“HER”, mente, amor, y seguridad nacional

“El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas” 

Terry Pratchett

“Her”, película dirigida por Spike Jonze, y actualmente en cartelera, puede llamar la atención inicialmente por la distopía del enamoramiento de un humano de una voz. Es mucho más que eso, el enamoramiento es de un sistema operativo, dotado de inteligencia. Altamente recomendable para toda aquella persona preocupada por el futuro, la evolución tecnológica, y la propia naturaleza humana. Y por tanto, también, por los riesgos a los que nos enfrentamos y enfrentaremos, y que sin duda son mucho más importantes y peligrosos que los que nos presentan habitualmente, como el terrorismo o Al Qaeda.

Soledad, tecnología, amor, realidad virtual, romanticismo, inteligencia artificial, ternura, o big data son algunos de los elementos que se entremezclan para ofrecer al espectador un buen marco que incita a la reflexión. Todo ello de una manera sutil, irónica, lírica, y tremendamente inteligente. Reflexiones suscitadas, por otra parte, que obedecen a patrones clásicos: ¿quiénes somos y quiénes seremos?, ¿hacia dónde caminamos?.

Varios aspectos de lo expuesto llaman la atención:

- Las tecnologías presentadas ya existen. Aplicaciones como Siri, Google Now, Sanebox o “Unroll me” posibilitan, de una manera de momento básica, algunas de las funciones que aparecen en la película. Gestión avanzada de correo electrónico, sistemas de gestión mediante la voz, son sólo algunos de los desarrollos que en breve experimentarán un gran salto y posibilitarán un uso masivo. Aplicaciones de realidad virtual, para juegos (como en el caso de la película), pero también para formación, simulaciones, o sexo serán habituales en nuestros sistemas en un plazo no demasiado largo. También se trabaja en el análisis de emociones, a través de la expresión escrita o de la voz.

- La película retrata tendencias de la actual sociedad, destacando la soledad. Algunas de ellas las reflejé en mi reflexión sobre “El mundo en 2014″, publicada en el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Muy triste contemplara multitud de seres humanos hablando con sus teléfonos y sus sistemas operativos, sin parar a observar el entorno, o las caras de las personas con las que se cruzan. No estamos nada lejos de ello, basta contemplarnos en reuniones sociales y recordar nuestra adicción a los mails, o los mensajes. La comunicación digital se ha convertido en algo más cómodo que la de carácter físico, tratando incluso de sustituir las emociones a través del uso de un emoticón. En un recomendable libro, “Focus”, Daniel Goleman destaca la introducción en 2006 de la palabra pizzled, que combina los sentimientos de perplejidad y enfado de quienes ven cómo la persona con la que están hablando continuamente consultan el móvil o responden mensajes. Algo que estamos convirtiendo en la norma.

Llegamos, uniendo los dos aspectos destacados, a una clara conclusión, el llamado “solucionismo tecnológico” que argumenta Eugeny Morozov. Se busca solución a cualquier problema a través de la tecnología, incluso a veces a problemas inexistentes. O como señala Morozov en el citado artículo, para eliminar de nuestro mundo o visión todo aquello que nos pueda incomodar. En un momento dado, con unas Google Glass , podremos eliminar imágenes indeseables, y por ejemplo no ver pobreza, o desigualdad, o personas que no sean atractivas (ver mundos diferentes a los reales, adaptados a lo que nos gustaría, o a nuestra ideología, o a nuestros intereses, como ya hacen muchos políticos sin necesidad de gadgets). Las tecnologías actúan y actuarán por tanto como  píldoras para almas dolientes.

Precisamente, hace unos días,  se publicaba en El Mundo una excelente, y de obligada lectura, entrevista con Ray Kurzwell, prestigioso visionario, y actualmente en nómina de Google, y padre del sistema de reconocimiento de voz que dio origen a Siri. La entrevista gira en torno a algunas de las ideas que expone en su último libro “Cómo crear una mente”. De la entrevista, entre la admiración y el horror, entresaco las siguientes cuestiones (entre paréntesis comentarios propios):

- La simulación de la inteligencia humana en un ordenador. Alan Turing, padre de la computación, ya señaló la equivalencia entre sistemas de computación, y el cerebro lo es. Según el autor, en un década existirán ordenadores que lo hagan a un precio de unos 1000 dólares.

- Kurtzwell avanza la línea que ya sigue Google en ese sentido, con medios ya disponbiles en esa empresa. Modelos que buscan manejar el lenguaje igual que los humanos, que no únicamente lean sino que interpreten documentos (en el CAP ya participamos en algunos proyectos de la UE en ese sentido, buscadores semánticos, resumen de extensos textos, traducción de video a texto), y que lean miles e millones de páginas, las sinteticen, y respondan a las preguntas que el usuario decida. Además recordarán las preguntas para ofrecer periódicamente novedades y actualización sobre los asuntos de interés manifestados por el cliente.

- Lo más difícil de simular son los niveles de abstracción, incorporar humor, ironía o sarcasmo. Suponen varios niveles de interpretación, y eso cuesta y confunde a las máquinas (bueno, a muchas personas también. Un área que aún, en base a demos presentadas, tiene mucho que desarrollar).

- El concepto de inteligencias externas o ampliadas. Se basa en proyectar un neocórtex exterior disponible en la nube. El cerebro humano será un híbrido entre el neocórtex biológico y la extensión externa, que podría ser la dominante en unos años (mucho más allá de lo que ya se denomina el “efecto Google”, una especie de disco duro que está produciendo en el ser humano un menor interés en memorizar cosas que se pueden consultar en segundos. Los teléfonos móviles son un ejemplo de memoria extendida).

- La posibilidad  de archivar todo nuestro conocimiento, pero también nuestras habilidades y nuestros recuerdos. Señala el visionario que eso permitiría salvarlos  de accidentes y enfermedades (aunque generando riesgos evidentes).

- La posibilidad de crear avatares de uno mismo, o de familiares fallecidos, hacia el año 2029. De hecho, el autor habla de un proyecto para crear un avatar de su propio padre, para lo que cuenta con ADN, vídeos, fotos. Habrá un momento en que será posible copiar recuerdos, conocimientos y habilidades de una persona en un avatar.

- La robótica, y la mezcla de biología y tecnología. La era cyborg, en la que será posible reemplazar partes biológicas. Apunta además a la existencia en un futuro de los derechos (humanos) de los robots (algunos planteamientos humanos realiza el SO que protagoniza “Her”).

- La disponibilidad y costes. Toda esta tecnología es tremendamente cara en un primer momento, sólo accesibles para ricos, pero cuando el funcionamiento es aún imperfecto. Inmediatamente se perfeccionan y se hacen accesibles a toda la sociedad, llegando a ser casi gratuitas (muchos de estos servicios nos los ofrecerá, como actualmente, Google, únicamente a cambio del alma, es decir, nuestra información, intereses, emociones y deseos).

