crear una mente”. De la entrevista, entre la admiración y el horror, entresaco las siguientes cuestiones (entre paréntesis comentarios propios):

– La simulación de la inteligencia humana en un ordenador. Alan Turing, padre de la computación, ya señaló la equivalencia entre sistemas de computación, y el cerebro lo es. Según el autor, en un década existirán ordenadores que lo hagan a un precio de unos 1000 dólares.

– Kurtzwell avanza la línea que ya sigue Google en ese sentido, con medios ya disponbiles en esa empresa. Modelos que buscan manejar el lenguaje igual que los humanos, que no únicamente lean sino que interpreten documentos (en el CAP ya participamos en algunos proyectos de la UE en ese sentido, buscadores semánticos, resumen de extensos textos, traducción de video a texto), y que lean miles e millones de páginas, las sinteticen, y respondan a las preguntas que el usuario decida. Además recordarán las preguntas para ofrecer periódicamente novedades y actualización sobre los asuntos de interés manifestados por el cliente.

– Lo más difícil de simular son los niveles de abstracción, incorporar humor, ironía o sarcasmo. Suponen varios niveles de interpretación, y eso cuesta y confunde a las máquinas (bueno, a muchas personas también. Un área que aún, en base a demos presentadas, tiene mucho que desarrollar).

– El concepto de inteligencias externas o ampliadas. Se basa en proyectar un neocórtex exterior disponible en la nube. El cerebro humano será un híbrido entre el neocórtex biológico y la extensión externa, que podría ser la dominante en unos años (mucho más allá de lo que ya se denomina el “efecto Google”, una especie de disco duro que está produciendo en el ser humano un menor interés en memorizar cosas que se pueden consultar en segundos. Los teléfonos móviles son un ejemplo de memoria extendida).

– La posibilidad  de archivar todo nuestro conocimiento, pero también nuestras habilidades y nuestros recuerdos. Señala el visionario que eso permitiría salvarlos  de accidentes y enfermedades (aunque generando riesgos evidentes).

– La posibilidad de crear avatares de uno mismo, o de familiares fallecidos, hacia el año 2029. De hecho, el autor habla de un proyecto para crear un avatar de su propio padre, para lo que cuenta con ADN, vídeos, fotos. Habrá un momento en que será posible copiar recuerdos, conocimientos y habilidades de una persona en un avatar.

– La robótica, y la mezcla de biología y tecnología. La era cyborg, en la que será posible reemplazar partes biológicas. Apunta además a la existencia en un futuro de los derechos (humanos) de los robots (algunos planteamientos humanos realiza el SO que protagoniza “Her”).

– La disponibilidad y costes. Toda esta tecnología es tremendamente cara en un primer momento, sólo accesibles para ricos, pero cuando el funcionamiento es aún imperfecto. Inmediatamente se perfeccionan y se hacen accesibles a toda la sociedad, llegando a ser casi gratuitas (muchos de estos servicios nos los ofrecerá, como actualmente, Google, únicamente a cambio del alma, es decir, nuestra información, intereses, emociones y deseos).

Desde un punto de vista de la prospectiva, del pensamiento sobre el futuro, es preciso extraer de la misma una importante serie de reflexiones, que finalmente pueden contribuir a determinar una serie de riesgos para la seguridad de nuestras sociedades que deben ser contemplados:

– Privacidad, que irá más allá de los datos e información en la Red. El mundo de los denominados “wearables”, dispositivos inteligentes en forma de pulseras, relojes o prendas de vestir, conectados a internet y que almacenan datos muy personales (calidad del sueño, ritmo cardiaco, hábitos deportivos) es sólo un comienzo de lo que nos espera si se cumplen estas predicciones.

– El mundo de la mente de las personas, recuerdos, conocimientos y habilidades en el exterior de las personas, en nubes. Riesgo de explotación por las empresas, como Google, que ofrecen esos servicios. Riesgo de hacking. Hacking de las mentes. Si es grave en caso de datos, imaginemos lo que puede serlo en el caso de emociones o recuerdos. En “Her”, sin que sea el centro de la película, ya se puede atisbar cómo un sistema operativo capaz de enamorar a las personas tendría la posibilidad de manejar y manipular hacia cualquier tipo de interés, de forma masiva.

