DISCURSO CLAUSURA JORNADAS YIHADISMO EN EL ICFS 7/10/2014

Copio a continuación el discurso con el que me tocó clausurar las Jornadas celebradas en el Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad (ICFS), de la Universidad Autónoma de Madrid, el 7 de octubre de 2014:

Agradecer al Instituto la organización, a Luis de la Corte la dirección, a todos los ponentes su generosidad para compartir y sintetizar su conocimiento, al CESEDEN por su apoyo, y a todo el equipo que ha trabajado para éste fin

CREEMOS

  • Que este fenómeno criminal va a perdurar
  • Que la seguridad absoluta no puede garantizarse
  • Que nunca, nunca, nunca debemos abandonar a las víctimas y sus familiares.
  • Que nunca, nunca, nunca debemos olvidar la entrega de policías, militares y guardias civiles.
  • Que precisamos de nuevas formas de pensar en materia de seguridad
  • Que es urgente mejorar el conocimiento de los ciudadanos sobre las amenazas a la seguridad. Sin alarmar, pero sin esconder.
  • Que podemos avanzar en los procesos de generación de conocimiento e inteligencia para la toma de decisiones y avanzar en metodologías y modelos para el análisis y la evaluación
  • Que es preciso, y un deber, evaluar los efectos de las medidas que se adoptan, y su proporcionalidad
  • Que es preciso actuar sobre causas y no sólo sobre efectos
  • Que debemos aprender del pasado, gestionar el presente y construir el futuro
  • Que es preciso disponer de una visión holística del fenómeno
  • Que no hay soluciones sencillas, ni sirven interpretaciones simplistas
  • Que es precisa una acción integral, dando su papel a todos los actores, incluidos los ciudadanos.

PERO SABEMOS

  • Que no nos van a doblegar
  • Que aunque nos golpeen nos levantaremos.
  • Que no limitarán nuestros derechos y libertades
  • Que la seguridad es únicamente un medio para garantizar los derechos y libertades. No podemos poner estos al servicio de la seguridad, pues sería invertir fin y medios y vulnerar el artículo 104 de la CE.
  • Y que debemos combatir contra ello desde el más absoluto respeto a la legalidad y a los derechos humanos. Eso es lo que nos hace diferentes. Y mejores.
  • Y que muchas personas trabajan para tratar de convertir incertidumbres en certezas, amenazas en oportunidades y miedo en libertad.

Quedan clausuradas estas primeras Jornadas del ICFS sobre Seguridad y Geoestrategia.

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FURIA contra el terrorismo

No es el momento para apasionamientos, para venganzas, ni para plantear luchar contra el extremismo a través de otros extremismos. Por ese motivo el título del post llama a engaño. Evidentemente la furia, el odio, o cualquier tipo de emoción no puede orientar las acciones de los estados democráticos.

FURIA son las iniciales de las cinco condiciones básicas, a mi juicio, en este momento: Firmeza, Unidad, Resiliencia, Inteligencia y Acción.

FIRMEZA. Nada debe hacernos renunciar a nuestros valores o principios (aunque es cierto que debemos reflexionar también sobre cuáles son, y en su caso, ser firmes en su aplicación para nosotros y para el resto de los mortales). Nunca hay que plegarse al chantaje terrorista. Se debe ser firme y contundente, pero con las herramientas de las que un Estado de Derecho dispone, y con el más absoluto respeto a los derechos humanos. Y si no se dispone de las herramientas adecuadas, se crean.

UNIDAD. Los efectos de una acción terrorista van mucho más allá de los del propio acto, de los asesinatos y de los daños causados. Genera terror, que es el gran objetivo, en este caso a través de la percepción sobre la presencia del enemigo muy cerca, seguramente entre nosotros, y sobre la facilidad para causar daño. Pero adicionalmente hay otros efectos muy perniciosos para las sociedades occidentales, como la polarización política y social (y tenemos claros ejemplos de ello), o la potenciación de ideologías extremistas y en muchos casos racistas y xenófobas. Los enemigos están claros, quienes matan y asesinan están ahí. Nada tiene que ver con religiones, con inmigrantes o con musulmanes…Contra ellos es contra quienes hay que actuar, a quienes hay que enjuiciar.

RESILIENCIA. La capacidad para superar la adversidad no es únicamente una necesidad de funcionamiento de nuestros sistemas, sino también una prueba de la victoria sobre el terrorismo. Porque como sucede en muchas películas, los malos (los hijos de puta, diría) hacen daño, pero al final mueren o acaban en prisión…Por otra parte, la seguridad absoluta es imposible de garantizar, y por tanto tenemos que saber que nuestras sociedades seguirán siendo golpeadas por la sinrazón y la barbarie terrorista. Pero que ningún golpe nos hará tambalear, ni pondrá en riesgo la supervivencia de nuestra forma de vida.

INTELIGENCIA. Decía Jean Piaget que “inteligencia es lo que usas cuando no sabes que hacer”. Posiblemente ésta sea la situación. ¿Qué se puede hacer ante una amenaza tan amplia, tan difusa, tan resiliente, con tantos actores (desde desequilibrados hasta células estructuradas y tremendamente profesionales, pasando por ejércitos del terror), con tantos puntos vulnerables y con tanta facilidad para causar daño (como hoy se señalaba es más difícil hacer un buen chiste satírico, y los de Charlie Hebdo para mí no lo eran,  que matar a una persona). Cansado ya de intentar definir lo que es inteligencia, me quedo en esta ocasión con los que para mí son componentes esenciales, el pensamiento crítico y la creatividad. Ambos necesitan un entorno para su desarrollo, pausa, serenidad, reflexión, juego de los dos hemisferios cerebrales, mezcla de intuición y de lógica, o pensamiento A y B de Khaneman. Desde el punto de vista de la creatividad es preciso desarrollar nuevas formas y vías para contrarrestar la amenazas, además de la contribución a la anticipación de riesgos y diseño de escenarios futuros. Desde el punto de la vista del pensamiento crítico es necesario reflexionar sobre las medidas a a aplicar, además de un juicio crítico sobre las que no funcionan.