Desde un punto de vista de la prospectiva, del pensamiento sobre el futuro, es preciso extraer de la misma una importante serie de reflexiones, que finalmente pueden contribuir a determinar una serie de riesgos para la seguridad de nuestras sociedades que deben ser contemplados:

- Privacidad, que irá más allá de los datos e información en la Red. El mundo de los denominados “wearables”, dispositivos inteligentes en forma de pulseras, relojes o prendas de vestir, conectados a internet y que almacenan datos muy personales (calidad del sueño, ritmo cardiaco, hábitos deportivos) es sólo un comienzo de lo que nos espera si se cumplen estas predicciones.

- El mundo de la mente de las personas, recuerdos, conocimientos y habilidades en el exterior de las personas, en nubes. Riesgo de explotación por las empresas, como Google, que ofrecen esos servicios. Riesgo de hacking. Hacking de las mentes. Si es grave en caso de datos, imaginemos lo que puede serlo en el caso de emociones o recuerdos. En “Her”, sin que sea el centro de la película, ya se puede atisbar cómo un sistema operativo capaz de enamorar a las personas tendría la posibilidad de manejar y manipular hacia cualquier tipo de interés, de forma masiva.

- Nuevos delitos, relacionados con el ámbito y la privacidad de la mente, y de las emociones. También con la robótica y el mundo cyborg.

- Riesgo de nuevos sistemas de control social. En gran parte coincido con Assange en que internet se ha convertido en un riesgo para la humanidad, y convertido en un sistema de control social (aunque ahí se siga peleando, y ofrezca multitud de posibilidades de intee´s para los ciudadanos). Este nuevo salto tecnológico puede suponer una gravísima amenaza hacia el individuo.

Con ocasión de la aprobación de la Estrategia Española de Seguridad, en 2011, ya señalé que los ámbitos que presentaba estaban incompletos. Junto a ámbitos clásicos, como el terrestre, el marítimo, o el aéreo, añadía  el espacio, el ciberespacio y la información. Indicaba, reflejado incluso en alguna nota difundida, que era preciso añadir el espacio de la mente (mucho más que información, y presente en los ámbitos físicos y ciber). La mente puede convertirse en un campo de batalla futuro, en la medida en que ya está siendo leída por personas y organizaciones (este verano en Granada, otro vicepresidente de Google señalaba ese deseo de anticiparse a lo que el usuario esté pensando). ¿En qué medida esa intención de leer la mente de usuarios será una ayuda o será un elemento que condicione nuestras decisiones? ¿En qué medida limita la libertad de decisión? ¿Cómo afecta a esas decisiones que tomamos en el último segundo, que a veces nos hunden en el fango o, por el contrario, nos hacen alcanzar el paraíso? ¿Por qué una máquina me dirá lo que debería beber en un momento dado, por mucho que me conozca e interprete?

¿Y qué decir del amor? Si ya era difícil consensuar algún tipo de definición, o los elementos que lo configuran, tanto la evolución social como las tecnologías, en su papel de brutal factor  de cambio (game changer), están llevando a nuevas formas de expresión o entendimiento, desde la posibilidad de enamoramiento de un sistema operativo, como sucede en “Her” a otros amplios catálogos de formas, como las señaladas en este artículo.

Pero la conclusión que sugiere “Her”, al menos eso creo o quiero creer, es que cuando el amor se mezcla con inteligencia, en este caso inteligencia artificial, el primero acaba desapareciendo. Algoritmos acaban con el juego, la improvisación, el libre albedrío, la aventura…por mucho que esos algoritmos sean capaces de utilizar el sentido del humor, la ironía, u ofrecer a un oído agradecido lo que le apetece escuchar.

La combinación de estas tecnologías y la robótica llevará sin duda a una nueva dimensión. Puede que sea difícil enamorarse de un sistema operativo, pero ¿si el mismo interactúa a través de un robot o de un avatar, con el cuerpo de Scarlett Johansson, y no sólo su voz como en “Her”, o de  Brad Pitt (cada uno que ponga el nombre que quiera)?

Yo de momento prefiero que me digas que me quieres, oírlo de tu boca, a poder ser al oído, y verlo en tus ojos…humanos.

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MAESTROS EN SEGURIDAD E INTELIGENCIA. EXISTEN!

El vértigo del trabajo bien merece en ocasiones una pausa. Por gusto, por placer, por justicia, o porque me apetece. Dos circunstancias que se producían esta semana han servido de ingredientes para que la cocktelera que tengo en la cabeza se agite un poco…más.

Por un lado, este martes trataba de escribir algunas reflexiones sobre los estudios de inteligencia en España, para un artículo junto a Gustavo Díaz Matey. Aunque sea imposible buscar una solución a un asunto que se lleva debatiendo durante décadas en países como Estados Unidos, sí es posible trasladar la cuestión a nuestra comunidad de inteligencia e incluso, de forma modesta (y honesta y leal), realizar algunas sugerencias hacia el futuro.

Por otra parte, el miércoles tenía el placer de asistir a un merecido homenaje a dos de los impulsores de la cultura de inteligencia en España. Sí, me han entendido bien. ¡Un homenaje!. ¡En España! Poder agradecer a alguien lo que ha hecho, y en este caso siguen haciendo, y decírselo en vida, directamente (detalles que te hacen confiar, a pesar de todo, en que hay esperanza en este país). Muchos lectores sabrán a quienes me refiero, no es preciso más detalle. Ambos maestros, amigos, y en uno de los casos en continuo contacto (hasta que uno de sus caramelos me envenene, porque sospecho que alguno de ellos debe ser del plan Marshall, jaja).

Dicho esto…vamos al lío. En ese debate sobre si la Inteligencia es un arte, es una disciplina científica, o es una profesión, buscaba las referencias que más han tratado el asunto (Kent, Platt, Marrin, Allen, Medina, Treverton, etc.). Marrin señala que una profesión se caracteriza por tener unas prácticas estructuradas, una formación específica de postgrado, unos determinados procesos de selección, unos códigos éticos, unas asociaciones, unos standards, y publicaciones especializadas.

El debate es similar al existente sobre el carácter de disciplina científica de la inteligencia, e incluso en ocasiones personalmente lo he trasladado al de la existencia de una cultura (sea de seguridad, de defensa o de inteligencia), apostando claramente en estos momentos por una Cultura de Seguridad Nacional. De esta propia reflexión ya añadiría la necesidad de líneas de investigación, de un lenguaje común, de un cuerpo doctrinal, de unas estructuras. En seguridad e inteligencia los avances han sido importantes, aunque quedan áreas por cubrir, y confusiones que aclarar. No anticiparé el contenido de lo que estoy elaborando actualmente, pero a todas estas condiciones me faltaba una: la necesidad de referentes (personas). Acudimos enseguida a autores o profesionales extranjeros. Pero, ¿y en España?. En cualquier profesión, en cualquier disciplina podemos determinar quiénes han abierto camino, quiénes se han constituido como referentes (que no implica ni seguimiento ciego, ni acuerdo siempre).