– Nuevos delitos, relacionados con el ámbito y la privacidad de la mente, y de las emociones. También con la robótica y el mundo cyborg.

– Riesgo de nuevos sistemas de control social. En gran parte coincido con Assange en que internet se ha convertido en un riesgo para la humanidad, y convertido en un sistema de control social (aunque ahí se siga peleando, y ofrezca multitud de posibilidades de intee´s para los ciudadanos). Este nuevo salto tecnológico puede suponer una gravísima amenaza hacia el individuo.

Con ocasión de la aprobación de la Estrategia Española de Seguridad, en 2011, ya señalé que los ámbitos que presentaba estaban incompletos. Junto a ámbitos clásicos, como el terrestre, el marítimo, o el aéreo, añadía  el espacio, el ciberespacio y la información. Indicaba, reflejado incluso en alguna nota difundida, que era preciso añadir el espacio de la mente (mucho más que información, y presente en los ámbitos físicos y ciber). La mente puede convertirse en un campo de batalla futuro, en la medida en que ya está siendo leída por personas y organizaciones (este verano en Granada, otro vicepresidente de Google señalaba ese deseo de anticiparse a lo que el usuario esté pensando). ¿En qué medida esa intención de leer la mente de usuarios será una ayuda o será un elemento que condicione nuestras decisiones? ¿En qué medida limita la libertad de decisión? ¿Cómo afecta a esas decisiones que tomamos en el último segundo, que a veces nos hunden en el fango o, por el contrario, nos hacen alcanzar el paraíso? ¿Por qué una máquina me dirá lo que debería beber en un momento dado, por mucho que me conozca e interprete?

¿Y qué decir del amor? Si ya era difícil consensuar algún tipo de definición, o los elementos que lo configuran, tanto la evolución social como las tecnologías, en su papel de brutal factor  de cambio (game changer), están llevando a nuevas formas de expresión o entendimiento, desde la posibilidad de enamoramiento de un sistema operativo, como sucede en “Her” a otros amplios catálogos de formas, como las señaladas en este artículo.

Pero la conclusión que sugiere “Her”, al menos eso creo o quiero creer, es que cuando el amor se mezcla con inteligencia, en este caso inteligencia artificial, el primero acaba desapareciendo. Algoritmos acaban con el juego, la improvisación, el libre albedrío, la aventura…por mucho que esos algoritmos sean capaces de utilizar el sentido del humor, la ironía, u ofrecer a un oído agradecido lo que le apetece escuchar.

La combinación de estas tecnologías y la robótica llevará sin duda a una nueva dimensión. Puede que sea difícil enamorarse de un sistema operativo, pero ¿si el mismo interactúa a través de un robot o de un avatar, con el cuerpo de Scarlett Johansson, y no sólo su voz como en “Her”, o de  Brad Pitt (cada uno que ponga el nombre que quiera)?

Yo de momento prefiero que me digas que me quieres, oírlo de tu boca, a poder ser al oído, y verlo en tus ojos…humanos.

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MAESTROS EN SEGURIDAD E INTELIGENCIA. EXISTEN!

El vértigo del trabajo bien merece en ocasiones una pausa. Por gusto, por placer, por justicia, o porque me apetece. Dos circunstancias que se producían esta semana han servido de ingredientes para que la cocktelera que tengo en la cabeza se agite un poco…más.

Por un lado, este martes trataba de escribir algunas reflexiones sobre los estudios de inteligencia en España, para un artículo junto a Gustavo Díaz Matey. Aunque sea imposible buscar una solución a un asunto que se lleva debatiendo durante décadas en países como Estados Unidos, sí es posible trasladar la cuestión a nuestra comunidad de inteligencia e incluso, de forma modesta (y honesta y leal), realizar algunas sugerencias hacia el futuro.