ACCIÓN. Es Aristóteles quien dijo que la inteligencia no sólo consiste en el conocimiento, sino en la destreza de aplicar los conocimientos a la práctica. Evidentemente se necesitan acciones, pero acciones que previamente estimen sus efectos futuros, y se enmarquen en un sistema de evaluación de su eficacia. Ya hemos comprobado algunas que tienen nula utilidad: invadir un país, mantener guerras eternas, intervenir militarmente y no estabilizar, torturar, detener y mantener presos sin juicio más de una década, espiar a todos los ciudadanos…Es más, sirven para alimentar la narrativa terrorista. Parte de las acciones pasan por involucrar a la sociedad civil, a los ciudadanos, a las comunidades, a las minorías. Se precisan acciones y políticas integrales, desde la educación, la sanidad, la seguridad y defensa, la cultura. Y se necesita el compromiso de los medios de comunicación, de todos los partidos políticos, y de toda la ciudadanía. Y de las víctimas del terrorismo, que nunca deben ser abandonadas.

La experiencia muestra que esto es muy difícil de lograr en un país como España, polarizado ideológicamente y con nula capacidad para el pensamiento crítico (empezando por esa libertad de expresión que hoy todo el mundo señala que hay que defender y que se limita o cuestiona continuamente cuando alguien muestra opiniones contrarias a las propias), pero cuando se ha hecho se ha vencido…Esperemos que cuando nos vuelva a tocar sepamos estar a la altura de las circunstancias. Al menos, como respeto a las víctimas.

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CÓMO SE HIZO: EXPERTO EN ANÁLISIS DE INTELIGENCIA DEL ICFS

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.
Einstein

Hoy abordo una pequeña historia personal, sobre los orígenes del título de Experto en Análisis de Inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad (ICFS) de la Universidad Autónoma de Madrid.

En el año 2011, como alumno de otro Master, conocí a Luis de la Corte, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en una sesión dedicada a los “sesgos cognitivos y el análisis de inteligencia”. No entraré en muchos detalles, llegué muy tarde a esa clase, una tarde de un viernes, y tras un mediodía de celebración (la supervivencia, tras una dura semana de trabajo, es un gran motivo para celebrar los viernes, como me dice una persona muy querida). De Luis había leído anteriormente tanto artículos como algunos de sus libros, destacando “La lógica del terrorismo” y “Crimen.org”, este último que firma junto a Andrea Giménez Salinas.

De ahí surge una primera lección, que intento transmitir siempre a mis alumnos: las clases comienzan en cuanto abandonamos el aula. El profesor orienta, asesora, apoya, pero hace falta un esfuerzo personal. No podemos nunca pensar que alguien va a saber algo sólo por asistir a unas clases. A partir de ahí el contacto con Luis se acentúa, a través de consultas sobre materias que él domina (especialmente terrorismo y crimen organizado).

A finales de 2011, no se con ocasión de qué, si fue tan poco intencionado como parecía, soy invitado a comer en la Universidad Autónoma, donde me presentan a Manuel de Juan, Director del ICFS, uno de esos locos que hace que el mundo avance. Y empieza a surgir alguna idea (por decirlo de alguna manera, puesto que en un rato con Manuel lo menos que puede pasar es que surjan unas cuantas decenas). El 1 de enero de 2012 (sí, no me he equivocado), recibo un mail a primerísima hora de la mañana, en el cual Manolo me propone diseñar una formación sobre inteligencia, y comenzar a pensar también en inteligencia económica. Me pone las siguientes condiciones, extremas, que serían nuestra visión (la visión es, simplemente, decidir cómo atender a la misión):

– Diseña el curso que a ti te gustaría tener como alumno.
– Elije a los profesores que consideres adecuados a las materias, sin cuotas de la UAM ni compromisos con nadie.
– Hay que enseñar a “hacer”, y eso sólo se puede hacer haciendo.

Las condiciones me molaron. ¡Mucho!. Una semana después ya teníamos un borrador muy cercano a lo que sería el programa final, iniciando todas las gestiones oficiales en la Universidad para la aprobación de un ciclo formado por tres cursos: habilidades para el análisis de inteligencia, gestión de la información, y metodologías de análisis.

¿Cómo se llego a esa estructura de cursos y temas tratados? En primer lugar partía de la experiencia como alumno de un Master. Otro principio fundamental que señalamos era que no pretendíamos competir con nadie, y que no íbamos a ofrecer un Master de Análisis de Inteligencia, puesto que ya existe uno con todas las garantías. A esta experiencia previa como alumno añadimos una profunda revisión bibliográfica, que me llevó a Sherman Kent , a Allen Dulles , y a la formación en inteligencia de la CIA. Se analizaron todos los estándares formativos existentes, especialmente norteamericanos, aprobados por asociaciones de profesionales de la inteligencia, y diversos programas formativos.

En base a ello dos fueron los pilares del programa:

– Mi propio trabajo de fin de master (algunos de cuyos contenidos se publicaron en la revista “Inteligencia y Seguridad” -ver índice-) en el que se ofrecía una visión holística de lo que consideramos que debe ser un analista (con dosis de creatividad, pero basado también en multitud de estudios). No olvidemos que esa era la misión que deberíamos considerar (personas como Manolo, visionarios, empiezan siempre las propuestas por la visión, que luego hay que racionalizar, recordando de nuevo los dos sistemas de pensamiento de Kahneman, pensamiento lento y rápido, intuición y razón): para formar un analista debemos conocer los para qué. ¿Qué hace un analista, o que debe hacer?

– Entre los estándares posibles, propondríamos unos mínimos formativos a imagen y semejanza de los establecidos en el Career Analyst Program (CAP) de la CIA, que contendría los siguientes módulos mínimos:

• Introducción a conceptos, tipos de inteligencia, ciclo de inteligencia, funciones de la inteligencia y aspectos históricos.
• Cuestiones éticas y legales referidas al desempeño profesional de la inteligencia.
• Habilidades para el análisis de inteligencia: creatividad, pensamiento crítico, lógica y argumentación, comunicación escrita y verbal, control de errores y sesgos cognitivos.
• Planificación de la actividad de inteligencia. Para qué y para quien. El consumidor de inteligencia.
• Obtención y gestión de la información. Gestión de fuentes.
• Metodologías de análisis.
• Elaboración de productos de análisis.

Esta formación, que en el caso del CAP se prolonga durante 22 semanas, combina la teoría con simulaciones y métodos interactivos de la enseñanza. Referencia obligada, a pesar de los años transcurridos, es el seguimiento de los principios para el análisis de inteligencia de Sherman Kent .

La mezcla de la misión lógica y de nuestra visión nos llevó a la programación final, en la que adicionalmente se eliminaron todos aquellos contenidos teóricos a los que el alumno pudiera acceder y atender a distancia.