Pues bien, aquí es donde tienen cabida mis dos queridos amigos (que llamaré P y C). Referentes por derribar barreras, por atrevimiento, por pasión, por compromiso con su profesión y con sus amigos, por honestidad. Por vivir trabajando y trabajar viviendo. Por combinar, de forma magistral,  conocimiento con pragmatismo, rigurosidad con humor, preocupaciones y alegría.

Y una característica que tengo que destacar: por tender puentes entre la experiencia de las generaciones que nos precedieron y los jóvenes que empiezan a interesarse por la seguridad y la inteligencia. En un momento de fracaso global de liderazgo (en las personas y en las instituciones), de yuppies del pelotazo y políticos vividores, de nobles en el arte del saqueo institucional, los ciudadanos necesitan referentes. Y cuesta encontrarlos. A las buenas acciones y a las buenas personas no dedican atención los medios, y lo que es peor, las organizaciones y las empresas. No es extraño que una parte de la sociedad, muy joven, encuentre sus referencias en personas como Hessel, Sampedro, Castells, Morin, Bauman,…en una prueba del fracaso de una parte de generaciones de edades intermedias que se “zamparon” el estado del bienestar, y que a pesar de ello pretenden seguir dictando las normas éticas y morales.

Se hablaba el otro día, en el homenaje, de “coaching” en el sentido de aunar los homenajeados las características que aglutina  esa actividad. Como me gusta hacer caso a los amigos, voy a apostar por otra bonita palabra, un poco abandonada, y nada cuidada en este país: maestro. Dice la RAE “persona de mérito relevante entre similares”, “persona que enseña un arte, ciencia u oficio”, “persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura”. ¿Conocen los de la RAE a P y a C? Clavado.

Pues bien, tenemos referentes. Sigamos buscando. Trabajemos sin descanso. Hay muchas tareas urgentes. Apunto algunas de ellas:

- Hacer explícito el conocimiento tácito de algunos de nuestros maestros. Escribir. Que no se pierdan tantas aventuras y experiencias. Que sirvan a quienes con enorme talento se incorporan a este mundo de la seguridad y de la inteligencia.

- Aprovechemos su conocimiento para mejorar los procesos de formación en inteligencia en España. Organicemos grupos de trabajo para el diseño de casos de estudio, de simulaciones. Combinemos ese conocimiento con nuevas tecnologías, nuevas formas de enseñar (serious gaming por ejemplo).

Y sobre todo, agradezcamos a quienes además de enseñarnos representan los mejores valores de estos ámbitos, una seguridad y una inteligencia humanista. 

Muchas gracias amigos por las lecciones que seguimos recibiendo.

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ANTIFRAGILIDAD, SEGURIDAD, Y OTRAS COSAS

 

 

En la vida hay una especie de torpeza, de fragilidad física, de constitución débil, de tartamudeo vital, que constituye el encanto de cada uno. El encanto, fuente de vida; el estilo, fuente de escritura. Pero la vida no es vuestra historia. Los que no tienen encanto no tienen vida, están como muertos. Pero el encanto no es la persona, el encanto es lo que hace que captemos a las personas como otras tantas combinaciones y posibilidades únicas de que tal combinación haya sido sacada. Una tirada de dados es forzosamente ganadora, puesto que afirma suficientemente el azar, en lugar de recortarlo, probabilizarlo o mutilarlo. Y lo que se afirma a través de cada frágil combinación es una capacidad de vida, con una fuerza, una obstinación, una perseverancia en el ser sin igual.

Gilles Deleuze

 

Nicholas N. Taleb es muy conocido por el desarrollo del concepto de cisne negro,  en el libro del mismo título. Define a los cisnes negros como eventos de baja probabilidad pero de alto impacto. 

Pero a pesar de estas características, el ser humano se cree  convencido  de su capacidad para detectarlos, basándose en el análisis retrospectivo de los hechos, que genera esa falsa ilusión. El error parte de subestimar el azar.

En el ámbito de la seguridad es muy habitual tanto la utilización del término, como los intentos para poder tratar de detectar estos eventos previamente, cuestión que podría generar un amplio, encendido y productivo debate. En todo caso, compartir esta opinión no elimina la necesidad de pensar, de analizar y de trabajar sobre el futuro como un primer paso para influir en él, como señalaban los gurús de la prospectiva.

La pretensión de conocer el futuro choca con la realidad diaria. Si no sabemos interpretar el pasado, si lo manipulamos continuamente  para servir a intereses determinados,  si no gestionamos adecuadamente las posibles “lecciones aprendidas”, ¿cómo vamos a poder estudiar y comprender el futuro?

Nuestro mundo está compuesto de sistemas complejos, con multitud de factores interdependientes, y no lineales. Señala Taleb la imposibilidad de medir los riesgos de sucesos raros y de predecir su incidencia, criticando duramente a quienes así lo venden. Como mucho se adjudicaría una probabilidad, sin ninguna garantía de poder señalar, por ejemplo, que una crisis es mas probable que otra (empezando a relacionar con la seguridad propongo pensar en el caso de Túnez, celebrando en estos días el tercer año de su “revolución”. Pudiendo pensar en que existieran protestas y revueltas ciudadanas en algunos países, con unas causas estructurales de fondo, difícil sería adjudicar más probabilidad a un país que a otro, y posiblemente Túnez sería uno de los que menos apuestas en ese sentido hubieran generado).

También comparto con Taleb la crítica hacia las predicciones, tan de moda actualmente asociadas al concepto de Big Data (la gestión de datos masivos). Sistemas que al basarse en datos tienen en cuenta el pasado, y como bien sabemos “el pasado no siempre explica el futuro” (abordado en un artículo de próxima publicación)

Por estos motivos (la imposibilidad de medir estos riesgos, y su fundamento en datos del pasado que impedirían facilitar “inteligencia” sobre hechos que nunca han sucedido previamente) Taleb  llega a una conclusión: no tiene sentido ocuparse de detectar los cisnes negros. Es mucho más útil, dado que la incertidumbre nos va a gobernar, y estos eventos raros pero perjudiciales se van a seguir produciendo, detectar todas aquellas “cosas” que resisten en el caos saliendo reforzadas de la adversidad, de la crisis. A todo ello lo denomina Antifragilidad, materia a la cual dedica su última obra. Lo antifrágil, un neologismo dado que no existe antónimo de frágil (no es lo fuerte o lo robusto), se beneficia del desorden, del azar, de la presión, de los ataques,…y encuentra su ecosistema en el riesgo y la incertidumbre, e incluso en el error (cuestión complicada de admitir en sociedades como la nuestra, pero a lo que no hay que temer, ni tampoco a confesar los errores).