Por otra parte, el miércoles tenía el placer de asistir a un merecido homenaje a dos de los impulsores de la cultura de inteligencia en España. Sí, me han entendido bien. ¡Un homenaje!. ¡En España! Poder agradecer a alguien lo que ha hecho, y en este caso siguen haciendo, y decírselo en vida, directamente (detalles que te hacen confiar, a pesar de todo, en que hay esperanza en este país). Muchos lectores sabrán a quienes me refiero, no es preciso más detalle. Ambos maestros, amigos, y en uno de los casos en continuo contacto (hasta que uno de sus caramelos me envenene, porque sospecho que alguno de ellos debe ser del plan Marshall, jaja).

Dicho esto…vamos al lío. En ese debate sobre si la Inteligencia es un arte, es una disciplina científica, o es una profesión, buscaba las referencias que más han tratado el asunto (Kent, Platt, Marrin, Allen, Medina, Treverton, etc.). Marrin señala que una profesión se caracteriza por tener unas prácticas estructuradas, una formación específica de postgrado, unos determinados procesos de selección, unos códigos éticos, unas asociaciones, unos standards, y publicaciones especializadas.

El debate es similar al existente sobre el carácter de disciplina científica de la inteligencia, e incluso en ocasiones personalmente lo he trasladado al de la existencia de una cultura (sea de seguridad, de defensa o de inteligencia), apostando claramente en estos momentos por una Cultura de Seguridad Nacional. De esta propia reflexión ya añadiría la necesidad de líneas de investigación, de un lenguaje común, de un cuerpo doctrinal, de unas estructuras. En seguridad e inteligencia los avances han sido importantes, aunque quedan áreas por cubrir, y confusiones que aclarar. No anticiparé el contenido de lo que estoy elaborando actualmente, pero a todas estas condiciones me faltaba una: la necesidad de referentes (personas). Acudimos enseguida a autores o profesionales extranjeros. Pero, ¿y en España?. En cualquier profesión, en cualquier disciplina podemos determinar quiénes han abierto camino, quiénes se han constituido como referentes (que no implica ni seguimiento ciego, ni acuerdo siempre).

Pues bien, aquí es donde tienen cabida mis dos queridos amigos (que llamaré P y C). Referentes por derribar barreras, por atrevimiento, por pasión, por compromiso con su profesión y con sus amigos, por honestidad. Por vivir trabajando y trabajar viviendo. Por combinar, de forma magistral,  conocimiento con pragmatismo, rigurosidad con humor, preocupaciones y alegría.

Y una característica que tengo que destacar: por tender puentes entre la experiencia de las generaciones que nos precedieron y los jóvenes que empiezan a interesarse por la seguridad y la inteligencia. En un momento de fracaso global de liderazgo (en las personas y en las instituciones), de yuppies del pelotazo y políticos vividores, de nobles en el arte del saqueo institucional, los ciudadanos necesitan referentes. Y cuesta encontrarlos. A las buenas acciones y a las buenas personas no dedican atención los medios, y lo que es peor, las organizaciones y las empresas. No es extraño que una parte de la sociedad, muy joven, encuentre sus referencias en personas como Hessel, Sampedro, Castells, Morin, Bauman,…en una prueba del fracaso de una parte de generaciones de edades intermedias que se “zamparon” el estado del bienestar, y que a pesar de ello pretenden seguir dictando las normas éticas y morales.

Se hablaba el otro día, en el homenaje, de “coaching” en el sentido de aunar los homenajeados las características que aglutina  esa actividad. Como me gusta hacer caso a los amigos, voy a apostar por otra bonita palabra, un poco abandonada, y nada cuidada en este país: maestro. Dice la RAE “persona de mérito relevante entre similares”, “persona que enseña un arte, ciencia u oficio”, “persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura”. ¿Conocen los de la RAE a P y a C? Clavado.

Pues bien, tenemos referentes. Sigamos buscando. Trabajemos sin descanso. Hay muchas tareas urgentes. Apunto algunas de ellas:

– Hacer explícito el conocimiento tácito de algunos de nuestros maestros. Escribir. Que no se pierdan tantas aventuras y experiencias. Que sirvan a quienes con enorme talento se incorporan a este mundo de la seguridad y de la inteligencia.