A partir de ahí, el siguiente paso (a veces se realiza a la inversa) fue buscar a los profesores adecuados para cada sesión. Esa libertad ofrecida por el ICFS fue una de las claves, puesto que permitió configurar un equipo muy diverso, con mucha gente joven también, y con personas que saben enseñar. Ser un buen profesional no garantiza ser un buen profesor (ser profesor tampoco). De esta forma se montó un equipazo, profesores con diversidad de formación y ocupación, con dotes de comunicación y habilidades didácticas. Y se les exigió una forma de dar clases: las sesiones deberían incorporar simulaciones, estudio de casos, ejercicios prácticos, etc.

Con un buen equipo, Manolo lanzando ideas, Luis poniendo un poco de cordura, cuando le dejábamos, quedaba otra pieza clave. Un curso necesita una persona, al margen de la implicación (en este curso muy elevada) de los directores, que se encargue de todos los aspectos organizativos. Es fundamental para atender las peticiones de los alumnos, para gestionar aulas y medios, para coordinar a los profesores, e infinidad de cuestiones que van surgiendo a lo largo de un titulo. No se me pasa por la cabeza nadie mejor que Meritxell, que se dedica en cuerpo y alma, y también aporta un punto de orden a quienes nos movemos más cómodamente en el caos.

De esta forma, al comenzar abordando las habilidades para el análisis de inteligencia, los alumnos analizan desde la primera sesión (creatividad). A partir de la segunda (pensamiento crítico) ya realizan su primer informe de inteligencia, que van mejorando con las sesiones dedicadas a comunicación (verbal, escrita y en redes), lógica y argumentación, sesgos cognitivos y trabajo en equipo en inteligencia.

En el segundo curso se abordaba toda la gestión de fuentes (abiertas, humanas, y tecnológicas, así como fórmulas para su gestión), y en el tercero la metodología de análisis (incidiendo mucho, de forma muy práctica como es norma en todo el curso, en la evaluación de la información, a cuyos efectos se proponen incluso meta modelos que se diseñaron para dichas sesiones y no hemos todavía llegado a publicar), la prospectiva, y la elaboración de informes.

A partir de ahí, viendo el interés de muchos alumnos de disponer de una titulación de postgrado, se iniciaron gestiones, muy complejas, para convertir el Ciclo en un Título de Experto, lo que implicó la creación de tres nuevos módulos: la tecnología para el analista (minería de datos, cartografía de información, aplicaciones OSINT, gestores documentales, gestión de información en imagen y sonido, cripto, y seguridad para al analista), la inteligencia aplicada (terrorismo, crimen organizado, ciberdelincuencia y contrainteligencia), y la elaboración de un trabajo final.

Acabamos en breve la I edición del título. También se logró, con dificultades, facilitar el paso del ciclo al experto a los alumnos del año 2012. En septiembre comenzaremos la II edición del título, cuyo programa está disponible en:

http://www.uam.es/otros/forenses/esint/

No hay mayor satisfacción, al finalizar un curso, que leer mensajes como el que estos días, uno de los alumnos de esta edición, me remitía en un mail:

“Para mí ha sido una experiencia inolvidable. Me ha hecho pensar de forma distinta, a saber analizar detalles que jamás me hubiera planteado, a descubrir gente maravillosa y super inteligente. El curso ha sido muy interesante con las dinámicas de grupo, sobre todo cuando el tiempo estaba tasado. Me emocionan mucho estos retos. En cuanto al profesorado, genial…Por lo menos veo gente que se implica y no da las típicas charlas magistrales, a diferencia de otros cursos vividos. Habéis sido super prácticos”.

Finalizo con un enorme agradecimiento al ICFS. Me han dado libertad, autonomía, incluso la codirección, con Luis de la Corte, del área de Estudios Estratégicos y de Inteligencia, colmando así mi pasión por la actividad académica y docente, dos áreas en las que trato de aprender cada día, y cumpliendo un pequeño sueño de llegar a dar clase en la Universidad.

Como dijo Benjamin Franklin:

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.

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“HER”, mente, amor, y seguridad nacional

“El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas” 

Terry Pratchett

“Her”, película dirigida por Spike Jonze, y actualmente en cartelera, puede llamar la atención inicialmente por la distopía del enamoramiento de un humano de una voz. Es mucho más que eso, el enamoramiento es de un sistema operativo, dotado de inteligencia. Altamente recomendable para toda aquella persona preocupada por el futuro, la evolución tecnológica, y la propia naturaleza humana. Y por tanto, también, por los riesgos a los que nos enfrentamos y enfrentaremos, y que sin duda son mucho más importantes y peligrosos que los que nos presentan habitualmente, como el terrorismo o Al Qaeda.

Soledad, tecnología, amor, realidad virtual, romanticismo, inteligencia artificial, ternura, o big data son algunos de los elementos que se entremezclan para ofrecer al espectador un buen marco que incita a la reflexión. Todo ello de una manera sutil, irónica, lírica, y tremendamente inteligente. Reflexiones suscitadas, por otra parte, que obedecen a patrones clásicos: ¿quiénes somos y quiénes seremos?, ¿hacia dónde caminamos?.

Varios aspectos de lo expuesto llaman la atención:

– Las tecnologías presentadas ya existen. Aplicaciones como Siri, Google Now, Sanebox o “Unroll me” posibilitan, de una manera de momento básica, algunas de las funciones que aparecen en la película. Gestión avanzada de correo electrónico, sistemas de gestión mediante la voz, son sólo algunos de los desarrollos que en breve experimentarán un gran salto y posibilitarán un uso masivo. Aplicaciones de realidad virtual, para juegos (como en el caso de la película), pero también para formación, simulaciones, o sexo serán habituales en nuestros sistemas en un plazo no demasiado largo. También se trabaja en el análisis de emociones, a través de la expresión escrita o de la voz.

– La película retrata tendencias de la actual sociedad, destacando la soledad. Algunas de ellas las reflejé en mi reflexión sobre “El mundo en 2014”, publicada en el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Muy triste contemplara multitud de seres humanos hablando con sus teléfonos y sus sistemas operativos, sin parar a observar el entorno, o las caras de las personas con las que se cruzan. No estamos nada lejos de ello, basta contemplarnos en reuniones sociales y recordar nuestra adicción a los mails, o los mensajes. La comunicación digital se ha convertido en algo más cómodo que la de carácter físico, tratando incluso de sustituir las emociones a través del uso de un emoticón. En un recomendable libro, “Focus”, Daniel Goleman destaca la introducción en 2006 de la palabra pizzled, que combina los sentimientos de perplejidad y enfado de quienes ven cómo la persona con la que están hablando continuamente consultan el móvil o responden mensajes. Algo que estamos convirtiendo en la norma.