A diferencia del riesgo, que no se puede medir, la antifragilidad, según Taleb, sí puede hacerse. Y además no es predictiva. La dificultad radica en poder detectar qué es antifrágil. Para ello aporta una norma básica: “todo lo que salga más beneficiado que perjudicado de sucesos aleatorios (o de crisis)”

Otro manido concepto, en los últimos tiempos, en el ámbito de la seguridad, es el de resiliencia, que aparece citado en muchas estrategias de seguridad nacional,  como objetivo a lograr. La resiliencia, concepto psicológico, es la capacidad del ser humano para sobreponerse al dolor, los traumas y la adversidad. A un nivel más global se aplica a los sistemas o a las sociedades. En seguridad se señala habitualmente como una característica a desarrollar para enfrentarse a atentados o a catástrofes, con el objetivo de restaurar el normal funcionamiento de infraestructuras y del sistema social (y productivo) al estado previo al ataque, a la mayor brevedad posible. La resiliencia no es antifragilidad. Desde este punto de vista la resiliencia es un concepto limitado, reactivo, y timorato. Sólo logra, con mucho esfuerzo, restaurar el daño producido. La resiliencia es una necesidad para enfrentarnos a riesgos y amenazas, pero es no es ninguna heroicidad. 

Tampoco tiene que ver el concepto de antifragilidad con la “liquidez” de Zygmun Bauman, aunque todo aquello líquido sí puede ser antifrágil (en su momento abordado pensando en seguridad “Obama, terrorismo y Seguridad Líquida”, páginas 13-16). Tampoco se trata únicamente de superación de la adversidad, aunque ésta, en muchos casos, ha servido de catalizador hacia una vida con unos resultados por encima de los de la situación de partida. Es obligado en este campo señalar el magnífico libro de Álvarez de Mon “Desde la adversidad” (artículo en Revista Empresa y Humanismo). O al médico y divulgador Mario Alonso Puig en su última obra “El Cociente Agallas“. Todo ello como ejemplos de lecturas didácticas, motivadoras y accesibles a cualquiera, aunque se fundamenten, en el mejor de los casos, en estudios rigurosos de carácter psicológico.

Ofrece Taleb multitud de ejemplos de cosas frágiles o antifrágiles:

-  La amistad es frágil (la vida lo demuestra en muchas ocasiones).  Para Taleb es robusta la atracción, y puede que no le falte razón. No es difícil pensar en más casos en este ámbito de sentimientos. A bote pronto se me ocurren como frágiles el matrimonio, incluso el enamoramiento (en su versión enfermiza y dependiente). En cambio he decidido adoptar como antifrágil el encanto, que considero que refleja mucho mejor el concepto creado por Taleb, puesto que como se señala en la cita con la que comenzaba este comentario, se nutre de fragilidad, debilidades, defectos. Sería, en mi opinión, una de las cumbres de la antifragilidad. Convierte lo frágil en antifrágil. 

-  Para Taleb la burocracia es frágil, y el emprendimiento es antifrágil. Desde este punto de vista podríamos fácilmente pensar en cuestiones que serían antifrágiles, según Taleb, como poner el alma (frente a no arriesgar), la virtud (frente a las reglas), la volatilidad, la erudicción (frente a lo académico), lo holístico (frente a lo separable), lo pequeño (frente a lo grande).

También sería sencillo poder ampliar la lista con un pequeño ejercicio de reflexión (no se cómo me da a mí por estas cosas), y añadiría a título personal, además del encanto, el altruismo (que es alimentado por la escasez y la necesidad), la asimetría, lo líquido en el sentido de Bauman, la motivación (frente a la fragilidad del deber), el fracaso (siempre que empuje a la superación), la rebeldía (se crece con los sistemas impuestos), la libertad (que reacciona frente a las limitaciones que se imponen), la creatividad (que surge en muchas ocasiones en momentos de escasez o de necesidad), o la locura (bueno, esto es sólo para justificarme).

¿Y esto puede tener interés en seguridad? Sinceramente, ni idea, pero en ello estoy…

Ya he señalado la limitación del concepto de resiliencia. Pero es que el propio concepto de seguridad es en sí mismo frágil. Seguridad implica mantener, y por tanto ajeno a crecer en situaciones de crisis, de desorden, o de ataque (aunque habría que matizar). Por tanto, con seguridad y con resiliencia empezamos a enfrentarnos ante riesgos y amenazas (de imposible predicción y medición según Taleb) desde una posición de perdedores, desde visiones limitadas. Y es que las palabras y como se denominen las cosas importan. Las palabras pueden lanzar a una persona o destrozarla. Aunque mucho se ha escrito y estudiado sobre ello, recurro de nuevo a un divulgador, Alex Rovira, que lo explica perfectamente. En definitiva, seguridad parece un concepto desfasado y frágil.

Podemos anticipar algunos ejemplos:

- Al Qaeda sería antifrágil, y las sociedades occidentales muy frágiles, al vivir en un miedo constante que no se corresponde con el nivel del riesgo (en mayor medida si lo comparamos con otros). El terrorismo es antifrágil, utiliza los propios golpes contra sus estructuras, en muchas ocasiones, para reforzar su posición, su discurso, y el número de seguidores (pensemos por ejemplo en los ataques de drones en Pakistán). Es más, las sociedades occidentales, se hunden en luchas políticas, manipulación, búsqueda de culpables y chivos expiatorios, cazas de brujas,…generando en muchos casos división entre sus miembros, entre los que están teóricamente en un mismo bando.  ¡Fragilidad extrema!

- Lo mismo sucede con cuestiones como la conflictividad y las protestas sociales. En muchas ocasiones, la represión, lo que hace es alimentar más el fenómeno, potenciarlo. Las protestas sociales se hacen en ocasiones antifrágiles (y cada vez lo serán más). También son antifrágiles los populismos y extremismos que se refuerzan con los ataques que reciben.

En definitiva, que si en el artículo citado anteriormente sobre Seguridad Líquida ya señalaba que nos enfrentamos a fenómenos líquidos desde situaciones poco flexibles, en este caso concluyo que nos enfrentamos a fenómenos antifrágiles desde la fragilidad: la burocracia administrativa, las malas praxis, la corrupción, las estructuras frente a las asimetrías, lo físico frente a lo ubicuo o digital, la jerarquía frente a las redes,…

¿Cómo hacer que una sociedad sea antifrágil? No, imposible, al menos en una sociedad, como la actual, del miedo, acomplejada y sodomizada (aunque esto último acostumbra al dolor, una extraña forma de resiliencia).

¿Pero podemos construir una sociedad resiliente? Tampoco:

 -       Ciudadanos acobardados por multitud de causas, por miedos propios pero también inyectados por el sistema (de forma intencionada o no). Entre ellos el miedo a la pérdida (por ejemplo del bienestar) o el miedo social derivado de una mala utilización y comunicación sobre los riesgos y amenazas.

-       Exceso de eco mediático a determinados fenómenos. Medios buscando el impacto, porque también los ciudadanos queremos la información inmediata.

-       Mala o nula comunicación en materias de seguridad. Ausencia de educación a nivel escolar o universitario.