– Aprovechemos su conocimiento para mejorar los procesos de formación en inteligencia en España. Organicemos grupos de trabajo para el diseño de casos de estudio, de simulaciones. Combinemos ese conocimiento con nuevas tecnologías, nuevas formas de enseñar (serious gaming por ejemplo).

Y sobre todo, agradezcamos a quienes además de enseñarnos representan los mejores valores de estos ámbitos, una seguridad y una inteligencia humanista. 

Muchas gracias amigos por las lecciones que seguimos recibiendo.

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ANTIFRAGILIDAD, SEGURIDAD, Y OTRAS COSAS

 

 

En la vida hay una especie de torpeza, de fragilidad física, de constitución débil, de tartamudeo vital, que constituye el encanto de cada uno. El encanto, fuente de vida; el estilo, fuente de escritura. Pero la vida no es vuestra historia. Los que no tienen encanto no tienen vida, están como muertos. Pero el encanto no es la persona, el encanto es lo que hace que captemos a las personas como otras tantas combinaciones y posibilidades únicas de que tal combinación haya sido sacada. Una tirada de dados es forzosamente ganadora, puesto que afirma suficientemente el azar, en lugar de recortarlo, probabilizarlo o mutilarlo. Y lo que se afirma a través de cada frágil combinación es una capacidad de vida, con una fuerza, una obstinación, una perseverancia en el ser sin igual.

Gilles Deleuze

 

Nicholas N. Taleb es muy conocido por el desarrollo del concepto de cisne negro,  en el libro del mismo título. Define a los cisnes negros como eventos de baja probabilidad pero de alto impacto. 

Pero a pesar de estas características, el ser humano se cree  convencido  de su capacidad para detectarlos, basándose en el análisis retrospectivo de los hechos, que genera esa falsa ilusión. El error parte de subestimar el azar.

En el ámbito de la seguridad es muy habitual tanto la utilización del término, como los intentos para poder tratar de detectar estos eventos previamente, cuestión que podría generar un amplio, encendido y productivo debate. En todo caso, compartir esta opinión no elimina la necesidad de pensar, de analizar y de trabajar sobre el futuro como un primer paso para influir en él, como señalaban los gurús de la prospectiva.

La pretensión de conocer el futuro choca con la realidad diaria. Si no sabemos interpretar el pasado, si lo manipulamos continuamente  para servir a intereses determinados,  si no gestionamos adecuadamente las posibles “lecciones aprendidas”, ¿cómo vamos a poder estudiar y comprender el futuro?

Nuestro mundo está compuesto de sistemas complejos, con multitud de factores interdependientes, y no lineales. Señala Taleb la imposibilidad de medir los riesgos de sucesos raros y de predecir su incidencia, criticando duramente a quienes así lo venden. Como mucho se adjudicaría una probabilidad, sin ninguna garantía de poder señalar, por ejemplo, que una crisis es mas probable que otra (empezando a relacionar con la seguridad propongo pensar en el caso de Túnez, celebrando en estos días el tercer año de su “revolución”. Pudiendo pensar en que existieran protestas y revueltas ciudadanas en algunos países, con unas causas estructurales de fondo, difícil sería adjudicar más probabilidad a un país que a otro, y posiblemente Túnez sería uno de los que menos apuestas en ese sentido hubieran generado).

También comparto con Taleb la crítica hacia las predicciones, tan de moda actualmente asociadas al concepto de Big Data (la gestión de datos masivos). Sistemas que al basarse en datos tienen en cuenta el pasado, y como bien sabemos “el pasado no siempre explica el futuro” (abordado en un artículo de próxima publicación)

Por estos motivos (la imposibilidad de medir estos riesgos, y su fundamento en datos del pasado que impedirían facilitar “inteligencia” sobre hechos que nunca han sucedido previamente) Taleb  llega a una conclusión: no tiene sentido ocuparse de detectar los cisnes negros. Es mucho más útil, dado que la incertidumbre nos va a gobernar, y estos eventos raros pero perjudiciales se van a seguir produciendo, detectar todas aquellas “cosas” que resisten en el caos saliendo reforzadas de la adversidad, de la crisis. A todo ello lo denomina Antifragilidad, materia a la cual dedica su última obra. Lo antifrágil, un neologismo dado que no existe antónimo de frágil (no es lo fuerte o lo robusto), se beneficia del desorden, del azar, de la presión, de los ataques,…y encuentra su ecosistema en el riesgo y la incertidumbre, e incluso en el error (cuestión complicada de admitir en sociedades como la nuestra, pero a lo que no hay que temer, ni tampoco a confesar los errores).