Llegamos, uniendo los dos aspectos destacados, a una clara conclusión, el llamado “solucionismo tecnológico” que argumenta Eugeny Morozov. Se busca solución a cualquier problema a través de la tecnología, incluso a veces a problemas inexistentes. O como señala Morozov en el citado artículo, para eliminar de nuestro mundo o visión todo aquello que nos pueda incomodar. En un momento dado, con unas Google Glass , podremos eliminar imágenes indeseables, y por ejemplo no ver pobreza, o desigualdad, o personas que no sean atractivas (ver mundos diferentes a los reales, adaptados a lo que nos gustaría, o a nuestra ideología, o a nuestros intereses, como ya hacen muchos políticos sin necesidad de gadgets). Las tecnologías actúan y actuarán por tanto como  píldoras para almas dolientes.

Precisamente, hace unos días,  se publicaba en El Mundo una excelente, y de obligada lectura, entrevista con Ray Kurzwell, prestigioso visionario, y actualmente en nómina de Google, y padre del sistema de reconocimiento de voz que dio origen a Siri. La entrevista gira en torno a algunas de las ideas que expone en su último libro “Cómo crear una mente”. De la entrevista, entre la admiración y el horror, entresaco las siguientes cuestiones (entre paréntesis comentarios propios):

– La simulación de la inteligencia humana en un ordenador. Alan Turing, padre de la computación, ya señaló la equivalencia entre sistemas de computación, y el cerebro lo es. Según el autor, en un década existirán ordenadores que lo hagan a un precio de unos 1000 dólares.

– Kurtzwell avanza la línea que ya sigue Google en ese sentido, con medios ya disponbiles en esa empresa. Modelos que buscan manejar el lenguaje igual que los humanos, que no únicamente lean sino que interpreten documentos (en el CAP ya participamos en algunos proyectos de la UE en ese sentido, buscadores semánticos, resumen de extensos textos, traducción de video a texto), y que lean miles e millones de páginas, las sinteticen, y respondan a las preguntas que el usuario decida. Además recordarán las preguntas para ofrecer periódicamente novedades y actualización sobre los asuntos de interés manifestados por el cliente.

– Lo más difícil de simular son los niveles de abstracción, incorporar humor, ironía o sarcasmo. Suponen varios niveles de interpretación, y eso cuesta y confunde a las máquinas (bueno, a muchas personas también. Un área que aún, en base a demos presentadas, tiene mucho que desarrollar).

– El concepto de inteligencias externas o ampliadas. Se basa en proyectar un neocórtex exterior disponible en la nube. El cerebro humano será un híbrido entre el neocórtex biológico y la extensión externa, que podría ser la dominante en unos años (mucho más allá de lo que ya se denomina el “efecto Google”, una especie de disco duro que está produciendo en el ser humano un menor interés en memorizar cosas que se pueden consultar en segundos. Los teléfonos móviles son un ejemplo de memoria extendida).

– La posibilidad  de archivar todo nuestro conocimiento, pero también nuestras habilidades y nuestros recuerdos. Señala el visionario que eso permitiría salvarlos  de accidentes y enfermedades (aunque generando riesgos evidentes).

– La posibilidad de crear avatares de uno mismo, o de familiares fallecidos, hacia el año 2029. De hecho, el autor habla de un proyecto para crear un avatar de su propio padre, para lo que cuenta con ADN, vídeos, fotos. Habrá un momento en que será posible copiar recuerdos, conocimientos y habilidades de una persona en un avatar.

– La robótica, y la mezcla de biología y tecnología. La era cyborg, en la que será posible reemplazar partes biológicas. Apunta además a la existencia en un futuro de los derechos (humanos) de los robots (algunos planteamientos humanos realiza el SO que protagoniza “Her”).

– La disponibilidad y costes. Toda esta tecnología es tremendamente cara en un primer momento, sólo accesibles para ricos, pero cuando el funcionamiento es aún imperfecto. Inmediatamente se perfeccionan y se hacen accesibles a toda la sociedad, llegando a ser casi gratuitas (muchos de estos servicios nos los ofrecerá, como actualmente, Google, únicamente a cambio del alma, es decir, nuestra información, intereses, emociones y deseos).

Desde un punto de vista de la prospectiva, del pensamiento sobre el futuro, es preciso extraer de la misma una importante serie de reflexiones, que finalmente pueden contribuir a determinar una serie de riesgos para la seguridad de nuestras sociedades que deben ser contemplados:

– Privacidad, que irá más allá de los datos e información en la Red. El mundo de los denominados “wearables”, dispositivos inteligentes en forma de pulseras, relojes o prendas de vestir, conectados a internet y que almacenan datos muy personales (calidad del sueño, ritmo cardiaco, hábitos deportivos) es sólo un comienzo de lo que nos espera si se cumplen estas predicciones.

– El mundo de la mente de las personas, recuerdos, conocimientos y habilidades en el exterior de las personas, en nubes. Riesgo de explotación por las empresas, como Google, que ofrecen esos servicios. Riesgo de hacking. Hacking de las mentes. Si es grave en caso de datos, imaginemos lo que puede serlo en el caso de emociones o recuerdos. En “Her”, sin que sea el centro de la película, ya se puede atisbar cómo un sistema operativo capaz de enamorar a las personas tendría la posibilidad de manejar y manipular hacia cualquier tipo de interés, de forma masiva.

– Nuevos delitos, relacionados con el ámbito y la privacidad de la mente, y de las emociones. También con la robótica y el mundo cyborg.

– Riesgo de nuevos sistemas de control social. En gran parte coincido con Assange en que internet se ha convertido en un riesgo para la humanidad, y convertido en un sistema de control social (aunque ahí se siga peleando, y ofrezca multitud de posibilidades de intee´s para los ciudadanos). Este nuevo salto tecnológico puede suponer una gravísima amenaza hacia el individuo.

Con ocasión de la aprobación de la Estrategia Española de Seguridad, en 2011, ya señalé que los ámbitos que presentaba estaban incompletos. Junto a ámbitos clásicos, como el terrestre, el marítimo, o el aéreo, añadía  el espacio, el ciberespacio y la información. Indicaba, reflejado incluso en alguna nota difundida, que era preciso añadir el espacio de la mente (mucho más que información, y presente en los ámbitos físicos y ciber). La mente puede convertirse en un campo de batalla futuro, en la medida en que ya está siendo leída por personas y organizaciones (este verano en Granada, otro vicepresidente de Google señalaba ese deseo de anticiparse a lo que el usuario esté pensando). ¿En qué medida esa intención de leer la mente de usuarios será una ayuda o será un elemento que condicione nuestras decisiones? ¿En qué medida limita la libertad de decisión? ¿Cómo afecta a esas decisiones que tomamos en el último segundo, que a veces nos hunden en el fango o, por el contrario, nos hacen alcanzar el paraíso? ¿Por qué una máquina me dirá lo que debería beber en un momento dado, por mucho que me conozca e interprete?