-       Mala evaluación sobre los  riesgos y amenazas.

-       Una cultura basada en los riesgos en lugar de en las oportunidades. 

Pero quien me conoce sabe que no me gustan los finales tristes, así que en una próxima entrada comentaré cómo se puede tratar de ser (aunque no se logre) resiliente y, sobre todo, antifrágil.

 

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
Khalil Gibran
 
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ANÁLISIS DE INTELIGENCIA Y SERIOUS GAMING

Hace unos días  Eva Moya me anticipaba nuevos contenidos de su blog, en esta ocasión orientados a la importancia de los juegos como forma de aprendizaje, y que cuenta también con la participación de Andrea Urrecho, del CNTA y reconocida profesional de Vigilancia Tecnológica. Ilustran de manera muy fresca y atractiva la forma en que los juegos contribuyen al desarrollo de habilidades, también necesarias para el análisis de inteligencia, aportando ejemplos  y recursos. Así que de nuevo, como en mi última y ya lejana entrada, volvemos a conectar nuestros blogs.

Aunque existen juegos específicos, simuladores y otro tipo de aplicaciones en el ámbito de la seguridad y la defensa, no es tan habitual su aplicación al campo de la inteligencia.

Tal y como señala Lowenthal, en reciente artículo en el International Journal of Intelligence and Counterintelligence, o Sageman (experto en terrorismo), estamos centrando todos los esfuerzos de innovación y desarrollo tecnológico en inteligencia en el campo de la gestión masiva de datos (Big Data), y no en el desarrollo de metodologías y en la mejora de las capacidades y habilidades de los analistas. Ello está generando varios efectos, como una tendencia hacia un mundo absolutamente predictivo, y como bien sabemos, especialmente en el campo de la seguridad, el pasado no siempre explica el futuro. Pero también puede llevar a un exceso de dependencia de los analistas sobre los datos, creando cierto efecto paralizador si el sistema no nos aporta una solución.

La formación académica (education) y profesional (training) en inteligencia deben aprovechar todas las oportunidades para el desarrollo de estudiantes y profesionales. Y los juegos son una de las vías. Entendemos que es una vía abierta y sobre la que merece la pena centrar algunos esfuerzos.

Tal y como señalé en mi artículo sobre el “Factor humano en análisis de inteligencia”, para la Revista Inteligencia y Seguridad, el analista perfecto no existe, y en su caso sería una suma de valores y actitudes, conocimientos (en materias específicas, en técnicas de análisis, fundamentos de inteligencia,  sesgos cognitivos,  idiomas,..) y habilidades (entrenables).

Las habilidades que identifiqué en ese trabajo fueron:

  1. Habilidades de pensamiento
    1. Creatividad
    2. Pensamiento crítico
    3. Lógica
    4. Pensamiento sistémico
    5. Pensamiento estratégico
    6. Pensamiento analítico
    7. Reflexión
    8. Pensamiento práctico
  2. Habilidades para la obtención de información
    1. Percepción
    2. Atención
    3. Concentración
    4. Memoria
    5. Escucha activa
  1. Habilidades de comunicación
    1. Comunicación escrita
    2. Comunicación oral
    3. Lenguaje corporal
    4. Influencia y persuasión
    5. Empatía
  1. Habilidades sociales y laborales
    1. Asertividad
    2. Resiliencia. Resistencia al estrés
    3. Gestión del tiempo
    4. Inteligencia emocional

Ventajas de los juegos para la formación del analista de inteligencia.

Muchas de las características propias de los juegos hacen que sean de interés para el análisis de inteligencia. Los juegos pueden ser altamente representativos de situaciones reales, permiten desarrollar diferentes escenarios, atractivos entornos, y con todo el grado de complejidad que se desee. Son interactivos, divertidos, y con capacidad para incorporar procesos para la adquisición de conocimientos. A su vez pueden explotar oportunidades para la colaboración y/o la competición.

Especialmente interesante es:

  • La posibilidad de desarrollar escenarios. Algunas técnicas de análisis se basan en la capacidad para determinar escenarios futuros.
  • Incertidumbre. Una de las funciones en análisis trata de apoyar toma de decisiones en incertidumbre, con ausencia de información o información fraccionada. Muchos juegos utilizan esta metodología. En análisis de inteligencia, como en muchos juegos, no hay una única solución, se busca la mejor solución en base a determinadas condiciones (tiempo disponible, datos existentes, etc…).
  • Ausencia de información suficiente. “Connect the dots!” es el mandato del analista. Común con muchos juegos, donde se deben integrar diferentes piezas informativas con objeto de construir el caso, o solucionar pequeños juegos de pensamiento para avanzar a través de diferentes escenarios. Recuerdo, a título de ejemplo, la serie del Profesor Layton de Nintendo.
  • Desinformación, decepción. Otra constante tanto en juegos como en el mundo de la inteligencia. La necesidad de evaluar la información, mediante el desarrollo del pensamiento crítico.
  • Integración de fuentes diversas. En muchos juegos se resuelven puzzles y se obtienen objetos de diversos escenarios, se conversa con otros personajes, etc. Permite por tanto considerar la importancia de tener en cuenta tanto fuentes humanas, como abiertas, como tecnológicas. Un ejemplo sería Netstrike.

 

Riesgos existentes

  • Ser superficiales. Ausencia de rigor y que el juego no logre los objetivos de desarrollo de habilidades previsto. Que quede en un simple entretenimiento, incluso espectacular, pero alejado de los objetivos. Por ello la realización de un proyecto de este tipo es complejo, y requiere equipos donde se integren mundo académico, analistas profesionales, desarrolladores, guionistas…
  • Evaluación. Cualquier proyecto en este sentido debe ser evaluado, con objeto de poder determinar, previamente a lanzamiento y utilización, que cumple los objetivos.
  • Costes. Se precisa un estudio de coste-beneficio, que determine si determinada inversión va a conseguir al menos los mismos resultados que la formación tradicional.
  • Exceso de confianza en los objetivos. Debido a su espectacularidad, grado de simulación, y resto de características, poder pensar que con una formación de este tipo ya lograremos ser grandes analistas. Nunca se es un gran analista. Porque también el analista debe estar sometido a un ciclo de inteligencia, el suyo propio, el de su desarrollo.
  • Conservadurismo. Estamos muy anclados a la formación tradicional. Cómodo para profesor soltar una charla. Cómodo para el alumno que no le pregunten, tenga que exponer, o tenga que pensar.
  • Edad. Este tipo de desarrollos deben tener en cuenta las características del público al que se dirigen, no es lo mismo a un joven que a un adulto. Pero eso debería tenerse en cuenta también en la formación tradicional, ¿no?