A diferencia del riesgo, que no se puede medir, la antifragilidad, según Taleb, sí puede hacerse. Y además no es predictiva. La dificultad radica en poder detectar qué es antifrágil. Para ello aporta una norma básica: “todo lo que salga más beneficiado que perjudicado de sucesos aleatorios (o de crisis)”

Otro manido concepto, en los últimos tiempos, en el ámbito de la seguridad, es el de resiliencia, que aparece citado en muchas estrategias de seguridad nacional,  como objetivo a lograr. La resiliencia, concepto psicológico, es la capacidad del ser humano para sobreponerse al dolor, los traumas y la adversidad. A un nivel más global se aplica a los sistemas o a las sociedades. En seguridad se señala habitualmente como una característica a desarrollar para enfrentarse a atentados o a catástrofes, con el objetivo de restaurar el normal funcionamiento de infraestructuras y del sistema social (y productivo) al estado previo al ataque, a la mayor brevedad posible. La resiliencia no es antifragilidad. Desde este punto de vista la resiliencia es un concepto limitado, reactivo, y timorato. Sólo logra, con mucho esfuerzo, restaurar el daño producido. La resiliencia es una necesidad para enfrentarnos a riesgos y amenazas, pero es no es ninguna heroicidad. 

Tampoco tiene que ver el concepto de antifragilidad con la “liquidez” de Zygmun Bauman, aunque todo aquello líquido sí puede ser antifrágil (en su momento abordado pensando en seguridad “Obama, terrorismo y Seguridad Líquida”, páginas 13-16). Tampoco se trata únicamente de superación de la adversidad, aunque ésta, en muchos casos, ha servido de catalizador hacia una vida con unos resultados por encima de los de la situación de partida. Es obligado en este campo señalar el magnífico libro de Álvarez de Mon “Desde la adversidad” (artículo en Revista Empresa y Humanismo). O al médico y divulgador Mario Alonso Puig en su última obra “El Cociente Agallas“. Todo ello como ejemplos de lecturas didácticas, motivadoras y accesibles a cualquiera, aunque se fundamenten, en el mejor de los casos, en estudios rigurosos de carácter psicológico.

Ofrece Taleb multitud de ejemplos de cosas frágiles o antifrágiles:

–  La amistad es frágil (la vida lo demuestra en muchas ocasiones).  Para Taleb es robusta la atracción, y puede que no le falte razón. No es difícil pensar en más casos en este ámbito de sentimientos. A bote pronto se me ocurren como frágiles el matrimonio, incluso el enamoramiento (en su versión enfermiza y dependiente). En cambio he decidido adoptar como antifrágil el encanto, que considero que refleja mucho mejor el concepto creado por Taleb, puesto que como se señala en la cita con la que comenzaba este comentario, se nutre de fragilidad, debilidades, defectos. Sería, en mi opinión, una de las cumbres de la antifragilidad. Convierte lo frágil en antifrágil. 

–  Para Taleb la burocracia es frágil, y el emprendimiento es antifrágil. Desde este punto de vista podríamos fácilmente pensar en cuestiones que serían antifrágiles, según Taleb, como poner el alma (frente a no arriesgar), la virtud (frente a las reglas), la volatilidad, la erudicción (frente a lo académico), lo holístico (frente a lo separable), lo pequeño (frente a lo grande).