¿Y qué decir del amor? Si ya era difícil consensuar algún tipo de definición, o los elementos que lo configuran, tanto la evolución social como las tecnologías, en su papel de brutal factor  de cambio (game changer), están llevando a nuevas formas de expresión o entendimiento, desde la posibilidad de enamoramiento de un sistema operativo, como sucede en “Her” a otros amplios catálogos de formas, como las señaladas en este artículo.

Pero la conclusión que sugiere “Her”, al menos eso creo o quiero creer, es que cuando el amor se mezcla con inteligencia, en este caso inteligencia artificial, el primero acaba desapareciendo. Algoritmos acaban con el juego, la improvisación, el libre albedrío, la aventura…por mucho que esos algoritmos sean capaces de utilizar el sentido del humor, la ironía, u ofrecer a un oído agradecido lo que le apetece escuchar.

La combinación de estas tecnologías y la robótica llevará sin duda a una nueva dimensión. Puede que sea difícil enamorarse de un sistema operativo, pero ¿si el mismo interactúa a través de un robot o de un avatar, con el cuerpo de Scarlett Johansson, y no sólo su voz como en “Her”, o de  Brad Pitt (cada uno que ponga el nombre que quiera)?

Yo de momento prefiero que me digas que me quieres, oírlo de tu boca, a poder ser al oído, y verlo en tus ojos…humanos.

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MAESTROS EN SEGURIDAD E INTELIGENCIA. EXISTEN!

El vértigo del trabajo bien merece en ocasiones una pausa. Por gusto, por placer, por justicia, o porque me apetece. Dos circunstancias que se producían esta semana han servido de ingredientes para que la cocktelera que tengo en la cabeza se agite un poco…más.

Por un lado, este martes trataba de escribir algunas reflexiones sobre los estudios de inteligencia en España, para un artículo junto a Gustavo Díaz Matey. Aunque sea imposible buscar una solución a un asunto que se lleva debatiendo durante décadas en países como Estados Unidos, sí es posible trasladar la cuestión a nuestra comunidad de inteligencia e incluso, de forma modesta (y honesta y leal), realizar algunas sugerencias hacia el futuro.

Por otra parte, el miércoles tenía el placer de asistir a un merecido homenaje a dos de los impulsores de la cultura de inteligencia en España. Sí, me han entendido bien. ¡Un homenaje!. ¡En España! Poder agradecer a alguien lo que ha hecho, y en este caso siguen haciendo, y decírselo en vida, directamente (detalles que te hacen confiar, a pesar de todo, en que hay esperanza en este país). Muchos lectores sabrán a quienes me refiero, no es preciso más detalle. Ambos maestros, amigos, y en uno de los casos en continuo contacto (hasta que uno de sus caramelos me envenene, porque sospecho que alguno de ellos debe ser del plan Marshall, jaja).

Dicho esto…vamos al lío. En ese debate sobre si la Inteligencia es un arte, es una disciplina científica, o es una profesión, buscaba las referencias que más han tratado el asunto (Kent, Platt, Marrin, Allen, Medina, Treverton, etc.). Marrin señala que una profesión se caracteriza por tener unas prácticas estructuradas, una formación específica de postgrado, unos determinados procesos de selección, unos códigos éticos, unas asociaciones, unos standards, y publicaciones especializadas.

El debate es similar al existente sobre el carácter de disciplina científica de la inteligencia, e incluso en ocasiones personalmente lo he trasladado al de la existencia de una cultura (sea de seguridad, de defensa o de inteligencia), apostando claramente en estos momentos por una Cultura de Seguridad Nacional. De esta propia reflexión ya añadiría la necesidad de líneas de investigación, de un lenguaje común, de un cuerpo doctrinal, de unas estructuras. En seguridad e inteligencia los avances han sido importantes, aunque quedan áreas por cubrir, y confusiones que aclarar. No anticiparé el contenido de lo que estoy elaborando actualmente, pero a todas estas condiciones me faltaba una: la necesidad de referentes (personas). Acudimos enseguida a autores o profesionales extranjeros. Pero, ¿y en España?. En cualquier profesión, en cualquier disciplina podemos determinar quiénes han abierto camino, quiénes se han constituido como referentes (que no implica ni seguimiento ciego, ni acuerdo siempre).

Pues bien, aquí es donde tienen cabida mis dos queridos amigos (que llamaré P y C). Referentes por derribar barreras, por atrevimiento, por pasión, por compromiso con su profesión y con sus amigos, por honestidad. Por vivir trabajando y trabajar viviendo. Por combinar, de forma magistral,  conocimiento con pragmatismo, rigurosidad con humor, preocupaciones y alegría.

Y una característica que tengo que destacar: por tender puentes entre la experiencia de las generaciones que nos precedieron y los jóvenes que empiezan a interesarse por la seguridad y la inteligencia. En un momento de fracaso global de liderazgo (en las personas y en las instituciones), de yuppies del pelotazo y políticos vividores, de nobles en el arte del saqueo institucional, los ciudadanos necesitan referentes. Y cuesta encontrarlos. A las buenas acciones y a las buenas personas no dedican atención los medios, y lo que es peor, las organizaciones y las empresas. No es extraño que una parte de la sociedad, muy joven, encuentre sus referencias en personas como Hessel, Sampedro, Castells, Morin, Bauman,…en una prueba del fracaso de una parte de generaciones de edades intermedias que se “zamparon” el estado del bienestar, y que a pesar de ello pretenden seguir dictando las normas éticas y morales.

Se hablaba el otro día, en el homenaje, de “coaching” en el sentido de aunar los homenajeados las características que aglutina  esa actividad. Como me gusta hacer caso a los amigos, voy a apostar por otra bonita palabra, un poco abandonada, y nada cuidada en este país: maestro. Dice la RAE “persona de mérito relevante entre similares”, “persona que enseña un arte, ciencia u oficio”, “persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura”. ¿Conocen los de la RAE a P y a C? Clavado.