Algunos riesgos específicos de los Serious Games para análisis serían:

  • La diversidad de áreas de especialización del trabajo de analista.
  • Los diferentes niveles de conocimientos y de desarrollo profesional.
  • Los diferentes productos de inteligencia existentes: estratégica, táctica, operacional,…

Por estos motivos considero que inicialmente sería muy aplicable a la formación inicial del analista, incluso como complemento a formas tradicionales, y orientado al desarrollo de habilidades de pensamiento, comunicación, gestión de la información, y sociales que señalaba al comienzo.

O como bien señalan Eva y Andrea, una gran alternativa es definir claramente las habilidades necesarias para un analista y proceder al estudio y evaluación de juegos, casos y prácticas ya existentes que ayuden  a que desde las aulas podamos apoyar a los alumnos en su desarrollo de manera complementaria a las clases, talleres, simulaciones, y estudios de casos.

En próximas entradas podremos ver algunos ejemplos

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ANÁLISIS Y PROSPECTIVA EN LA LÍNEA DEL TIEMPO

 

Comienzo este post enlazando con el de mi amiga y compañera de estudios en Inteligencia (tanto desde el banco de los que aprenden, como desde la tarima cuando intentamos transmitir algo de lo que vamos aprendiendo) Eva Moya. Dedicaba Eva un espacio a la elaboración de Timelines, una de las técnicas de análisis de carácter básico y fundamental. 

Para explicar qué papel juega el tiempo en el Análisis y la Prospectiva me voy a basar también en un simple Timeline, elaborado con una herramienta llamada X-Mind (que ya cité con ocasión de la elaboración de algún mapa conceptual), en su versión gratuita. El gráfico es muy limitado y resumido, dada la enorme cantidad de metodologías a aplicar y factores a considerar. 

 

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Vamos a partir de la clásica división del tiempo entre presente, pasado y futuro. Un condicionante, dicha presentación lineal, que actúa como una enorme limitación para el desarrollo de capacidades prospectivas. La necesidad de poder salirse de las líneas de tiempo es una habilidad precisa en el futurista, desenganchando su imaginación y su creatividad de experiencias, formación y valores pasados.

Decía el poeta Paul Valery, en una formidable paradoja con la que suelo iniciar conferencias o formación que “el pasado ya no es lo que era”. De la misma manera nos podríamos preguntar qué es el presente, un momento que va desapareciendo a medida que tecleo cada letra. Y el futuro, que no aparece escrito en ningún lugar, y que se va construyendo con las decisiones que adoptamos a cada momento. Simplemente las expectativas que tengamos sobre el mismo están ya actuando sobre él. El pasado se nos proyecta en el día a día, en base a nuestra formación y experiencias vitales, pero las expectativas de futuro también condicionan nuestras decisiones, pudiendo sin duda señalar que estos tres momentos tradicionales se superponen continuamente.

En general el analista se enfrenta, en un momento dado (en lo que llamamos presente) a la necesidad de abordar un asunto, la elaboración de un estudio o un tema que apoye la toma de decisiones de un directivo, gestor, o político. En ese momento el analista puede precisar conocer la situación sobre una temática, para actuar casi de inmediato, o puede tratar de predecir o de anticipar la evolución de un país, de un conflicto, de un riesgo.

Sobre el pasado, las acciones que se pueden desarrollar son el análisis y el aprendizaje. De momento no conocemos la manera de cambiarlo mediante la acción (aunque recomiendo ver la película Frequency). Frente al futuro se puede actuar, se puede intentar predecir o se puede anticipar. Para cada una de dichas acciones el analista dispone de diferentes herramientas.

No es habitual encontrar sistemas que integren todas estas dinámicas a la hora de analizar cuestiones relacionadas con la seguridad, como puede ser el terrorismo o el crimen organizado. La mayoría de perspectivas adoptadas son únicamente parciales. Unas veces cuantitativas, otras cualitativas. En la mayoría de las ocasiones se centran en el pasado, y por tanto generan como producto la aplicación a problemas presentes y futuros de dinámicas pasadas. Decía Churchill que “estamos moldeando el mundo más deprisa de lo que nosotros podemos cambiar, y estamos aplicando al presente los hábitos del pasado”. En otras ocasiones se trata de introducir una visión de futuro, siempre con enorme déficit metodológico. Se suele hablar de prospectiva para titular un último epígrafe de un artículo o capítulo de un libro en el cual el autor lanza conjeturas sobre posibles hechos futuros. En el mejor de los casos estará proyectando pasado y presente. En la visión de futuro, los denominados estudios de futuro, deberíamos considerar los aspectos predictivos y los prospectivos. Los primeros más basados en tendencias y proyecciones, y más fiables a corto plazo, y los prospectivos más creativos y a largo plazo, y con menor grado de certeza. La predicción sí trata de adivinar un suceso o un comportamiento. La prospectiva en ningún caso, únicamente pretende determinar posibles futuros, para adaptar las decisiones presentes hacia el futuro más deseado, o evitar al menos los indeseados.

En cada uno de estos momentos, con esos objetivos, el analista dispone de diferentes herramientas. Desde el pasado, una base importante para el analista de inteligencia debería venir dado del estudio de casos y la explotación de lecciones aprendidas, así como los estudios biográficos (por ejemplo en el caso de terroristas), y siempre los datos y la información. Primera llamada de atención: no todo son los datos, es preciso mucho análisis (no todo es big data, pero ese tema lo dejaremos para otro día).

En el presente el analista está obligado a realizar un análisis del entorno. Técnicas como el análisis DAFO (fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas), o PESTEL (estudio de factores políticos, económicos, sociales, tecnológicos, medioambientales, legales,…). También análisis de datos. Timelines y mind maps. Social Network Analysis. Diagramas causa-efecto. Cartografía de la información. Estudio de tendencias. Se distinguirían análisis de tipo cuantitativo (área en el que el big data sí tiene su importancia) y cualitativo (como las técnicas estructuradas de análisis de Heuer y Pherson: ACH, Hipótesis, Argument Mapping, Deception Detection, Key Assumptions Check, Premorten Analysis, High Impact / Low Probability, Red Team Analysis, Devil´s Advocacy, Pros-Cons). Técnicas además configurables en función del desarrollo del trabajo de manera individual o en equipo.

De cara al futuro el analista dispondría de herramientas predictivas (big data, data mining, algoritmos, sistemas expertos, inteligencia artificial,…) y prospectivas, basadas sobre todo en la construcción de escenarios (para lo que precisa otras técnicas de apoyo creativas – brainstorming, what if, starbusting, 6 sombreros para pensar, quadrant crunching -, matrices de impactos cruzados, análisis morfológico, indicadores, Análisis de Hipótesis Competitivas, Backcasting, Delphi, etc…).

Puede parecer complicado, pero quizás no lo sea tanto. Bajo estos parámetros estaríamos en condiciones de construir un sistema de análisis y prospectiva integrado, con visión holística.

 

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POR UNA VIDA REAL YA

Recupero esta viaje entrada, escrita hace un par de años en otro lugar.