También sería sencillo poder ampliar la lista con un pequeño ejercicio de reflexión (no se cómo me da a mí por estas cosas), y añadiría a título personal, además del encanto, el altruismo (que es alimentado por la escasez y la necesidad), la asimetría, lo líquido en el sentido de Bauman, la motivación (frente a la fragilidad del deber), el fracaso (siempre que empuje a la superación), la rebeldía (se crece con los sistemas impuestos), la libertad (que reacciona frente a las limitaciones que se imponen), la creatividad (que surge en muchas ocasiones en momentos de escasez o de necesidad), o la locura (bueno, esto es sólo para justificarme).

¿Y esto puede tener interés en seguridad? Sinceramente, ni idea, pero en ello estoy…

Ya he señalado la limitación del concepto de resiliencia. Pero es que el propio concepto de seguridad es en sí mismo frágil. Seguridad implica mantener, y por tanto ajeno a crecer en situaciones de crisis, de desorden, o de ataque (aunque habría que matizar). Por tanto, con seguridad y con resiliencia empezamos a enfrentarnos ante riesgos y amenazas (de imposible predicción y medición según Taleb) desde una posición de perdedores, desde visiones limitadas. Y es que las palabras y como se denominen las cosas importan. Las palabras pueden lanzar a una persona o destrozarla. Aunque mucho se ha escrito y estudiado sobre ello, recurro de nuevo a un divulgador, Alex Rovira, que lo explica perfectamente. En definitiva, seguridad parece un concepto desfasado y frágil.

Podemos anticipar algunos ejemplos:

– Al Qaeda sería antifrágil, y las sociedades occidentales muy frágiles, al vivir en un miedo constante que no se corresponde con el nivel del riesgo (en mayor medida si lo comparamos con otros). El terrorismo es antifrágil, utiliza los propios golpes contra sus estructuras, en muchas ocasiones, para reforzar su posición, su discurso, y el número de seguidores (pensemos por ejemplo en los ataques de drones en Pakistán). Es más, las sociedades occidentales, se hunden en luchas políticas, manipulación, búsqueda de culpables y chivos expiatorios, cazas de brujas,…generando en muchos casos división entre sus miembros, entre los que están teóricamente en un mismo bando.  ¡Fragilidad extrema!

– Lo mismo sucede con cuestiones como la conflictividad y las protestas sociales. En muchas ocasiones, la represión, lo que hace es alimentar más el fenómeno, potenciarlo. Las protestas sociales se hacen en ocasiones antifrágiles (y cada vez lo serán más). También son antifrágiles los populismos y extremismos que se refuerzan con los ataques que reciben.

En definitiva, que si en el artículo citado anteriormente sobre Seguridad Líquida ya señalaba que nos enfrentamos a fenómenos líquidos desde situaciones poco flexibles, en este caso concluyo que nos enfrentamos a fenómenos antifrágiles desde la fragilidad: la burocracia administrativa, las malas praxis, la corrupción, las estructuras frente a las asimetrías, lo físico frente a lo ubicuo o digital, la jerarquía frente a las redes,…

¿Cómo hacer que una sociedad sea antifrágil? No, imposible, al menos en una sociedad, como la actual, del miedo, acomplejada y sodomizada (aunque esto último acostumbra al dolor, una extraña forma de resiliencia).

¿Pero podemos construir una sociedad resiliente? Tampoco:

 –       Ciudadanos acobardados por multitud de causas, por miedos propios pero también inyectados por el sistema (de forma intencionada o no). Entre ellos el miedo a la pérdida (por ejemplo del bienestar) o el miedo social derivado de una mala utilización y comunicación sobre los riesgos y amenazas.

–       Exceso de eco mediático a determinados fenómenos. Medios buscando el impacto, porque también los ciudadanos queremos la información inmediata.

–       Mala o nula comunicación en materias de seguridad. Ausencia de educación a nivel escolar o universitario.

–       Mala evaluación sobre los  riesgos y amenazas.

–       Una cultura basada en los riesgos en lugar de en las oportunidades. 

Pero quien me conoce sabe que no me gustan los finales tristes, así que en una próxima entrada comentaré cómo se puede tratar de ser (aunque no se logre) resiliente y, sobre todo, antifrágil.

 

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
Khalil Gibran
 
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