Pues bien, tenemos referentes. Sigamos buscando. Trabajemos sin descanso. Hay muchas tareas urgentes. Apunto algunas de ellas:

– Hacer explícito el conocimiento tácito de algunos de nuestros maestros. Escribir. Que no se pierdan tantas aventuras y experiencias. Que sirvan a quienes con enorme talento se incorporan a este mundo de la seguridad y de la inteligencia.

– Aprovechemos su conocimiento para mejorar los procesos de formación en inteligencia en España. Organicemos grupos de trabajo para el diseño de casos de estudio, de simulaciones. Combinemos ese conocimiento con nuevas tecnologías, nuevas formas de enseñar (serious gaming por ejemplo).

Y sobre todo, agradezcamos a quienes además de enseñarnos representan los mejores valores de estos ámbitos, una seguridad y una inteligencia humanista. 

Muchas gracias amigos por las lecciones que seguimos recibiendo.

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ANTIFRAGILIDAD, SEGURIDAD, Y OTRAS COSAS

 

 

En la vida hay una especie de torpeza, de fragilidad física, de constitución débil, de tartamudeo vital, que constituye el encanto de cada uno. El encanto, fuente de vida; el estilo, fuente de escritura. Pero la vida no es vuestra historia. Los que no tienen encanto no tienen vida, están como muertos. Pero el encanto no es la persona, el encanto es lo que hace que captemos a las personas como otras tantas combinaciones y posibilidades únicas de que tal combinación haya sido sacada. Una tirada de dados es forzosamente ganadora, puesto que afirma suficientemente el azar, en lugar de recortarlo, probabilizarlo o mutilarlo. Y lo que se afirma a través de cada frágil combinación es una capacidad de vida, con una fuerza, una obstinación, una perseverancia en el ser sin igual.

Gilles Deleuze

 

Nicholas N. Taleb es muy conocido por el desarrollo del concepto de cisne negro,  en el libro del mismo título. Define a los cisnes negros como eventos de baja probabilidad pero de alto impacto. 

Pero a pesar de estas características, el ser humano se cree  convencido  de su capacidad para detectarlos, basándose en el análisis retrospectivo de los hechos, que genera esa falsa ilusión. El error parte de subestimar el azar.

En el ámbito de la seguridad es muy habitual tanto la utilización del término, como los intentos para poder tratar de detectar estos eventos previamente, cuestión que podría generar un amplio, encendido y productivo debate. En todo caso, compartir esta opinión no elimina la necesidad de pensar, de analizar y de trabajar sobre el futuro como un primer paso para influir en él, como señalaban los gurús de la prospectiva.

La pretensión de conocer el futuro choca con la realidad diaria. Si no sabemos interpretar el pasado, si lo manipulamos continuamente  para servir a intereses determinados,  si no gestionamos adecuadamente las posibles “lecciones aprendidas”, ¿cómo vamos a poder estudiar y comprender el futuro?

Nuestro mundo está compuesto de sistemas complejos, con multitud de factores interdependientes, y no lineales. Señala Taleb la imposibilidad de medir los riesgos de sucesos raros y de predecir su incidencia, criticando duramente a quienes así lo venden. Como mucho se adjudicaría una probabilidad, sin ninguna garantía de poder señalar, por ejemplo, que una crisis es mas probable que otra (empezando a relacionar con la seguridad propongo pensar en el caso de Túnez, celebrando en estos días el tercer año de su “revolución”. Pudiendo pensar en que existieran protestas y revueltas ciudadanas en algunos países, con unas causas estructurales de fondo, difícil sería adjudicar más probabilidad a un país que a otro, y posiblemente Túnez sería uno de los que menos apuestas en ese sentido hubieran generado).

También comparto con Taleb la crítica hacia las predicciones, tan de moda actualmente asociadas al concepto de Big Data (la gestión de datos masivos). Sistemas que al basarse en datos tienen en cuenta el pasado, y como bien sabemos “el pasado no siempre explica el futuro” (abordado en un artículo de próxima publicación)

Por estos motivos (la imposibilidad de medir estos riesgos, y su fundamento en datos del pasado que impedirían facilitar “inteligencia” sobre hechos que nunca han sucedido previamente) Taleb  llega a una conclusión: no tiene sentido ocuparse de detectar los cisnes negros. Es mucho más útil, dado que la incertidumbre nos va a gobernar, y estos eventos raros pero perjudiciales se van a seguir produciendo, detectar todas aquellas “cosas” que resisten en el caos saliendo reforzadas de la adversidad, de la crisis. A todo ello lo denomina Antifragilidad, materia a la cual dedica su última obra. Lo antifrágil, un neologismo dado que no existe antónimo de frágil (no es lo fuerte o lo robusto), se beneficia del desorden, del azar, de la presión, de los ataques,…y encuentra su ecosistema en el riesgo y la incertidumbre, e incluso en el error (cuestión complicada de admitir en sociedades como la nuestra, pero a lo que no hay que temer, ni tampoco a confesar los errores).

A diferencia del riesgo, que no se puede medir, la antifragilidad, según Taleb, sí puede hacerse. Y además no es predictiva. La dificultad radica en poder detectar qué es antifrágil. Para ello aporta una norma básica: “todo lo que salga más beneficiado que perjudicado de sucesos aleatorios (o de crisis)”

Otro manido concepto, en los últimos tiempos, en el ámbito de la seguridad, es el de resiliencia, que aparece citado en muchas estrategias de seguridad nacional,  como objetivo a lograr. La resiliencia, concepto psicológico, es la capacidad del ser humano para sobreponerse al dolor, los traumas y la adversidad. A un nivel más global se aplica a los sistemas o a las sociedades. En seguridad se señala habitualmente como una característica a desarrollar para enfrentarse a atentados o a catástrofes, con el objetivo de restaurar el normal funcionamiento de infraestructuras y del sistema social (y productivo) al estado previo al ataque, a la mayor brevedad posible. La resiliencia no es antifragilidad. Desde este punto de vista la resiliencia es un concepto limitado, reactivo, y timorato. Sólo logra, con mucho esfuerzo, restaurar el daño producido. La resiliencia es una necesidad para enfrentarnos a riesgos y amenazas, pero es no es ninguna heroicidad. 