Dado que está de moda exigir una Democracia Real Ya, he estado pensando en lo corto que, como seres humanos, nos quedamos en nuestras demandas. Son muchísimas las falsedades de nuestras vidas, las decisiones que creemos nuestras y son tomadas por otros. Vivimos  una vida Matrix, o “la vida del borreguito”, o la que nos marca Vicente (allí va la gente). Y encima sólo nos damos cuenta de ello parcialmente. El mundo actual se basa  más en tener que en ser. Por eso pido UNA VIDA REAL YA, UNA VIDA SIN TANTA FALSEDAD, DONDE LA NATURALEZA HUMANA PREVALEZCA, DONDE LAS PERSONAS (EN LUGAR DE LAS COSAS) SEAN EL CENTRO DE LA VIDA EN LA SOCIEDAD, EN LA POLÍTICA, EN LAS EMPRESAS.

 Pondré unos ejemplos de engaños diarios:

1.- La democracia. Vale, empiezo por ella, una construcción social útil, pero que tiene que evolucionar y adaptarse a los tiempos. Dice Joaquín Lorente, en su más que recomendable último libro “Tú Puedes”,  la democracia es una vieja dama a la que hay que embarazar de ideas para concebir una nueva democracia. Y pensando en mejoras para la democracia, mi cabeza se convierte, de esta forma, en una orgía de ideas.

2.- La alimentación. Comemos lo que nos dejan, lo que nos hacen que entre por nuestros ojos. Veía hace tiempo el documental Super Seize Me, en el cual una persona se alimenta durante un mes de comida de Mcdonald. Pero no fue eso lo que llamó mi atención. Lo que me dejó en estado de shock fue ver la comida de autoservicio en colegios norteamericanos: precocinados, mezcla de  azúcar y grasa, casi todo envuelto en plásticos de colores atractivos. Niños que sólo comían patatas fritas y bollería industrial. Y además ¿cómo en pleno siglo XXI no podemos saber todavía que es bueno y qué es malo? Unos días la leche es buena, otros mala. Lo mismo pasa con los huevos, con la carne,…

3.- La economía y el sistema financiero. Es una pura ficción en la cual el dinero ni existe, y el que hay se mete en una centrifugadora que lo multiplica según intereses. En este caso todo es tener.

4.- La ropa. ¿No te comprarás ropa en el mercadillo? Si eres tío, y no llevas un polo que tenga un cocodrilo, o un caballo,…, eres un pobre perroflauta (has quedado ya para la Puerta del Sol). Y si eres mujer, mira de dónde has sacado el bolso…Prisioneros de las marcas, aunque otros productos sin marca tengan la misma estética o función. Nuevamente el tener por encima del ser.

5.- El trabajo. Hay que aparentar un trabajo importante, uno debe ser imprescindible (aunque no haga la o con un canuto), hay que demostrar lo importante que eres, sobre todo a la gente de tu equipo, familia, amigos y vecinos. Y si en la oficina no lo puedes conseguir en base a tus competencias lo puedes tratar de hacer a base de gritos, exigencias,…Simplemente, deja que tu ego se hinche. Manda más tener (un cargo, un sueldo…), aunque sea aparentando, que ser.

6.- El tiempo. Todo lo hacemos deprisa, no queda tiempo para nada (y menos para pensar). El caso es que no sabemos en muchas ocasiones dónde vamos, ni para qué (efectos conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas). No manejamos nuestro tiempo, somos prisioneros del sistema. El tiempo nos lo consume el tener, más que el ser.

7.- Educación. Es parte del proceso de aborregamiento. Se enseñan datos, información, pero no se enseña a pensar (y menos a tener pensamiento critico), no se enseña a ser creativo, no se enseña a desarrollar la inteligencia emocional, ni lógica, ni a argumentar, ni a debatir. Tampoco se enseña demasiado a ser persona. Se enseña más a tener que a ser. A competir.

8.- Ocio. ¿A qué dedicas el tiempo libre? Si no juegas al paddle, al golf, vas a esquiar, o al gimnasio…mal camino llevas. Y los cumpleaños de los niños: ya no vale un sandwich y una coca cola en casa, pero  tampoco ir al parque de bolas. La moda es ir a Amazonia, a un Urban Camp, a un Paint Ball. Dices tú: “es que a mí lo que me gusta es comer un bocata de tortilla en el campo”. Pobretón. De nuevo lo que tienes (haces) por encima de lo que eres.

9.- Estética. La televisión, las revistas, nos marcan como deben ser las mujeres y hombres triunfadores. Si eres feo/a, bajo/a, gordo/a, calvo, …., da igual que no tengas complejos, alguien te lo recordará en algún momento. Vamos, que si yo fuera bajo, feo, gordo o calvo preferiría no vivir. Y las mujeres absolutamente esclavas de la imagen, desde niñas analizándose entre ellas para situarse en su ranking personal. Y de ahí a las enfermedades únicamente un paso. De nuevo tener (cuerpo), por encima de ser.

10.- Sexo. Objeto de consumo rápido, como las hamburguesas. “Echar un polvo” , expresión pura de tener (instantáneo), de poseer,  y nada de ser.

11.- Dependencias sociales legales o ilegales. Están bien admitidos todos los entretenimientos sociales que ayudan a aborregar, y se utilizan a tal fin: fútbol, programas del corazón, alcohol…

12.- Pensamiento. Se impone el pensamiento único, el que no se salga de las líneas trazadas, el que no cuestione nada, y menos a los poderes establecidos (político, financiero y medios de comunicación). Quien se salga es un antisistema, como si ser contrario a un mal sistema fuera negativo. El sistema te impone no pensar: ya otros lo hacen por tí, para eso votas cada cuatro años.

13.- Dependencia tecnológica. Usa mucho la tecnología de las comunicaciones porque de esa forma serás influido, manipulado, y además espiado (por si acaso se te ha pasado por la cabeza pensar por ti mismo). Lo cierto es que algún aparato, como el teléfono, en lugar de teléfono inteligente se debería llamar teléfono cabronazo: te esclaviza, graba todo lo que haces, incluso dónde vas si no desactivas la configuración prefigurada.

14.- El engaño y manipulación constante, y absoluta (sobre todo por parte de la santísima trinidad de los poderes enumerados en el punto 12). Hace años todo era más sencillo, te manipulaban tus hijos, tu cónyuge, tus amigos, tus jefes, tu suegra, tus compañeros, tu banco, los medios…Ahora la manipulación tiene más actores, hasta el punto de encontrarnos con el manipulador manipulado.

15.- La naturaleza. Si la naturaleza es esencial al ser humano, nuestro paisaje diario es absolutamente urbano: casas, calles, coches…La esencia del hombre se ha desplazado de nuevo al tener (bienes de uso y consumo) en lugar del ser.

Pues éste es nuestro panorama. Y por eso pido UNA VIDA REAL YA (Democracia Real Ya me queda muy limitado)

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APUNTES DE BOSTON. LIDERAZGO.

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Nube de palabras WORDLE

Discurso de OBAMA. Funeral de Boston.