Tampoco tiene que ver el concepto de antifragilidad con la “liquidez” de Zygmun Bauman, aunque todo aquello líquido sí puede ser antifrágil (en su momento abordado pensando en seguridad “Obama, terrorismo y Seguridad Líquida”, páginas 13-16). Tampoco se trata únicamente de superación de la adversidad, aunque ésta, en muchos casos, ha servido de catalizador hacia una vida con unos resultados por encima de los de la situación de partida. Es obligado en este campo señalar el magnífico libro de Álvarez de Mon “Desde la adversidad” (artículo en Revista Empresa y Humanismo). O al médico y divulgador Mario Alonso Puig en su última obra “El Cociente Agallas“. Todo ello como ejemplos de lecturas didácticas, motivadoras y accesibles a cualquiera, aunque se fundamenten, en el mejor de los casos, en estudios rigurosos de carácter psicológico.

Ofrece Taleb multitud de ejemplos de cosas frágiles o antifrágiles:

–  La amistad es frágil (la vida lo demuestra en muchas ocasiones).  Para Taleb es robusta la atracción, y puede que no le falte razón. No es difícil pensar en más casos en este ámbito de sentimientos. A bote pronto se me ocurren como frágiles el matrimonio, incluso el enamoramiento (en su versión enfermiza y dependiente). En cambio he decidido adoptar como antifrágil el encanto, que considero que refleja mucho mejor el concepto creado por Taleb, puesto que como se señala en la cita con la que comenzaba este comentario, se nutre de fragilidad, debilidades, defectos. Sería, en mi opinión, una de las cumbres de la antifragilidad. Convierte lo frágil en antifrágil. 

–  Para Taleb la burocracia es frágil, y el emprendimiento es antifrágil. Desde este punto de vista podríamos fácilmente pensar en cuestiones que serían antifrágiles, según Taleb, como poner el alma (frente a no arriesgar), la virtud (frente a las reglas), la volatilidad, la erudicción (frente a lo académico), lo holístico (frente a lo separable), lo pequeño (frente a lo grande).

También sería sencillo poder ampliar la lista con un pequeño ejercicio de reflexión (no se cómo me da a mí por estas cosas), y añadiría a título personal, además del encanto, el altruismo (que es alimentado por la escasez y la necesidad), la asimetría, lo líquido en el sentido de Bauman, la motivación (frente a la fragilidad del deber), el fracaso (siempre que empuje a la superación), la rebeldía (se crece con los sistemas impuestos), la libertad (que reacciona frente a las limitaciones que se imponen), la creatividad (que surge en muchas ocasiones en momentos de escasez o de necesidad), o la locura (bueno, esto es sólo para justificarme).

¿Y esto puede tener interés en seguridad? Sinceramente, ni idea, pero en ello estoy…

Ya he señalado la limitación del concepto de resiliencia. Pero es que el propio concepto de seguridad es en sí mismo frágil. Seguridad implica mantener, y por tanto ajeno a crecer en situaciones de crisis, de desorden, o de ataque (aunque habría que matizar). Por tanto, con seguridad y con resiliencia empezamos a enfrentarnos ante riesgos y amenazas (de imposible predicción y medición según Taleb) desde una posición de perdedores, desde visiones limitadas. Y es que las palabras y como se denominen las cosas importan. Las palabras pueden lanzar a una persona o destrozarla. Aunque mucho se ha escrito y estudiado sobre ello, recurro de nuevo a un divulgador, Alex Rovira, que lo explica perfectamente. En definitiva, seguridad parece un concepto desfasado y frágil.

Podemos anticipar algunos ejemplos:

– Al Qaeda sería antifrágil, y las sociedades occidentales muy frágiles, al vivir en un miedo constante que no se corresponde con el nivel del riesgo (en mayor medida si lo comparamos con otros). El terrorismo es antifrágil, utiliza los propios golpes contra sus estructuras, en muchas ocasiones, para reforzar su posición, su discurso, y el número de seguidores (pensemos por ejemplo en los ataques de drones en Pakistán). Es más, las sociedades occidentales, se hunden en luchas políticas, manipulación, búsqueda de culpables y chivos expiatorios, cazas de brujas,…generando en muchos casos división entre sus miembros, entre los que están teóricamente en un mismo bando.  ¡Fragilidad extrema!

– Lo mismo sucede con cuestiones como la conflictividad y las protestas sociales. En muchas ocasiones, la represión, lo que hace es alimentar más el fenómeno, potenciarlo. Las protestas sociales se hacen en ocasiones antifrágiles (y cada vez lo serán más). También son antifrágiles los populismos y extremismos que se refuerzan con los ataques que reciben.

En definitiva, que si en el artículo citado anteriormente sobre Seguridad Líquida ya señalaba que nos enfrentamos a fenómenos líquidos desde situaciones poco flexibles, en este caso concluyo que nos enfrentamos a fenómenos antifrágiles desde la fragilidad: la burocracia administrativa, las malas praxis, la corrupción, las estructuras frente a las asimetrías, lo físico frente a lo ubicuo o digital, la jerarquía frente a las redes,…

¿Cómo hacer que una sociedad sea antifrágil? No, imposible, al menos en una sociedad, como la actual, del miedo, acomplejada y sodomizada (aunque esto último acostumbra al dolor, una extraña forma de resiliencia).

¿Pero podemos construir una sociedad resiliente? Tampoco:

 –       Ciudadanos acobardados por multitud de causas, por miedos propios pero también inyectados por el sistema (de forma intencionada o no). Entre ellos el miedo a la pérdida (por ejemplo del bienestar) o el miedo social derivado de una mala utilización y comunicación sobre los riesgos y amenazas.

–       Exceso de eco mediático a determinados fenómenos. Medios buscando el impacto, porque también los ciudadanos queremos la información inmediata.

–       Mala o nula comunicación en materias de seguridad. Ausencia de educación a nivel escolar o universitario.

–       Mala evaluación sobre los  riesgos y amenazas.

–       Una cultura basada en los riesgos en lugar de en las oportunidades. 

Pero quien me conoce sabe que no me gustan los finales tristes, así que en una próxima entrada comentaré cómo se puede tratar de ser (aunque no se logre) resiliente y, sobre todo, antifrágil.

 

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
Khalil Gibran
 
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ANÁLISIS DE INTELIGENCIA Y SERIOUS GAMING

Hace unos días  Eva Moya me anticipaba nuevos contenidos de su blog, en esta ocasión orientados a la importancia de los juegos como forma de aprendizaje, y que cuenta también con la participación de Andrea Urrecho, del CNTA y reconocida profesional de Vigilancia Tecnológica. Ilustran de manera muy fresca y atractiva la forma en que los juegos contribuyen al desarrollo de habilidades, también necesarias para el análisis de inteligencia, aportando ejemplos  y recursos. Así que de nuevo, como en mi última y ya lejana entrada, volvemos a conectar nuestros blogs.

Aunque existen juegos específicos, simuladores y otro tipo de aplicaciones en el ámbito de la seguridad y la defensa, no es tan habitual su aplicación al campo de la inteligencia.

Tal y como señala Lowenthal, en reciente artículo en el International Journal of Intelligence and Counterintelligence, o Sageman (experto en terrorismo), estamos centrando todos los esfuerzos de innovación y desarrollo tecnológico en inteligencia en el campo de la gestión masiva de datos (Big Data), y no en el desarrollo de metodologías y en la mejora de las capacidades y habilidades de los analistas. Ello está generando varios efectos, como una tendencia hacia un mundo absolutamente predictivo, y como bien sabemos, especialmente en el campo de la seguridad, el pasado no siempre explica el futuro. Pero también puede llevar a un exceso de dependencia de los analistas sobre los datos, creando cierto efecto paralizador si el sistema no nos aporta una solución.

La formación académica (education) y profesional (training) en inteligencia deben aprovechar todas las oportunidades para el desarrollo de estudiantes y profesionales. Y los juegos son una de las vías. Entendemos que es una vía abierta y sobre la que merece la pena centrar algunos esfuerzos.

Tal y como señalé en mi artículo sobre el “Factor humano en análisis de inteligencia”, para la Revista Inteligencia y Seguridad, el analista perfecto no existe, y en su caso sería una suma de valores y actitudes, conocimientos (en materias específicas, en técnicas de análisis, fundamentos de inteligencia,  sesgos cognitivos,  idiomas,..) y habilidades (entrenables).

Las habilidades que identifiqué en ese trabajo fueron:

  1. Habilidades de pensamiento
    1. Creatividad
    2. Pensamiento crítico
    3. Lógica
    4. Pensamiento sistémico
    5. Pensamiento estratégico
    6. Pensamiento analítico
    7. Reflexión
    8. Pensamiento práctico
  2. Habilidades para la obtención de información
    1. Percepción
    2. Atención
    3. Concentración
    4. Memoria
    5. Escucha activa
  1. Habilidades de comunicación
    1. Comunicación escrita
    2. Comunicación oral
    3. Lenguaje corporal
    4. Influencia y persuasión
    5. Empatía
  1. Habilidades sociales y laborales
    1. Asertividad
    2. Resiliencia. Resistencia al estrés
    3. Gestión del tiempo
    4. Inteligencia emocional

Ventajas de los juegos para la formación del analista de inteligencia.

Muchas de las características propias de los juegos hacen que sean de interés para el análisis de inteligencia. Los juegos pueden ser altamente representativos de situaciones reales, permiten desarrollar diferentes escenarios, atractivos entornos, y con todo el grado de complejidad que se desee. Son interactivos, divertidos, y con capacidad para incorporar procesos para la adquisición de conocimientos. A su vez pueden explotar oportunidades para la colaboración y/o la competición.

Especialmente interesante es:

  • La posibilidad de desarrollar escenarios. Algunas técnicas de análisis se basan en la capacidad para determinar escenarios futuros.
  • Incertidumbre. Una de las funciones en análisis trata de apoyar toma de decisiones en incertidumbre, con ausencia de información o información fraccionada. Muchos juegos utilizan esta metodología. En análisis de inteligencia, como en muchos juegos, no hay una única solución, se busca la mejor solución en base a determinadas condiciones (tiempo disponible, datos existentes, etc…).
  • Ausencia de información suficiente. “Connect the dots!” es el mandato del analista. Común con muchos juegos, donde se deben integrar diferentes piezas informativas con objeto de construir el caso, o solucionar pequeños juegos de pensamiento para avanzar a través de diferentes escenarios. Recuerdo, a título de ejemplo, la serie del Profesor Layton de Nintendo.
  • Desinformación, decepción. Otra constante tanto en juegos como en el mundo de la inteligencia. La necesidad de evaluar la información, mediante el desarrollo del pensamiento crítico.
  • Integración de fuentes diversas. En muchos juegos se resuelven puzzles y se obtienen objetos de diversos escenarios, se conversa con otros personajes, etc. Permite por tanto considerar la importancia de tener en cuenta tanto fuentes humanas, como abiertas, como tecnológicas. Un ejemplo sería Netstrike.

 

Riesgos existentes

  • Ser superficiales. Ausencia de rigor y que el juego no logre los objetivos de desarrollo de habilidades previsto. Que quede en un simple entretenimiento, incluso espectacular, pero alejado de los objetivos. Por ello la realización de un proyecto de este tipo es complejo, y requiere equipos donde se integren mundo académico, analistas profesionales, desarrolladores, guionistas…
  • Evaluación. Cualquier proyecto en este sentido debe ser evaluado, con objeto de poder determinar, previamente a lanzamiento y utilización, que cumple los objetivos.
  • Costes. Se precisa un estudio de coste-beneficio, que determine si determinada inversión va a conseguir al menos los mismos resultados que la formación tradicional.
  • Exceso de confianza en los objetivos. Debido a su espectacularidad, grado de simulación, y resto de características, poder pensar que con una formación de este tipo ya lograremos ser grandes analistas. Nunca se es un gran analista. Porque también el analista debe estar sometido a un ciclo de inteligencia, el suyo propio, el de su desarrollo.
  • Conservadurismo. Estamos muy anclados a la formación tradicional. Cómodo para profesor soltar una charla. Cómodo para el alumno que no le pregunten, tenga que exponer, o tenga que pensar.
  • Edad. Este tipo de desarrollos deben tener en cuenta las características del público al que se dirigen, no es lo mismo a un joven que a un adulto. Pero eso debería tenerse en cuenta también en la formación tradicional, ¿no?

Algunos riesgos específicos de los Serious Games para análisis serían:

  • La diversidad de áreas de especialización del trabajo de analista.
  • Los diferentes niveles de conocimientos y de desarrollo profesional.
  • Los diferentes productos de inteligencia existentes: estratégica, táctica, operacional,…

Por estos motivos considero que inicialmente sería muy aplicable a la formación inicial del analista, incluso como complemento a formas tradicionales, y orientado al desarrollo de habilidades de pensamiento, comunicación, gestión de la información, y sociales que señalaba al comienzo.

O como bien señalan Eva y Andrea, una gran alternativa es definir claramente las habilidades necesarias para un analista y proceder al estudio y evaluación de juegos, casos y prácticas ya existentes que ayuden  a que desde las aulas podamos apoyar a los alumnos en su desarrollo de manera complementaria a las clases, talleres, simulaciones, y estudios de casos.

En próximas entradas podremos ver algunos ejemplos

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