Inicio con este post, o no (el tiempo y las obligaciones mandan), una serie de breves reflexiones sobre los atentados de Boston. Son aquellas cuestiones que quisiera destacar, por diversos motivos, bien sea por su carga humana, por contraste con otras situaciones y ejemplos, o por las posibles lecciones a extraer.

Comienzo con un tema que siempre es interesante: el liderazgo. El pasado lunes un antiguo Jefe, citando a alguien que no recuerdo, definía el liderazgo como “hacer hacer”. Multitud de aproximaciones se han realizado hacia el concepto. Quizás el anterior, siendo adecuado, carece de la dimensión humana y emocional deseable (precisamente la que hace del Jefe citado una persona querida, además de admirada). El capataz de una plantación de azucar o un tirano también hacen hacer. Y efectivamente, nadie dijo que la palabra líder se aplique únicamente a quienes, con las miles de dudas que genera catalogar a las personas como buenas o malas, actúan de buena fe.

Llegado a este punto aporto mi propio concepto, el que he manejado dialécticamente y en clases (y que ya quisiera saber ejercer). Para mí liderar es “movilizar voluntades”. Hacer que otras personas asuman voluntariamente, e incluso a poder ser de manera alegre, una obligación. Liderar implicacía el ejercicio de multitud de valores, como la iniciativa, la proactividad, la creatividad, el ejemplo, la lealtad,…

Pues bien, el atentado cometido en Boston el pasado 15 de abril, supone un interesante ejemplo de liderazgo. Liderazgo al máximo nivel. Pero también liderazgo en la calle, en los ciudadanos.

Reproduzco en la parte superior de la página el gráfico que facilita la aplicación Wordle como análisis del discurso del presidente Obama. Un discurso espectacular, en su línea habitual. Sin duda, no todo en la vida son palabras. Pero el poder de las mismas, indudablemente, es extraordinario. Con la palabra, únicamente, se puede destruir a una persona o, a la inversa, lograr motivar hasta lograr objetivos que parecían imposibles. El profesor Rogelio Alonso, alababa hace unos días el discurso de Obama a las pocas horas del suceso, en las páginas de ABC (21 de abril: Respondiendo al terrorismo). Pero es el discurso del funeral el que aporta todas las claves de Obama:

- Los contrastes. Boston y el sol, Boston y el estado de gracia, Boston y el corazón del mundo…Y por otra parte la tragedia, el demonio. El sol es uno de los hilos conductores del discurso, citado al comienzo, desaparecido por la tragedia, pero con la promesa final de volver a brillar en Boston.

- La utilización del verbo “correr”. Hilo conductor del discurso, y homenaje a los runners que se dieron allí cita. You will run again. We will finish the race. The world will return to this great American city to run harder than ever…

- La utilización de la primera persona del plural, WE, recordando también otro de sus más famosos discursos (We, the people). Llamada a la unidad, todos unidos en un mismo fin. Si caemos nos levantamos, poniendo de ejemplo a Bill Iffrig, atleta de 78 años. Y en especial la referencia a la competición deportiva como un ejemplo de unión de personas, hombres y mujeres, de todas las razas, de todas las religiones, de cualquier tipo.

- Personalización. Obama insiste en que son todos (we), pero también es él. Él y Michelle, que caminaron por esas calles, que llevan un trozo de Boston en su corazón, y que como todos, perciben lo que ha sucedido como una cuestión personal.

- Las habituales llamadas al patriotismo y la religión. Dios, Patriot Day, Americans,..

- Una dosis de valores. Liderazgo, coraje, gracia, fortaleza, amor, disciplina,…

- La potencia de las palabras más citadas. Quitando aplauso (que es la transcripción del texto de los aplausos recibidos)destacan AMOR, CORRER, CARRERA, CIUDAD, GENTE, MUNDO,…

Pero también hemos contemplado el liderazgo que se ejerce en cualquier momento y lugar, por cualquier ciudadano. Ser un líder no es un patrimonio del poder. Cualquier persona puede ser líder, incluso sin necesidad de heroicidad. En el caso que nos ocupa destaca la experiencia de Carlos Arreondo. Natural de Costa Rica, perdió a uno de sus hijos, marine, en la guerra de Irak. Situación de contraste respecto a los presuntos asesinos. Arreondo trató de suicidarse, sin éxito. Y en 2011 la vida le volvía a mostrar su cara más trágica. Su segundo hijo se suicidó al no superar la tragedia de su hermano. Sin duda, no sólo uno, sino dos de los golpes más duros que una persona puede sufrir en la vida. Una “vida de muerte”. Una situación que Carlos Arreondo transformó en una “vida de vida”, a través del activismo por la paz y el voluntariado en la Cruz Roja. El pasado lunes, su imagen con su sombrero, destacaba entre las personas que auxiliaban a los heridos. Especialmente a Jeff Bauman, un joven de 27 años que identificó a los asesinos tras cruzar su mirada con uno de ellos, que dejó su mochila a sus pies.  Pies y piernas que ya nunca verá.

Carlos Arreondo nos mostró otro tipo de liderazgo, mucho más meritorio, el liderazgo y el carácter que nace de la adversidad. Al alcance de muy pocos, pero que convierte, a quienes llegan a esta situación, en fueras de serie. Santiago Álvarez de Mon lo ha reflejado perfectamente en un libro más que aconsejable titulado “Desde la adversidad”.  Porque ser líder no es sencillo, pero no es tan dificil de ejercer cuando todo va bien. Muchos presuntos líderes se hunden, o reflejan su miseria cuando la adversidad llama a su puerta. Otros, en cambio, resplandecen cada vez más. Y los que somos normalitos necesitamos modelos y ejemplo que nos iluminen, más en momentos como los actuales, de absoluta falta de liderazgo y de bochornosas actuaciones de quienes deberían ser modelo. Pero tenemos esperanza, tenemos ejemplos, incluso en España. La luz de Irene Villa, el ánimo de Albert Espinosa, el empuje de Mar Cogollos,…Ellos y muchos más, vencieron y lideraron.

Acabo de nuevo con Estados Unidos, con el espíritu del pueblo norteamericano. Y con el discurso de Obama, al que se podría añadir música. Y con un resultado evidente,  Bruce Springsteen. La tierra americana, la tierra de las oportunidades,  la tierra de los sueños. Nacidos para correr (Born to run).

http://www.youtube.com/watch?v=O2AVfWKlHpU

 

The highway’s jammed with broken heroes on a last chance power drive 
Everybody’s out on the run tonight 
but there’s no place left to hide 
Together Wendy we can live with the sadness 
I’ll love you with all the madness in my soul 
h-Oh, Someday girl I don’t know when 
we’re gonna get to that place 
Where we really wanna go 
and we’ll walk in the sun 
But till then tramps like us 
baby we were born to run 

Oh honey, tramps like us
baby we were born to run 

Come on with me, tramps like us
baby we were born to run

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